Guerra en el Horizonte
Varios días más tarde, Wolf recibió una frenética llamada telefónica de Stefania.
En una voz lacrimosa ella le contó que matones callejeros habían atacado a su anciano padre, el dentista Ilia Freidberg, y él estaba en el hospital en Varsovia, inconsciente.
Wolf estaba estupefacto cuando escuchó las noticias y le prometió que haría todos los esfuerzos para llegar al día siguiente con Ida.
Mientras estaba haciendo los arreglos para su viaje a Varsovia, Stefania llamó de nuevo y le dijo que no tenía que apurarse para ir ya que Ilia había fallecido. Ella le haría saber de los arreglos funerarios tan pronto como las cosas estuvieran finalizadas.
El funeral fue previsto para dos días más adelante.
La familia vino desde toda Polonia. David fue junto con Adam, Moses vino con su esposa Cesia; ellos estaban acompañados por su hijo Jerzy, Wolf e Ida vinieron con Lilly e Izio, tía Berta vino con Stanislaw, y Eugenia y el doctor Herman y su familia condujeron todo el camino desde Lodz.
Mila, Stefania y su esposo Cesary, todos vestidos de negro, estaban en la entrada del cementerio judío y saludaron a los dolientes.
Este era el mismo cementerio donde el padre de Ilia, el escritor Abraham Shalom Friedberg, estaba sepultado.
El cuerpo fue transportado en un carruaje que era empujado por los miembros de la sociedad sepulturera.
Stefania y Mila, quienes deseaban que su padre tuviera un entierro tradicional judío, habían solicitado que un rabino actuante estuviera presente.
El carruaje se detuvo junto a la tumba abierta y los dolientes enfilaron pasando el cuerpo, el cual estaba envuelto en una mortaja blanca y cubierto con un talit , un chal de plegarias.
El rabino leyó algunos capítulos de salmos en voz alta y procedió a rasgar las ropas de las dos hijas de Ilia.
Después el cuerpo fue colocado en la sepultura, cada hombre arrojó una palada de tierra sobre el cuerpo.
Cuando la tumba estuvo llena y el cuerpo cubierto, el rabino canturreó la plegaria Keil Moleh Rachamin (plegaria para un fallecido).
Todos se pusieron de pie firmes con sus cabezas inclinadas, mientras los llantos de Stefania y Mila hacían eco sobre las cabezas de todos.
El rabino se acercó a Cesary y le dijo que ya que las chicas no podían recitar el Kaddish , la oración de los dolientes, él debería decirla en su lugar.
Cesaryse disculpó y le dijo al rabino que él no era judío halachically y por lo tanto no podía recitarla.
El rabino entonces le pidió a David que la recitara, pero él también se rehusó, explicando que él no sabía cómo pronunciar las palabras Aramaic.
Finalmente el rabino mismo recitó el Kaddishy todos respondieron Amen.
A mediados de noviembre de 1938, los primeros reportes de la horrenda matanza Kristallnacht (Noche de los Cristales) contra los judíos de Alemania llegaron a Polonia.
Durante los disturbios, 91 judíos fueron asesinados y casi todas las sinagogas, 1700 de ellas, fueron envueltas en llamas.
Comercios judíos fueron saqueados y quemados, mientras que decenas de miles de judíos fueron tomados por la fuerza y enviados a campos de concentración.
A las comunidades judías les fue requerido que pagaran compensación por el daño causado por la matanza.
La gente comenzó a darse cuenta que las nubes negras que se cernían sobre los cielos de Alemania estaban lentamente en camino a Polonia.
Stanislaw fue el primero en entender que la situación gradualmente empeoraría y decidió hacer algo drástico.
La mañana siguiente condujo rápidamente a Varsovia y comenzó a buscar un apartamento vacante.
No tuvo que buscar mucho antes de encontrar un apartamento de planta baja en un pequeño edificio en las afueras de la ciudad cerca de una iglesia.
Era un vecindario estrictamente católico; no había judíos viviendo allí.
La arrendataria, una mujer soltera de mediana edad, vestida de negro con una bufanda gris cubriéndole la cabeza, miró fijamente al apuesto joven parado frente a ella.
"Soy Stanislaw Czajkowski de Lodz. Recientemente conseguí un trabajo aquí en Varsovia y estoy buscando un apartamento para mí y mi esposa enferma.»
La mujer lo invitó a sentarse y le ofreció una taza de té caliente. Ellos se sentaron y hablaron por cerca de una hora. La mujer estaba muy impresionada con Stanislaw, especialmente cuando él le dijo que era importante para él que la iglesia estuviera tan cerca de la casa.
Él le dijo, «Cuando estaba creciendo, la casa de mis padres estaba junto a la iglesia. Si yo no escuchaba las campanas de la iglesia cada hora, no me podía dormir.»
Después de cada oración él decía " Chwala Bogu , " el Señor sea alabado, y se persignaba o colocaba la palma de su mano sobre su corazón.
La mujer estaba «convencida» que Stanislaw era una persona buena y confiable, así que accedió a alquilarle el apartamento a él.
Stanislaw inspeccionó el apartamento y halló que todo estaba en orden.
Aunque el mobiliario era de pobre calidad, todo estaba allí; nada faltaba.
Ellos acordaron un precio, redactaron un contrato simple en una hoja de papel y ambos la firmaron.
Stanislaw le pagó un año de renta por anticipado y ella le dio las llaves.
En letras grandes en una hoja de papel él escribió el nombre Stanislaw Czajkowski y lo colgó en la puerta del frente. Puso las llaves en su bolsillo, pero no antes de colgar una pequeña cruz de madera en la puerta.
Él ahora tenía que hacer un cambio menor en su tarjeta de identidad con respecto al deletreo de su nombre. Tenía que reemplazar la letra «S» al principio de su apellido con la letra «C» para hacerlo sonar más polaco y cristiano.
Cuando llegó a casa en Wloszczowa, Stanislaw no le dijo a nadie lo que había hecho, ni siquiera su esposa. Al único al que le había dicho era a su hermano Juziek y le aconsejó que
hiciera lo mismo.
Mientras tanto, Wolf estaba deliberando si hacer que Lilly regresara a Wloszczowa o dejarla permanecer en Cracovia. Él sabía que ella nunca lo perdonaría si tenía que dejar sus clases de actuación por causa de él. Él decidió consultar con su amigo Isaac Zaidenbaum, padre de Edek y Simon.
Isaac estaba muy preocupado con lo que estaba sucediendo. La situación económica estaba empeorando ya que la gente estaba desempleada y no tenía dinero. Él había cesado toda producción y sólo estaba concentrándose en vender cualquier inventario que tuviera.
«Quiero enviar a Edek y Simon a Palestina», le dijo a Wolf casi en un susurro.
Wolf sabía que Isaac era un hombre pudiente, un hombre muy rico, y si él estaba pensando en esa dirección, tal vez él debería estar pensando del mismo modo.
«¿Qué es tan grandioso sobre Palestina que usted elige enviarlos allí?» inquirió Wolf.
«No hay realmente nada allí. Está bajo dominio Británico, los Árabes atacan a los judíos, el clima es riguroso, malaria y fiebre tifoidea son endémicas y quién sabe qué más.
Pero usted sabe, mi buen amigo Wolf, es donde yace la esperanza del pueblo judío; es su país, su tierra natal y nadie allá lo llamará «judío sucio.
» Si los Británicos no garantizan independencia al estado que será establecido, los judíos los combatirán y los enviarán de regreso a Inglaterra en ataúdes.
El liderazgo judío ha estado organizándose y la gente joven está aprendiendo cómo usar armas, el entrenamiento teniendo lugar en kibbutzim.
Abre los ojos, Wolf, hay una nueva realidad allá afuera.
La Declaración Balfour le ha dado nueva esperanza al pueblo judío.
El gobierno polaco antisemita quiere que Polonia se deshaga de los judíos, así que una delegación viajó a la isla de Madagascar a establecer un estado judío allí.
Hubo incluso conversaciones sobre ir a África.
Quién necesita estos lugares cuando tenemos Palestina. »
Cuando Isaac terminó de hablar, respire hondo y sus ojos ardieron con entusiasmo.
«Dime, ¿qué es tan malo con América o Argentina?» preguntó Wolf.
«Nada está mal, pero las puertas de todos los países están cerradas para los refugiados judíos», respondió Isaac, mirando a Wolf directo a los ojos.
«Estoy seguro que Edek va a querer llevarse a Lilly con él. Prepárate para que ella venga a decirte las novedades.»
"Lilly no va a ir a ningún lado, no con Edek y no sin él. Estoy muy complacido de que estén juntos, pero ella no va a irse con él.» dijo Wolf firmemente.
Wolf regresó a casa todo alterado y agitado por su conversación con Isaac. Él sentía la necesidad de inmediato descanso en la cama porque sentía que su presión arterial había subido. Ida le colocó algunas sanguijuelas alrededor del cuello y se sentó al lado de él hasta que se quedó dormido.
Por muchos años, de los doce representantes del Concejo de la Ciudad de Wloszczowa, seis eran judíos.
En las elecciones locales que tuvieron lugar a fines de 1938, sólo dos representantes judíos fueron elegidos.
Esto era una respuesta directa de la oposición de la población cristiana contra los judíos de Wloszczowa.
En los días posteriores a las elecciones comenzó un boicot económico de comercios y negocios judíos, lo cual llevó al empeoramiento de la situación económica para ellos.
Un día una nueva realidad se instaló. Fue anunciado que oficinas municipales tenían prohibido comprar insumos o cualquier tipo de productos de establecimientos judíos. Wolf inmediatamente le ordenó a Ida que desde entonces, ella comprara sus productos sólo de mercaderes judíos.
Wolf decidió que era demasiado peligroso dejar a Lilly en Cracovia, y por ende decidieron traerla a casa.
Él llamó a las oficinas del teatro para hacerles saber de su decisión.
El teléfono sonó y sonó por un largo tiempo, pero no hubo respuesta.
No hubo respuesta todavía cuando lo intentó otra vez varias horas más tarde.
Llamó a Isaac y le preguntó que si había escuchado de su hijo Edek recientemente.
Cuando Isaac le informó que no, Wolf decidió que no podía esperar más y salió para Cracovia.
Le pidió a Simon, el hermano de Edek, que se uniera a él en el viaje.
Dado que ambos estaban muy tensos, poco fue dicho durante el viaje entero. Debido a que recientemente había habido un tremendo incremento en las actividades hostiles contra los judíos, Simon tenía una barra de hierro con él, que podía usar en caso de un ataque.
Mientras se acercaban a Cracovia, el tráfico se fue desacelerando a paso de tortuga debido a un accidente con múltiples vehículos.
Varias personas estaban de pie al lado del camino agitando sus manos, pidiendo a los autos que pasaban que se detuvieran a ayudar.
Wolf pisó el acelerador y los rodeó mientras los gritos de rabia podían ser oídos.
Él siguió conduciendo hasta que alcanzaron la ciudad.
Decidieron ir primero a las oficinas del teatro y ver si Lilly estaba allí.
Mientras estacionaban al lado del edificio, miraron dentro y pudieron ver las ventanas destrozadas, puertas arrancadas de sus bisagras y muebles rotos por doquier.
Wolf ni siquiera salió del auto y sólo continuó al próximo domicilio en su lista, el de la casa de la amiga de Lilly, Anna Mandel.
Wolf notó que las calles estaban desierta.
Los cafés estaban vacíos y difícilmente había algunos autos en el camino.
Había una atmósfera de tensión en el aire, mientras la gente caminaba rápidamente, constantemente mirando alrededor y detrás de ellos.
Muchos caminaban sosteniendo periódicos enrollados en sus manos, los cuales claramente ocultaban un palo para protección.
Mientras se acercaban al sector judío , el distrito Kazimierz , ellos encontraron personas, mayormente jóvenes en las calles.
Wolf detuvo su auto y le preguntó a uno de los jovencitos por la dirección que él estaba buscando.
Resultó que estaban muy cerca, ya que era en la siguiente calle.
Cuando encontró el domicilio, Wolf estacionó el auto y ambos entraron al edificio.
«Papa, ¿qué estás haciendo aquí?» gritó Lilly mientras abría la puerta y vio a Wolf de pie allí. Ella abrazó a su padre y a Simon, quien estaba de pie detrás de él.
«Por favor entren, estoy sola en casa. Anna y sus padres fueron a lo de un pariente que vive en una pequeña aldea fuera de la ciudad.
Ellos tenían miedo de salir heridos, especialmente después que casi todas las paredes en la ciudad fueron pintadas con las palabras «Muerte a los judíos.
» Las oficinas del teatro fueron dañadas y está temporalmente cerrado» reportó Lilly.
"Lilly, ¿cómo está Edek? " preguntó Simon.
«Él está muy bien. Continúa sus estudios en la universidad. Él tiene un amigo polaco católico que vigila que nadie lo lastime. No todos los polacos odian a los judíos», dijo ella.
«Vinimos a llevarte de regreso a casa con nosotros», dijo Wolf.
Lilly no se resistió a la proposición de su padre. Ella en realidad parecía bastante atemorizada por todo lo que ocurría a su alrededor. La presencia de Simon le daba un poquito de confianza.
Cuando ellos llegaron a su apartamento, Edek estaba allí, estudiando.
Simon fue escaleras arriba para tratar de persuadirlo de regresar a casa con ellos, pero Edek se resistió y dijo que él tenía un examen previsto y si lo perdía, su año entero de estudios habría sido para nada.
Simon le advirtió que la situación sólo empeoraría y él estaría totalmente solo con nadie alrededor para defenderlo.
Cuando Simon le dijo sobre los grafitis odiosos pintados sobre las paredes de la ciudad, Edek empalideció e inmediatamente decidió regresar a casa con ellos.
El viaje a casa fue sin contratiempos. Wolf condujo lentamente y fue forzado a detenerse varias veces para descansar y darle al ruidoso, humeante motor una chance para descansar.
En las primeras horas de la noche llegaron a Wloszczowa. Cuando Wolf dejó a los dos hermanos en el negocio de su padre, Isaac salió hacia ellos y gritó " Chwala Bogu , " gracias al Señor, y abrazó a sus hijos con lágrimas en los ojos.
Lilly abrazó a Edek con fuerza, puso su cabeza en el hombro de él y dijo implorante, «Mi querido, por favor ven a visitarme mañana.»
«Lo prometo», dijo él mientras se despedían.
Todos los titulares de periódicos decían la misma cosa. «Guerra en el Horizonte.» Sin embargo, no estaba claro si la guerra sería iniciada por los rusos o por los alemanes. El principal tema de discusión entre la gente era «cuando comenzará» ya que todos estaban seguros que ésta comenzaría.