El aeródromo Capítulo 35 El Callejón Sin Salida
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Capítulo 35 El Callejón Sin Salida

09 de octubre de 2026

21:30 horas

Círculo Logroñés

La noche en los salones del Círculo Logroñés desprendía el bullicio habitual de la alta sociedad riojana: murmullos de terciopelo, copas de cristal chocando y risas huecas.

Pero Julián apenas podía respirar. Llevaba la pajarita desatada, el cuello de la camisa empapado en sudor frío y un cigarrillo tras otro consumiéndose entre sus dedos temblorosos en una de las esquinas semiocultas del salón principal.

El teléfono móvil, oculto en el bolsillo interior de su esmoquin, vibró con urgencia. Lo sacó de inmediato, conteniendo la respiración y las manos agitadas.

—¿Diga? —escupió con voz ronca, casi un susurro desesperado, y se alejó hacia la zona de guardarropa.

Al otro lado de la línea, una voz neutra, pausada y carente de cualquier emoción le sacudió el estómago.

—Julián. Sal a la parte trasera del edificio, junto al callejón lateral. No hagas preguntas. Lo tengo todo: los documentos notariales originales y las pruebas que necesitas para deshacerte de tu hermano Alfonso de una vez por todas. Se acabó la pesadilla. Pero tienes que venir ahora mismo y solo.

A Julián se le cortó la respiración. La ambición mezclada con el pánico le nubló el juicio.

—Voy... voy enseguida, no te muevas —tartamudeó, aplastando la última colilla contra un cenicero cercano con tanta fuerza que casi dobló el filtro.

Volvió al salón y esquivando a los invitados con torpeza, empujó la puerta trasera que daba al callejón oscuro.

A pocos metros, al borde de la acera, un coche oscuro esperaba con el motor encendido y las luces de posición encedidas de forma tenue.

Julián, cegado por la desesperación de encontrar una salida a su ruina, caminó deprisa hacia la puerta del copiloto, la abrió sin dudar y se metió dentro, buscando el salvavidas que creía merecer.

No llegó a ver venir el sedante. A los pocos segundos, una presión indescriptible en los párpados y la posterior relajación muscular provocada por la alta dosis de midazolam, disolvieron sus pensamientos en una negrura absoluta.