El Álbum de Lilly Decisiones Cruciales
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Decisiones Cruciales

En l noche de Navidad la ciudad estaba cubierta por una gruesa alfombra de prístina nieve.

En las ventanas de las casas cristianas velas coloridas estaban titilando.

Afuera los sonidos de campanas de los decorados carruajes tirados por caballos podían ser oídas mientras pasaban las casas, llevando gente de aquí para allá.

En la casa de Wolf la mesa estaba siendo preparada para celebrar el vigésimo tercer cumpleaños de Lilly.

Por mucho que trataban de animarse mutuamente, la atmósfera era preocupante y artificial.

Lilly vestía sus ropas festivas y se puso maquillaje para la ocasión, sabiendo que Edek pronto estaría llegando, sosteniendo un bouquet de flores y quizá incluso le trajera un pequeño presente.

Jerzy salió para traer leña para el fuego mientras Ida y Paulina revisaban los platos que habían estado entibiando desde temprano a la tarde.

Cuando la familia entera estuvo sentada alrededor de la mesa disfrutando la comida. Edek repentinamente se levantó y giró hacia Wolf, quien estaba sentado a la cabecera de la mesa y pidió permiso para hablar.

«Mi querido Wolf», comenzó. «Me dirijo a usted con el corazón tembloroso, con la esperanza de que su respuesta no me decepcionará.»

Wolf se puso serio y no podía esperar a escuchar lo que Edek tenía para decir. «Habla, habla. No me tengas en suspenso», dijo él.

Todos alrededor de la mesa, incluido Wolf, estaban seguros que Edek estaba por pedirle a Wolf la mano de Lilly en matrimonio. Pero eso no fue lo que sucedió.

«Le ruego que me permita llevar a Lilly conmigo a Palestina .

Mi hermano y yo hemos decidido que nos iremos tan pronto como recibamos los certificados de la organización Hachalutz .

Eso puede tomar varias semanas. Le imploro que me permita solicitar una aplicación en nombre de Lilly y dejarla venir conmigo. »

El rostro de Wolf se tornó carmesí de ira. «No, no y otra vez no. Ya le dije a tu padre una vez que no la dejaré ir a Palestina.»

«¿Qué tal si nos casamos antes de nuestro viaje?» preguntó él, mientras Lilly se sonrojaba y se inclinaba como si buscara a Balbina.

«Estaría extasiado si ustedes dos se casaran.

Tú sabes que te amo como a un hijo, pero no dejaré a Lilly ir a Palestina.

Si tú quieres emigrar a otro lado, no me importaría, pero ciertamente no a un lugar donde hay malaria, tifo y donde no tendrás un ingreso para mantener a tu esposa. » replicó Wolf.

Edek permaneció silencioso y bajó la cabeza. Lilly se levantó y corrió hacia afuera con Ida siguiéndola.

Edek sabía que había perdido a Lilly para siempre. Él no le dijo a Wolf que ya tenía certificados en su posesión. Él sabía que Wolf no cambiaría de opinión así que decidió irse de la casa tan pronto como fuera posible.

Él se levantó, besó la mano de Paulina, les agradeció a los anfitriones por la cena y sin mirar siquiera a Wolf salió de la casa.

Unos días más tarde los hermanos Zaidenbaum, acompañados por su padre Isaac, se fueron hacia Przemysl, la ciudad fronteriza más cercana, para cruzar hacia Lvov en Ucrania. Desde allí irían a la ciudad portuaria de Odessa, para tomar un barco a Palestina.

Edekle había dado a Isaac una carta para Lilly y le pidió que se la hiciera llegar. La mañana siguiente Isaac fue a la casa de Lilly para entregar la carta.

Después de tocar varias veces, Lilly abrió la puerta. Ella estaba de pie enfrente de él y sólo miraba tratando de entender la razón de la visita.

«¿Le ha sucedido algo a Edek?» preguntó ella, con ansiedad visible.

"No, gracias a Dios nada le ha sucedido. Él se fue ayer con su hermano y dejó esta carta para ti», le dijo él mientras le daba la carta.

Lilly lo miró sospechosamente. «¿Adónde se fue? ¿Cuándo regresará?» preguntó ella con voz temblorosa.

«Se fue a Palestina, y dijo que te dijera que te escribiría tan pronto como llegara», replicó Isaac.

Esa reunión con Isaac fue uno muy difícil para Lilly.

Ella no leyó la carta ni la arrojó. La dobló y la colocó entre las páginas de un libro que estaba en su biblioteca; un libro llamado «La Historia del Judaísmo Español», escrito por su bisabuelo Abraham Shalom Friedberg. Lilly nunca había leído el libro.

Ella decidió que desde ese momento en Adelante ella se dedicaría enteramente a sí misma. Tal vez eso quitaría de su mente su amor que acababa de irse a una tierra muy distante y a quien ella podría no volver a ver jamás.

Lilly llamó a su amiga Fela en Varsovia y le dijo todo lo que había sucedido.

Fela la invitó a venir y pasar tiempo en su casa en Varsovia.

Lilly aceptó inmediatamente. Les dijo a sus padres que estaría yendo a Varsovia con su amiga Fela Goslawska y mientras estuviera allí ella visitaría a Moses y Cesia.

Ella abrazó a su perra Balbina y la dejó que le lamiera su rostro.

Paulina estaba sentada cerca de la chimenea, y Lilly puso a Balbina sobre su regazo.

El fuego estaba esparciendo calor acogedor por toda la casa.

A veces la temperatura en el mes de enero podía caer tan bajo como treinta grados Celsius bajo cero.

Lilly tomó prestado el abrigo de piel de zorro plateado junto con su sombrero de fieltro con una pluma a un lado. Usó una bufanda roja que hacía juego en perfecto contraste con el color grisáceo del abrigo y los pantalones de cuero negro que llevaba en sus contorneadas piernas.

Lilly dibujó un lunar en su mejilla derecho, se puso un sensual lápiz labial rojo y se miró a sí misma en el espejo.

Hizo una sonrisa falsa y caminó hacia su amada abuela para decirle adiós.

«Abuela, te amo más que a nada, porque no interfieres en mi vida, aunque tú eres la más inteligente y tienes la mayor experiencia. »

«Me duele verte sufrir, pero deberías saber que él regresará.

Los mosquitos en Palestina son del tamaño de pájaros, el calor es insoportable y los Árabes caminan por las calles con cuchillos matando judíos.

No hay trabajo y los Británicos están constantemente allanando casas Judias y arrestando gente.

Espera y verás cómo este joven mimado rápidamente volverá a la casa de su padre y a ti», dijo Paulina.

«No te preocupes Abuela. Para cuando él vuelva yo ya habré tenido niños y tú, bisnietos», dijo Lilly con una sonrisa.

«Veo que estás bien. ¿Cómo vas a llegar a Kielce?» preguntó ella.

«Asumo que en autobús», respondió Lilly.

Cuando llegó a la estación de tren, ella afortunadamente no tuvo que esperar demasiado tiempo ya que el tren a Varsovia llegó a tiempo.

Lilly subió y entró al compartimiento donde tres jóvenes que acababan de llegar desde Cracovia estaban sentados.

Los tres inmediatamente se pusieron de pie y le ofrecieron un asiento.

Ella los saludó, les agradeció y se sentó cerca de la puerta.

Los tres eran estudiantes universitarios de Cracovia en camino a divertirse en Varsovia.

«No tenía idea que en Kielce había tan bellas chicas», uno de ellos le comentó a ella.

Lilly tomó un libro de su bolso y comenzó a leerlo sin siquiera responderle.

Ellos continuaron hablando entre ellos sobre sus estudios sin hacerle más comentarios.

Lilly, quien había estado un poco tensa antes, comenzó a relajarse e incluso comenzó a dirigir miradas en dirección de los jóvenes.

Uno de ellos parecía mayor que los otros dos y también más apuesto.

Él tenía el cabello de color claro que estaba cortado muy corto y estaba vestido formalmente en un traje gris con una corbata que hacía juego.

Los otros dos estaban vestidos casualmente, pero en ropas costosas.

De su conversación ella dedujo que el mayor, cuyo nombre era Henryk, habían completado sus estudios en ingeniería mientras que los otros dos, quienes parecían tener alrededor de dieciocho años, estaban apenas empezando su escolaridad.

Henryk sintió que Lilly lo estaba mirando y de vez en cuando sus ojos se encontraban.

Lilly se levantó y fue hacia el pasillo, e inmediatamente después, Henry se levantó y también salió para fumar un cigarrillo.

Viendo a Lilly de pie allí, él giro hacia ella y dijo, «Lo siento que no te ofrecí uno», y le dio el paquete a ella.

Lilly tomó un cigarrillo; él fue prestamente a encenderlo por ella.

Él se presentó y dijo, «Mi nombre es Henryk.»

«Soy Lilly», replicó ella con una sonrisa.

«¿Adónde vas?» le preguntó él.

«A Varsovia, a visitar a una amiga que no he visto en un largo tiempo», respondió ella.

«Nosotros también estamos yendo hacia allá; sólo por diversión. No conocemos la ciudad en absoluto. ¿Sabes ´donde ir en la ciudad para pasar un buen rato?» preguntó Henryk.

«¿Dónde se estarán quedando?» preguntó ella.

«Hemos reservado habitaciones en el Hotel Europejski cerca de los Jardines Saski " respondió él.

Lilly se dio cuenta que los tres pertenecían a la clase alta dado que se estaban hospedando en tan lujoso hotel.

«Conozco varios cines, un teatro, uno o dos restaurantes, un café con un club bailable que acaba de abrir, pero no mucho más. Mi amiga, quien vive en Varsovia, seguramente sabe de muchos lugares», respondió Lilly.

"Entonces no tengo opción más que conocer a tu amiga. ¿Ella es tan bonita como tú?» preguntó él. Lilly se sonrojó, lo cual Henryk notó.

"Te hice un cumplido, no quería avergonzarte», dijo él en tono de disculpa.

«Ella es más hermosa que yo», respondió ella.

"Ahora estoy aún más curioso de escuchar sobre lugares de entretenimiento en Varsovia», dijo él.

Cuando el tren arribó a la Estación Central de Varsovia todos ellos bajaron del tren, ya que ésta era la última parada. Henryk caminó junto a Lilly, mientras los otros dos caminaban detrás.

«¿Puedo ordenar un taxi para ti?» preguntó él educadamente.

«No gracias. Mi amiga, Fela, supuestamente me encontrará justo afuera de la estación», replicó ella mientras miraba a su reloj y caminaba un poquito más rápido.

«¿Vas a permitirme que la conozca?» preguntó Henryk.

«Espero que venga como prometió», comentó Lilly.

Mientras se acercaban a la salida, Lilly notó a Fela de pie y buscándola entre los pasajeros. Ella la llamó por su nombre, corrió hacia ella y se abrazaron una a la otra por largo tiempo.

Henryk se acercó a ellas y se presentó ante Fela.

«Disculpe mi rudeza, pero su amiga Lilly y yo somos viejos conocidos. Pasamos varias horas en el tren desde Kielce a Varsovia juntos en el mismo compartimiento.»

Fela miró a Lilly y dijo riendo, «Tú no pierdes el tiempo.»

«¿Puedo acompañarlas jóvenes damas?» preguntó Henryk.

"Nos arreglaremos por nuestra cuenta. Gracias de todos modos», dijo Fela mientras Lilly le tiraba del brazo.

Lilly giró hacia él y gritó, «Iremos a visitarte al Hotel Europejski. "

«Tienes que contarme todo lo que sucedió con Edek y todo sobre Henryk. Tenemos mucho de qué hablar», dijo Fela mientras subían al taxi.

«Estoy contenta de verte, mi querida Fela», dijo Lilly mientras ella abrazó y besó a su amiga.