El Álbum de Lilly Turquía
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Turquía

Cuando Lilly despertó, encontró que su madre y tía ya estaban despiertas y leyendo libros.

«¿De qué es el libro que estás leyendo?»Berta le preguntó a Lilly.

«Es un libro que encontré en la biblioteca en Varsovia.

Tiene lugar durante el siglo quince y es sobre una joven rusa llamada Rukslan Aleksandra, quien fue traída a Constantinopla y colocada en un harem en el Palacio Topkapi.

Cuenta del gran amor que se desarrolló entre ella y el Sultán Suleiman el Magnífico, " replicó Berta.

«Suena como una historia interesante. Cuando lo hayas terminado, me gustaría leerlo», dijo Lilly.

«Estás insinuando que debería apurarme?» preguntó Berta.

"No, " replicó Lilly. "Tú puedes continuar a tu propio ritmo. Encuentro difícil leer en trenes con toda la vibración y sacudones. Me siento enferma y no me puedo concentrar en leer. "

«Dejen de parlotear», interrumpió Ida. «¿Qué les gustaría a ustedes dos para comer? Acabo de estar en el restaurante y tomé algo de té y tostadas.»

«Si es así, iré también. Pero primero debo ir al baño y refrescarme un poco» dijo Berta.

El acelerado tren pasó por aldeas y vastas planicies verdes.

Mientras se acercaban a Bucarest, ellas vieron granjeros arando sus campos con primitivos arados de madera tirados por bueyes.

No había vehículos a la vista y la pobreza era evidente por todos lados.

Todo lo que veían eran animales tirando carretadas de paja.

"Es tan divertido ser una turista y viajar lujosamente. La única persona que conozco que puede permitirse viajar en este estilo es tía Cesia», comentó Lilly. Su madre y tía no le respondieron, ya sea porque no querían escucharla, o porque el comentario no garantizaba una respuesta.

El tren finalmente arribó a Bucarest y se detuvo en una plataforma atiborrada con gente.

Interesantemente, nadie bajó del tren ni tampoco nadie abordó el tren.

Muchos habían venido ya sea por curiosidad solo para ver el lujoso tren, o tal vez para atisbar a los aristócratas que eran conocidos por viajar en los súper lujosos carruajes delanteros.

Cuando la bocina de la locomotora sonó, la gente comenzó a mover sus manos como si dijeran adiós.

Lilly les devolvió el saludo hasta que el tren salió de la estación y el paisaje humano cambió a uno de interminables campos de maíz.

Estimando el número de kilómetros y horas que ya habían viajado, Ida calculó que el tren era esperado en la última parada hacia la noche.

Ida tuvo razón. Mientras se acercaban a la Bahía Bósforo ellas podían ver las luces de la ciudad y supieron que habían llegado.

Cuando el tren finalmente entró a la estación ya era medianoche. Contrataron a un maletero que las ayudara a descargar sus maletas y las pusiera en carritos que estaban esparcidos por la estación.

Repentinamente, salida de la nada, apareció Izabella, corriendo hacia ellas. Ida la reconoció de las muchas fotografías que ella había enviado. Corrieron una a los brazos de la otra y se abrazaron cálidamente. Izabelladespués caminó hacia Berta y Lilly y las abrazó también.

Aunque el apartamento de Izabellaera pequeño, había espacio para todas. Ida durmió junto con Izabellaen la cama doble, Lilly durmió en el sofá del salón, mientras que Berta durmió en el pasillo en una cama plegadiza.

Debido a la hora tardía, aparte de una breve conversación y un vaso de té negro dulce, las invitadas, una tras otra, se fueron a la cama totalmente exhaustas y se quedaron dormidas.

En la mañana, ellas pudieron escuchar el grito del muezzin desde los minaretes de la mezquita: Allah Akbar , Dios es el más grande.

Todas corrieron al balcón del apartamento para ver qué era el ruido.

Izabellario y dijo, «Esa es la llamada para las oraciones matutinas. Nada de qué alarmarse.»

La vista desde el balcón era casi mágica; la bahía y el puente que conectaba las dos partes de la ciudad, las iglesias y mezquitas junto con pescadores en sus botes decorados. Todo se veía tan especial. La vista era totalmente diferente de lo que estaban acostumbradas a ver en Polonia.

Izabella, quien estaba cerca de los setenta años, caminaba con dificultad, y era evidente que sufría de dolor en las rodillas. Su mente sin embargo, era joven, aguda y llena de vida.

«¿Cuál es la actitud de los residentes hacia los judíos?» preguntó Berta.

«Cuando Kemal Atatürk fue elegido líder de Turquía, él introdujo una serie de cambios políticos, legales, culturales, sociales y económicos que estaban designados a convertir a la nueva Turquía en una nación laica, moderna.

Una de las clausulas en la nueva constitución establecía que todas las religiones eran iguales bajo la ley.

En cada discurso, él mencionaba que debían proteger a los judíos y aceptarlos como a hermanos.

Tan temprano como 1836, el Imperio Otomano había anunciado en uno de sus hatti humanyun (decretos imperiales), que todos los ciudadanos eran iguales ante la ley incluyendo los judíos.

Cientos de judíos de Alemania y otros países europeos llegaron a disfrutar de la libertad de religión y expresión en Turquía.

Estoy tan contenta que me mudé desde Odessa a Constantinopla, la cual incidentalmente fue renombrada como Estambul», explicó Izabella.

«Estoy sorprendida por lo que dices, ya que jamás había oído sobre esto en absoluto. Después de todo, ellos son todos musulmanes aquí», dijo Berta.

«Sí, ellos son de hecho musulmanes, pero el nuevo líder apunta a acercarse a Europa.

Él ha introducido cambios inteligentes al modo de vida.

Él ha proscripto el velo facial así como la poligamia, e incluso reemplazó la escritura Arábiga con el alfabeto Latino.

Es interesante notar que difícilmente ha habido alguna oposición.

El pueblo Turco ve estos cambios como progreso y tiene un deseo de conectarse al Occidente», expuso Izabella.

«¿Qué hay de tus relaciones con el Bahai?» cuestionó Berta.

«Escribí una obra sobre el tema del Bahai, la cual se convirtió en un gran éxito y fue exhibida en muchos países. Hace una cantidad de años fui invitada a ir a Egipto e inclusive conocí al líder comunal Bahai», respondió Izabellacon una sonrisa.

«¿Estuviste en Egipto?» interrumpió Lilly. «Has visto las pirámides?»

«Sí, las vi y son de enormes proporciones. No entré en ninguna de ellas. Me conformé con una visita al museo en el centro de El Cairo, donde vi los hallazgos de las excavaciones cerca de las pirámides», respondió Izabella.

«¿Quiénes son los Bahai de los que escribiste?» inquirió Lilly curiosamente.

«Los Bahai son una secta que se originó en la India. Son pacifistas, amantes de la naturaleza y la belleza, y creen en la absoluta igualdad entre sexos. Uno puede decir que su religión es muy similar a la religión Hindú», respondió Izabellapacientemente.

Esta vez fue el turno de Izabellaquien viró hacia Lilly con una pregunta.

"Lillinka, dime un poco sobre ti misma. ¿Qué haces? O mejor aún, qué estás planeando hacer con tu vida.»

Lilly se sonrojó cuando escuchó la pregunta. A ella realmente no le gustaba cuando la gente indagaba sobre su vida privada, especialmente no enfrente de su madre y su tía Berta.

Después de un momento ella recuperó su compostura y replicó.

"Tía Izabella, te admiré por ser una mujer liberada con una mente propia, poderosa e influyente.

Desearía poder vivir aquí contigo y estudiar tus escritos y enriquecer mi vida con las historias de tus experiencias.

Mi vida no es muy interesante y no sé todavía en qué dirección virar.

Amo el teatro pero ser una actriz profesional es la cosa más alejada de mi mente. »

«Mi dulce Lilly», comenzó Izabella. «Tú puedes quedarte y vivir conmigo.

Con gusto te adoptaría como la hija que nunca tuve.

Sólo no creo que Ida vaya a renunciar a ti tan rápido ni tampoco lo harán Izio y David.

Por otro lado, si puedo agregar, una nunca debería desesperarse enseguida, ya que todo puede hacerse si tú realmente lo quieres y consagrarte tú misma enteramente al asunto. »

«¿Qué hay para ver en Estambul?» preguntó Lilly.

«Esta bella ciudad en el Bósforo alguna vez fue llamada Bizancio.

Más tarde se convirtió en Constantinopla, nombrada en honor al emperador romano Constantino, quien conquistó del Sultán Otomano Muhammad II, pero siempre fue conocida también por su nombre Otomano de Estambul.

Podemos visitar el Palacio Topkapi y ver los hermosos mercados pintorescos que le confieren su encanto y magia a la ciudad, lo cual suscita la imaginación de los europeos.

Después visitaremos la Mezquita Azul y la Basílica de Santa Sofía y posiblemente la Torre Gálata y la Sinagoga Neve Shalom, " dijo Izabella.

«Tú puedes ir sola a la sinagoga. Realmente no estoy interesada en ver la sinagoga», protestó Lilly.