El Álbum de Lilly Amarga Decepción
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Amarga Decepción

Wolf, quien estaba menos ocupado dado que no había regresado a su empleo gubernamental, trabajaba como un contratista independiente auto-empleado para diferentes compañías por toda la región.

Se hizo conocido como un experto en impuestos y asuntos de inversiones.

A medida que su cartera de clientes se expandía, también lo hizo su carga horaria.

Se puso muy selectivo sobre a quién tomaría como cliente y limitaba el número de los mismos.

Él se rehusaba a convertirse en un esclavo de su trabajo y debido a razones de salud no quería tomar demasiadas tareas.

Desde su enfermedad, él cambió sus horarios y rutina de su vida.

Comenzó a caminar todas las mañanas por una hora, de siete a ocho.

Comía más vegetales y menos carne, dormía una hora cada tarde y se abstenía de fumar y beber alcohol.

«¿Qué es la vida sin todos estos vicios?» le preguntaría a su doctor.

Siempre obtenía la misma respuesta. «Recibiste tu primera advertencia por tu mal comportamiento. Si no continúas en el camino correcto, recibirás tu golpe final. Tú decides.»

Wolf no quería preocupar a Ida y los niños, así que dormía mucho, comía comidas saludables y no fumaba ni bebía. Se convirtió en un «hombre santo.»

Una mañana, tres días después que Ida y Lilly se fueran, él decidió visitar al conde Sosnowski. Condujo a la ciudad de Maluszyn y no se detuvo a ver a su amigo el artista, más bien fue directamente a la finca del conde. El conde abrió la puerta, le dio la mano cálidamente y lo escoltó al salón.

«Por favor tome asiento», dijo el conde mientras le mostraba el sillón.

Wolf rehusó la taza de té que fue servida así como la bebida de vodka. El conde notó que Wolf estaba muy tenso.

En un tono serio, se dirigió a Wolf.

«Mi querido Wolf, veo que está muy agitado y tenso y no sé cómo comenzar a preguntar qué es lo que tiene para decirme.

Por lo tanto haré las cosas más sencillas para usted y lo diré.

Sé que no tuvo éxito en obtener el préstamo de cien mil zlotys que yo había solicitado, especialmente no en este terrible ambiente económico.

No se sienta mal. Estoy contento que al menos vino a verme. »

Luego agregó, «¿Cuándo piensa que podremos renovar nuestro juego semanal de bridge del que disfruto tanto?»

Wolf estaba estupefacto ante las palabras del conde, pero rápidamente se recuperó y respondió en una voz ligeramente más alta.

«Mi querido amigo conde Jan. Debo decirle que he sido exitoso en adquirir un préstamo para usted, sin embargo, hay condiciones que van junto con él.»

Cuando el conde escuchó las palabras de Wolf, sus ojos se enrojecieron, su rostro se torció y se puso pálido de la alegría y agitación que lo desbordaban.

«Dígame, sólo dígamelo», gritó el conde. «Estaré de acuerdo con todo.»

«La condición para el préstamo es que usted tendrá que dar garantías en la forma de pinturas al óleo o joyería por el monto del préstamo.

Por favor note que el préstamo puede ser reducido por cualquier monto que es devuelto y los artículos dados como garantía serán devueltos por ese monto», explicó Wolf.

El conde Sosnowski no se amilanó ni se ofendió por la oferta. Él ya había liquidado algunos bienes con el propósito de sobrevivir.

«Estoy de acuerdo», comenzó el conde. «Hay una condición en la que debo insistir, y es que ningún miembro de mi familia puede saber sobre esto.

Tengo varios artículos que preferiría dar como aval tales como reliquias de familia que tienen gran valor sentimental para mí.

Aunque puede que no tengan mucho valor para otros, sin embargo, me daría el ímpetu para devolver el préstamo rápidamente porque los querría recuperar. »

«¿A qué clase de cosas se refiere?» inquirió Wolf.

«Un reloj de bolsillo que perteneció a mi abuelo, dos libros antiguos con una elegante cubierta plateada y una pintura al óleo, un portarretrato de mi abuelo. Si eso no es suficiente puedo probablemente agregar algunos artículos más», respondió el conde.

Aquí es donde Wolf interrumpió al conde y dijo, «El prestamista quiere algo más tangible; algo que tenga valor en el mercado, no artículos sentimentales que sólo tienen valor para usted.»

«Hable claramente. ¿Qué, por ejemplo, está buscando él?» preguntó el conde perdiendo su compostura.

«Joyería valiosa», fue la respuesta.

«En ese caso le tendría que dar a mi esposa como garantía. Es inconcebible que yo diera joyería de ella como aval sin su conocimiento», respondió él enojado.

«Lo siento mucho realmente, pero no estoy autorizado a tomar como aval nada que no sea joyería valiosa tales como diamantes, oro o perlas», replicó Wolf algo avergonzado.

«Pensé que usted era mi amigo, y que usted haría todos los esfuerzos en mi nombre», dijo el conde. «Veo que ustedes son todos los mismos; codiciosos y hambrientos de dinero.»

Wolf se levantó y dijo, «Estoy realmente decepcionado de escuchar tales expresiones viniendo de usted. Después de todo, usted sabe que yo no gano ni un centavo por todo este trato.»

«No estoy tan seguro sobre eso. Además, su testarudez me forzará a humillarme a mí mismo enfrente de mi esposa», respondió el conde.

«Y yo no estoy tan seguro que usted hubiera sido capaz de devolver el préstamo. Estoy, por tanto, muy complacido de que haya rechazado la oferta que le traje», respondió Wolf mientras giraba hacia la salida sin siquiera despedirse del conde.

El conde no trató de detenerlo, y Wolf salió furiosamente de la mansión. «¿Cómo pudo el conde haberme hablado con tal crueldad cuando yo hice todo en mi poder para ayudarlo?» pensaba Wolf para sí mismo.

Dos días después del odioso encuentro con el conde, su conductor llegó a la casa de Wolf con una carta de disculpa.

Estimado Wolf,

Lamento terriblemente lo que le dije. Fue en realidad algo que se escapó de mi lengua. Usted más que nadie más sabe que no soy racista. Es debido a la intolerable situación en la que me encuentro que pronuncié esas palabras insensatas.

Le pido que por favor acepte mi más sincera disculpa para que podamos resolver nuestras diferencias.

Hablé con mi esposa y estamos dispuestos a dar nuestra joyería como aval para el monto total del préstamo.

Por favor, le ruego que redacte un acuerdo y acuerde una hora para la reunión con el banquero.

Jan Sosnowski

Wolf no le respondió inmediatamente al conde. En vez de eso él decidió viajar a Varsovia y encontrarse con Moses. Llevó a Izio consigo, quien estaba en casa con él.

Condujo su auto a Kielce, lo dejó en la estación de tren y tomó el tren a Varsovia.

Antes de partir hacia Varsovia, Wolf llamó a Moses para hacerle saber que él estaría llegando esa noche.

Cuando llegó a Varsovia, tomó un taxi hacia el apartamento de David. Izio, quien no había visto a su hermano por un largo tiempo rompió en lágrimas y corrió a abrazarlo.

«¿Puedo dejar a Izio contigo hasta mañana?» Wolf le preguntó a David. «Me quedaré a dormir en la casa de Moses.»

«Siempre y cuando lo recojas temprano. Tengo un examen mañana en la universidad y debo estar allí temprano en la mañana», respondió David.

Cuando llegó a la casa de Moses en la calle Ogrodowa, ya estaba oscureciendo.

Subió los escalones lentamente. Él nunca podía subir los escalones rápido por su peso, pero ahora después de su enfermedad era aún más difícil, ya que el más leve esfuerzo lo agotaba.

Él todavía sentía una gran necesidad de su descanso vespertino.

Moses lo estaba esperando con una comida que él había preparado.

A él no le gustaba cuando la cocinera y el personal de limpieza merodeaban mientras él estaba solo en casa, así que los enviaba a casa hasta que Cesia regresara de su visita a su prima Stefania.

Ella era esperada de regreso al día siguiente.

«Imagino que viniste con el propósito de finalizar el préstamo para el conde», dijo Moses, mientras estaban terminando la espesa, sosa e insípida sopa krupnik que Moses había preparado.

«De hecho vine a hablar sobre el préstamo, pero no estoy feliz sobre eso. Tú eres demasiado importante para mí para verte perder dinero en una persona vil como él. No estoy seguro realmente de querer ayudarlo», articuló Wolf.

Cuando Wolf vio la expresión del rostro de Moses, le dijo sobre el vergonzoso incidente que se celebró.

«¿Pero él no se disculpó?» dijo Moses en defensa del conde.

«La verdad fue expuesta», comenzó a explicar Wolf.

«Esas brutales palabras vinieron directo de su corazón.

Es claro que después que se dio cuenta lo que había dicho, lo lamentó y envió una carta de disculpa.

Probablemente se recordó a sí mismo que aparte de mí, no hay nadie que hubiera siquiera intentado ayudarlo a obtener un préstamo. »

«Tienes razón. Sin embargo, el antisemitismo es galopante por todos lados.

Puedes escuchar comentarios antisemitas en la prensa, universidades y en la política.

Recientemente ha habido un renacimiento del ala derecha del partido, el Partido Nacional Democrático.

Ese es el partido que llegó en la víspera de WWI (Primera Guerra Mundial), con la consigna de «Polonia para los polacos».

Promovía un extremo antisemitismo político, el cual estaba basado en la asunción que los judíos no fueran integrados a Polonia, dado que su cultura es diferente y que ellos debían emigrar de Polonia.

Somos culpados por todo lo que va mal incluyendo las malas condiciones económicas en el país.

No lo sabes, somos la encarnación del mal», dijo Moses acaloradamente.

«Mi querido Moses», comenzó Wolf. «Soy polaco y no soy diferente de cualquier otro polaco, católico o Gitano.

Nosotros podemos ser una raza diferente, pero somos todos patriotas y amamos a nuestro país y su cultura.

Aquí es donde nuestros abuelos nacieron, nuestros padres nacieron y aquí es donde nuestros hijos nacieron.

Debemos combatir este feo fenómeno hasta que desaparezca.

Quienquiera que quiera irse a Palestina o América déjalos que se vayan.

Hay muchos católicos polacos que emigraron a América o Inglaterra o incluso a Australia, ¿y qué? »

Moses se movió incómodo en su sillón. Él se levantó y se sirvió a sí mismo un vaso de vodka.

«No te estoy ofreciendo un trago, porque sé que desde tu enfermedad has dejado de beber», dijo Moses a modo de disculpa.

«No bebo cuando mi esposa está cerca. Por favor si fueras tan amable y sírveme un trago», dijo Wolf con una sonrisa.

«La situación en Polonia se está deteriorando.

Me parece que dese que el General Pilsudsky ha muerto, las cosas han empeorado, ya que el gobierno ha estado deliberadamente imponiendo severas restricciones a los judíos.

Encuentro difícil cobrar la renta de los inquilinos; la mitad de ellos no pagan en absoluto y la otra mitad paga tarde y sólo después de muchas amenazas.

Todos ellos son ya sea ancianos o tienen niños y no tienen comida.

No puedo arrojarlos a la calle», se quejó Moses.

«Tal vez debamos olvidarnos del préstamo», sugirió Wolf.

"No, " replicó Moses. «Creo que debería darle el préstamo. De esta manera él estará en deuda con nosotros y en tiempos difíciles él sea capaz de ayudarnos. Además estaré reteniendo joyería por el monto del préstamo.»

«Recuerda una cosa», dijo Wolf. «Si algo pasa, no me culpes.»

«No soy un niño y sé exactamente lo que estoy haciendo», replicó Moses palmeando a Moses en el hombro.

Antes de retirarse por la noche, Moses preguntó qué había escuchado Wolf de «las mujeres en Turquía.»

«Todo está bien, recibí una postal», respondió.