El Álbum de Lilly El Concierto
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El Concierto

El cine local servía como ambos, un teatro y una sala de conciertos, el cual ocasionalmente ponía películas presentando a Claudette Colbert o Jean Harlow y a veces incluso una producción polaca o yidis.

Esta vez, algo diferente estaba llegando al teatro en la forma de un concierto en vivo desde Londres que iba a ser transmitido. Wolf les prometió a su madre y a sus niños que los llevaría a la actuación.

Izio y Lilly estuvieron listos a tiempo, vestidos en sus mejores ropas festivas.

Wolf vestía un traje blanco con rayas grises, una corbata de moño y su galera negra. Su madre Paulina vestía un vestido de encaje negro con flores bordadas unidas arriba con un broche dorado.

A las seis menos cuarto de la tarde precisamente, ellos salieron de la casa para caminar hacia el cine.

Como Wolf había reservado y pagado por asientos en la primera fila por adelantado, él no tuvo que esperar en la larga fila que se había formado.

Tras su llegada, él caminó derecho hacia el frente de la fila.

Al entrar al auditorio él notó que sólo la mitad posterior estaba ocupada y se dio cuenta que ellos comenzaron a sentar a la gente desde atrás.

Finalmente la gente sentada en las primeras filas comenzó a entrar y les permitieron tomar sus asientos.

Wolf conocía a poca gente en la audiencia, y él tuvo que levantarse de vez en cuando para saludar a algunos de ellos.

A las seis y media la campana que colgaba en la sala de espera repicó tres veces. Un ujier hizo un anuncio de que todos deberían por favor estar sentados mientras el concierto estaba dispuesto para comenzar en unos minutos.

A las siete menos cuarto un ujier subió al escenario y encendió la radio que estaba sobre una alta, angosta mesa con parlantes a cada lado. En el fondo la música de un instrumento de cuerdas podía ser oída, indicando que el concierto estaba a punto de empezar.

La multitud se quedó en silencio y todos los ojos estaban enfocados en el aparato sobre el escenario emitiendo estridentes ruido de chillidos.

El ujier de nuevo subió al escenario para tratar de mejorar la calidad de la transmisión. Movió la antena situada atrás del radio en diferentes direcciones, y la calidad del sonido de hecho mejoró.

La atronadora voz del anunciador inglés proclamaba el inicio de un concierto de la Orquesta Filarmónica de Londres, en vivo desde el Royal Albert Hall y transmitido vía la BBC.

«El concierto, la sinfonía de Vivaldi, conducida por Arturo Toscanini, el famoso conductor italiano, comenzará ahora», anunció.

Las luces fueron disminuidas y el concierto comenzó.

El silencio en el salón fue roto por momentos por el sonido de una brusca, persistente e irritante tos que emanaba desde atrás.

Después de ruidosas quejas de la audiencia el hombre fue forzado a salir del salón hasta que la tos abatiera y él se relajara un poco.

Izio y Lilly demostraron su impaciencia moviéndose en sus asientos y balanceando sus pies. Después de un rato comenzaron a hablarle mutuamente en susurros. Wolf los reprendió y les dijo que se quedaran callados.

Paulina, cuyo hermano Julius era el conductor de la Filarmónica de Viena y un famoso pianista y compositor, estaba extasiada.

La imagen de su rostro no dejaba duda de cuanto amaba el concierto.

Con sus ojos cerrados, ella agitaba sus delgados brazos como si estuviera sosteniendo la batuta y conduciendo la orquesta.

Después de una hora de visible sufrimiento, Lilly trató de arrastrar a Izio afuera y adentro del pasillo. Él estaba de hecho comenzando a disfrutar el concierto, y no quería ir; sin embargo, finalmente cedió y se fueron juntos.

«Padre estará enojado con nosotros. Después de todo él pagó por asientos caros en la primera fila», dijo Izio, «Regresemos.»

«Tú puedes regresar, pero yo me voy a casa», replicó Lilly.

«No hay manera que te deje caminar a casa sola en la oscuridad. Déjame decirle a padre que nos vamos a casa», dijo Izio.

Izio entró en puntas de pie y caminó hacia la primera fila, se inclinó sobre su padre y le susurró al oído, «Lilly no se siente bien, problemas de mujeres. La estoy acompañando a casa.»

Wolf asintió. Justo ahora, el concierto terminaba, y un atronador aplauso pudo ser oído desde la multitud. Izio rápidamente corrió afuera, le agarró la mano a Lilly y dijo, «Ven, la pesadilla terminó.»