Bajo Ocupación Nazi
Unos pocos residentes curiosos salieron a las calles para mirar mientras un comandante, acompañado por algunos soldados reían ante algunos judíos ultra ortodoxos que pasaban.
Un niñito , vestido con el uniforme del movimiento cristiano Hercesk ikrzyz , caminó hacia uno de los soldados que lo habían llamado.
El soldado le preguntó al niño algo en alemán, lo cual el niño por supuesto no entendió.
El soldado rasgó la cruz plateada que estaba cosida sobre el bolsillo del pecho del abrigo del niño.
Cuando el niño insistió en que se la devolvieran, el grupo de soldados estalló en risas y le hicieron gestos obscenos, con lo cual el niño se retiró y fue a casa.
Después que los soldados dejaran la plaza Rynek y se reubicaran en el campo de futbol en las afueras de la ciudad, se otorgó permiso para instalar el mercado semanal en la Plaza nuevamente. La plaza fue inmediatamente renombrada «Adolf Hitler Platz. "
Wolf se atrevió a salir de casa para comprar algo de comida en el mercado. Llevó a su hijo Izio con él. Mientras se acercaban al Mercado, notaron soldados alemanes, sosteniendo sus armas, vagando entre los puestos. Como no parecían particularmente amigables, Wolf mantuvo su distancia de ellos.
Wolf caminó hacia un vendedor judío para comprar algunas patatas. Mientras era atendido, notó a un soldado en la cercanía con una mueca hacia el barbado vendedor con un sombrero en la cabeza.
«¿Jude? " preguntó mientras se acercaba al puesto.
El vendedor asintió con la cabeza en confirmación.
El soldado se acercó a él y le quitó el sombrero de la cabeza.
Mientras éste se agachaba para levantarlo, el soldado lo pateó en el lodoso suelo y comenzó a reírse mientras daba vuelta por completo el puesto y lo tiraba encima del hombre.
Wolf tomó a Izio de la mano, cuando repentinamente escuchó al soldado gritando, «Sucio judío, levanta todo.»
Wolf e Izio fueron forzados a recoger todas sus patatas y a volver a poner erecto el puesto. Después ayudaron al vendedor a ponerse de pie. Cuando terminaron, el soldado se fue.
Un aturdido Wolf, quien había olvidado de comprar las patatas, sólo agarró la mano de su hijo y huyó de la plaza Rynek hacia casa.
"Izio y Lilly, deben irse de la ciudad inmediatamente, " dijo Wolf.
«Estos soldados se están preparando a sí mismos para causarnos grandes penurias y más problemas.
Hablé con Herman en Lodz, y me dijo de los asesinatos en masa de la población que están teniendo lugar.
En Czestochowa, soldados dispararon indiscriminadamente a los ciudadanos en las calles y está estimado que hay más de mil víctimas.
Villas enteras fueron quemadas junto con los habitantes.
En una aldea pequeña atravesaron con sus bayonetas a todos los ciento ocho residentes, incluyendo infantes, mujeres y ancianos y quemaron los cuerpos en el bosque. »
Lilly le dijo a su padre que ella no dejaría solos a sus padres. Izio decidió que se iría a la gran ciudad y se haría pasar como un cristiano. Como para implementar ese plan él necesitaba papeles, estaba determinado a obtenerlos a toda costa.
Al día siguiente, Izio tomó su bicicleta y fue hasta la casa de su compañero de clases Mietek Pozynowski.
Mietek, quien era cristiano, estaba en casa y contento de verlo e invitó a Izio a su cuarto para hablar.
Mientras que hablaba con Mietek, Izio notó su tarjeta de identificación sobre la mesa, por lo que pidió un vaso de agua.
Tan pronto como Mietek fue a la cocina, Izio en silencio metió la tarjeta en su bolsillo.
Después de beber el vaso de agua, Izio le preguntó a Izio si quería venir con él al bosque a recoger hongos.
Mietek se rehusó, diciendo que era peligroso porque los soldados podrían dispararles.
Izio, que estaba ansioso por irse, le agradeció a Mietek por su hospitalidad y se fue a casa.
Camino a casa fue forzado a evitar un bloqueo de camino instalado por los alemanes.
Afortunadamente él se las arregló para encontrar su camino de regreso a casa.
Cuando llegó a casa, cortó la fotografía de Mietek de su tarjeta de identificación y muy cuidadosamente pegó la suya en su lugar.
Ahora todo lo que tenía que hacer era memorizar su nuevo número de identidad, la fecha de su nacimiento, los nombres de sus nuevos padres y acostumbrarse a su nuevo nombre polaco cristiano, Mietek Pozynowski.
El 17 de septiembre los rusos atacaron desde el este.
Polonia ahora se hallaba a sí misma siendo atacada simultáneamente desde ambos frentes.
En unos días los rusos tomaron decenas de miles de oficiales y soldados polacos cautivos, y cientos de miles de ciudadanos polacos se vieron a sí mismos una clara mañana en el lado ruso.
Por añadidura, comenzaron a llegar refugiados en caravanas interminables, todos queriendo cruzar el río Bug hacia Rusia.
Inicialmente, los alemanes no los detenían e incluso los alentaban a que lo hicieran, sin embargo, los rusos trataban de detenerlos por todas las maneras posibles, aun disparando a la multitud.
David, quien vivía en Brest-Litovsk con Adam, repentinamente se encontró completamente aislado de su tierra natal, su hogar, su lugar de trabajo y de sus padres.
Estaba preocupado por ellos y trató por todos los medios de ponerse en contacto con ellos.
Fue capaz de pasar a través del puesto de control donde los oficiales lo conocían, porque él a menudo pasaba en sus frecuentes visitas.
Él detuvo un vehículo viajando en dirección a Miedzyrzec Podlaski, donde el doctor Buhaniek tenía su clínica.
El conductor accedió a llevarlo con él. Cuando llegó al edificio, lo encontró en un caos por la artillería pesada, la clínica en ruinas y todos los miembros de la familia se habían ido.
Afuera del edificio, yaciendo en el suelo, vio una motocicleta con el tanque de combustible vacío.
No lejos de la motocicleta vio un camión dado vuelta con el tanque lleno de combustible.
Encontró una manguera y un balde y comenzó a extraer el combustible del camión en una cubeta.
Cuando la cubeta estuvo llena, él llenó el tanque de la motocicleta con el combustible.
Con ayuda de un poquito de suerte, fue capaz de arrancar la motocicleta, y montarla.
Viajó a por caminos secundarios por aproximadamente setenta kilómetros hasta que llegó a Brest Litovsk.
Cuando llegó al puente de entrada a la ciudad, los guardias confiscaron la motocicleta y él fue forzado a detener autos a lo largo del camino hasta que llegó al hospital.
Mientras que estaba subiendo las escaleras a la guardia quirúrgica, encontró a Adam justo cuando éste estaba saliendo del quirófano para fumar un cigarrillo.
Adam estaba bajo mucha presión y no tenía tiempo de hablar con David, pero se imaginó lo que estaba sucediendo e inmediatamente le dio a David la llave de su apartamento.
Antes de irse, él dijo, «Nos encontraremos otra vez si la guerra termina.
» Fue con tal sarcasmo que su «pelirrojo» primo Adam respondía cuando estaba bajo estrés.
David observaba el influjo de refugiados inundando el área.
Ellos contaban historias de horror, tales como Varsovia en llamas, aldeas cuyos habitantes habían sido exterminados; la desenfrenada crueldad para con los miembros más débilesde la población, la incineración de seres humanos y el fuego de armas automáticas sobre civiles que acababan de cavar sus tumbas con sus propias manos desnudas.
Él trató de llamar a su familia, pero no había conexión ya que todas las líneas telefónicas estaban caídas o cortadas.
David no se percató que entre los refugiados llegando a Brest-Litovsk estaba Stefania, su hermana Mila y su esposo Cesary.
Ellos habían sido arrestados por el ejército bolchevique y transferidos a Kharkov donde fueron cargados en vagones de ganado casi sin comida ni agua y enviados en el largo viaje a Siberia.
Ellos hicieron el viaje entero en completa oscuridad.
Una vez allí, fueron sepultados en uno de los gulags (campos de trabajo) construidos por Stalin para castigar a criminales y disidentes.
Cuando los fugitivos notaron que el Ejército Rojo los estaba tratando como al enemigo, al capturarlos y transferirlos a lugares desconocidos, muchos decidieron regresar a la Polonia ocupada.
cristianos y judíos por igual que habían huido de sus aldeas, pueblos y grandes ciudades, comenzaron a regresar a Polonia con la esperanza de que la situación bajo la ocupación Nazi sería mejor que lo que los aguardaba en los campos de trabajo Soviéticos en los Urales.
A fin de septiembre, la ocupación de Polonia estuvo completa, con los rusos en el este y los alemanes en el oeste.
Parecía que la vida en Wloszczowa iba retornando a la normalidad, no obstante con cambios dramáticos.
Escuelas e instituciones públicas estaban cerradas; todos los vehículos fueron confiscados, incluido el auto de Wolf.
Él había ocultado su motocicleta en el depósito de Isaac, que estaba vacío.
Edificios de escuelas en el pueblo fueron convertidos en hospitales para los soldados alemanes.
Grupos de cristianos polacos comenzaron a organizar milicias partisanas que se ocultaban en los bosques. Ellos incluían a las Águilas Blanca y la Armia krajowa (AK).
Uno de los edificios más bellos fue convertido en una oficina postal, la cual recibía cartas de prisioneros polacos. Todos los días docenas de polacos llegaban y esperaban hasta que todas las cartas eran sorteadas en la esperanza de que hubiera una carta para ellos de sus seres amados.
El mercado semanal continuó operando cada lunes. Los soldados caminaban por los puestos, posando con judíos Barbados, riendo y tratando de entender el idioma, y mirándolos con gran interés.