El Alfa y la Princesa de Sangre (Secretos de Sangre 1) Capítulo 8 Zoe #2
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Capítulo 8 Zoe #2

En algún momento mantendré una conversación con Sophie para preguntarle sobre las implicaciones, e investigaré a fondo.

Suelo ser muy analítica con todo y me gusta disponer de información precisa.

Será una tarea compleja y algo difícil, pero fascinante ir descubriendo estos nuevos matices que jamás supuse que me fueran a ocurrir a mí.

Sigo divagando entre un pensamiento y otro, relajándome mientras Matt cubre mi piel con besos dulces y tiernos, besos que asemejan el aleteo de una mariposa.

Podría permanecer en este estado indefinidamente, pero creo que Matt tiene otros planes.

Se empieza a mover otra vez… empujando con suavidad y luego con más intensidad.

Y así es como nos volvemos a descontrolar y pasamos prácticamente toda la tarde tomándonos con locura, alternando entre la ternura y una fogosidad más violenta.

∞∞∞

He perdido la cuenta de cuántos clímax alcanzamos.

La tarde transcurrió volando y estamos cubiertos de sudor.

Lo hemos hecho en la cama repetidas veces, y en varios rincones del dormitorio; incluso, terminamos haciéndolo sobre el escritorio de Matt, donde había dejado su computadora portátil salpicada por la masturbación mental del amanecer.

Cuando me acomodó sobre el mueble, abrió mis piernas y simplemente penetró en mi interior con fuerza, provocamos que la computadora cayera al piso…

dudo que vuelva a encender. No necesita hacer ningún esfuerzo para mantenerme lubricada; mi intimidad permanece constantemente mojada por su causa, puede entrar y salir a su antojo de mí. Me vuelve loca cada vez que lo hace.

Se encuentra otra vez dentro mío —casi no se ha retirado en ningún momento—, y experimento sed.

En varias oportunidades he sentido el impulso primitivo de hundir mis colmillos en su vena otra vez, pero me resisto a parecer una golosa insaciable; sé que no lo necesito biológicamente, pero su sangre es tan rica y deliciosa que me aclama cada vez que está Matt enterrado en mí.

No me atrevo a pedírselo; no deseo ser pretensiosa y asumir que podré beber de él cada vez que lo codicie.

Él me aseguró que quería ser mi mayor sustento de sangre, de vida, y que podía tomar de su vena siempre que quisiera, pero alimentarme de nuevo hoy, cuando anoche mismo lo hice me parece un acto de codicia excesiva.

Sin embargo, mi mirada debió de delatar mis impulsos, porque me observa sonriente, socarronamente mientras continúa empujando por enésima vez su miembro en mi interior, y simplemente se limita a aproximar su cuello cerca de mis labios.

Me doy cuenta de que mis colmillos han descendido de manera involuntaria y mi reflejo en sus ojos me muestran que los míos brillan en un tono rojo encendido; estoy sedienta.

No tengo otra alternativa más que aferrarme a su cuello y succionar de su vena todo lo que quiero.

El placer no tiene comparación con cualquier experiencia previa.

Anhelo que recuerde como anoche disfruté de su sangre mientras solo nos frotábamos porque no quiero que me detenga.

Lo que estoy experimentado ahora, al beber mientras me posee, es incalculable. Es una agonía de puro placer.

∞∞∞

Ya es tarde, tendríamos que descender al comedor a cenar.

En realidad no tengo apetito, pero Matt debe encontrarse famélico tras el desgaste físico y por haberme alimentado con su sangre.

De hecho detecto unos moretones en su cuello donde clavé mis colmillos; están desvaneciéndose, pero con lentitud.

Estoy segura de que, siendo ahora Alfa, su regeneración celular debería operar con mayor rapidez, por lo que supongo que debe de ser porque me ha dado gran cantidad de su sangre.

—Te he dejado hematomas en tu cuello —le digo—. ¿No deberían curarse rápidamente por tu naturaleza de lobo e incluso más ahora que eres Alfa? ¿Se debe a que tomé demasiada sangre?

—Humm… sí, probablemente mi recuperación esté algo ralentizada por eso, pero... —empieza a responder él.

—¡Por Dios, Matt! —lo interrumpo—. ¡Debiste detenerme! Jamás quise hacerte daño.

—Nena, no me has causado ningún daño —me tranquiliza—. Sólo estoy lento en mi regeneración. Debería alimentarme un poco y pedirle a Jeffrey un poco de su mágico té.

—¿Estás seguro?

—Sí, nena. Ven conmigo, acompáñame al cuarto de baño; tomemos una ducha rápida y bajemos; con seguridad la cena ya está dispuesta.

—Bien, pero sólo ducharnos —le advierto—. Quiero que te alimentes rápido para que recuperes fuerzas.

Pero mis planes carecieron de futuro. En cuanto comenzamos a enjabonarnos, la cercanía nos encendió de inmediato y terminamos poseyéndonos otra vez bajo el agua de la ducha.

Y el muy taimado se las ingenió para que volviera a perforar su vena.

Asegura que goza demasiado con la experiencia como para dejar pasar la oportunidad de sentir mis colmillos en su piel.

Yo lo hago sintiéndome culpable, pero me resulta imposible negarme.

∞∞∞

Finalmente descendemos al comedor tomados de la mano, sin preocuparnos de que alguien nos descubra.

Sophie y Calo ya deben haber arribado a Roma hace rato.

Hemos estado tan absortos el uno en otro que a ninguno se le ocurrió constatar si llegaron bien, pero como las malas noticias se propagan con rapidez, la ausencia de ellas querrá decir que todo está bien, supongo.

—Antes mencionaste un té que prepara Jeffrey —le comento—. ¿A qué brebaje te refieres?

—¡Ah! Claro, ¡olvidé explicártelo! —se ríe Matt—.

Jeffrey le elabora al abuelo una infusión especial.

Es un brebaje que mi abuelo consume con mucho agrado porque tengo entendido que le ayuda a regenerar su sangre con rapidez.

Verás: mi abuela se alimenta de él y, es más, estoy prácticamente seguro de que lo hacen mientras tienen sexo.

Matt se ruboriza y hace gestos extraños… es evidente que le incomoda imaginar la intimidad de ellos.

—Y mi abuelo recurre a ese té para recuperarse —continúa—.

Por esa razón, puedes beber las veces que quieras de mí; mi sangre te pertenece, nena.

No hace falta que tu lado vampírico tome el control como hace un rato, cuando te estabas conteniendo para beber.

Tus colmillos salieron disparados y tus ojos se encendieron de rojo por la urgencia; tú solo tómame.

Yo me encargaré de regenerar mi sangre para que tengas suministro constante.

Además, debo reconocer, que el sexo es muchísimo más intenso contigo aferrada a mi vena…

—Está bien, lo haré —concedo, porque es lo que más deseo—.

En realidad no tenía una necesidad biológica de alimentarme; con lo que consumí anoche disponía de suficiente energía para más de una semana.

Sin embargo, el asunto era que deseaba…, que deseo tu sangre; yo también experimento más placer con mis colmillos en tu cuello.

Y con solo mencionar ese acto ya estamos a mil otra vez.

Nos besamos buscando alivio. Dudo que logremos avanzar hacia al comedor aunque deberíamos porque él lo necesita.

De pronto Matt interrumpe el beso en seco.

Debe de haber notado su necesidad de alimento y de ese bendito té.

Le preguntaré a Jeffrey cómo prepararlo yo misma; quiero estar siempre lista para cubrir sus necesidades.

—Demonios… —se queja Matt.

—Sí, lo sé —asiento—. Debemos parar. Tenemos que alimentarte.

—No, nena, no es eso —responde volviendo a ponerse serio—. Todavía poseo la fuerza para darte mucho más sin probar bocado. El asunto es que Marco acaba de informarme mentalmente que está llegando a la mansión. Viene a cenar conmigo porque necesita tratar ciertos temas.

—Oh, debería marcharme —me alarmo.

—¿A dónde pretendes ir? —pregunta él.

—A mi casa —le digo—. Marco no debería encontrarme aquí; no, al menos, hasta que conversemos con tu abuelo y aclaremos la situación.

—No seas tonta, no te marcharás a ningún lado —dictamina—. Todavía no le revelaremos nada a él, pero podemos cenar los tres juntos. Sostendremos que te encuentras aquí por los reportes de Roma y que estamos coordinando eso. Esa será nuestra excusa por el momento. Relájate y bajemos.

—Está bien —acepto, aunque no muy convencida de que vaya a funcionar esa excusa frente a un rastreador como Marco—. Vayamos a esperarlo.