28
Un grito resuena por todo el cine y me atraviesa el corazón.
Adi cae al suelo como una muñeca de trapo. Zayn va con ella y le pone las manos sobre la herida para detener la hemorragia.
Omar retrocede unos pasos y mira a Grace, que al instante le regala una sonrisa de aprobación.
Ha perdido tanto la razón que no sé cómo voy a hacer para que me escuche. Grace le ha lavado el cerebro. Vuelve a tocarse el bolsillo. ¿Qué tiene ahí dentro? Quizá otro cuchillo.
—¡Aprieta! —grito a Zayn mientras la sangre se le escapa entre los dedos.
—¡Lo hago, lo hago, lo hago!
Nash y yo seguimos de pie, por mucho que quiera ayudar a Adi. Si nos agachamos, también seremos presa fácil. De algún modo, debemos detenerlos y conseguir ayuda antes de que Adi se desangre.
—Ni se te ocurra pensar en alertar a la poli, Pen... —me advierte Omar.
Tengo el móvil en la mano, bloqueado, solo con la linterna encendida. Pero aún sigue grabando todo lo que se está diciendo.
—Pero ¿no vas a matarnos de todos modos? —pregunto—. Aunque los llamara, no llegarían a tiempo.
—Nada de poli. Y Grace quiere quedarse a Nash..., a no ser que intentes hacerte la heroína y pedir ayuda —contesta Omar, y sonríe como si me acabara de ofrecer un batido de frutas.
Grace quiere quedárselo, como si fuera un animalito o un objeto.
—¿Qué plan tienes? ¿Eh, Omar? ¿Vas a huir con ella y hacer qué? Los federales van a acabar descubriendo esto y van a ir a por vosotros.
—Estaremos en otro estado antes de que se den cuenta.
—Lo dudo. El hermano de Jackson está muerto aquí al lado y vosotros tres en busca y captura.
Está claro que Omar no es el cerebro de esta operación. Él, que es un tío bastante inteligente, sin duda se vuelve de lo más estúpido cuando se trata de Grace.
—¿De verdad te crees todo lo que te cuenta? Ha dejado que su padre pagara por lo que ha estado haciendo y ha hecho que mataras a su tío. ¿Por qué no iba a volverse contra ti?
—O podríamos dejar de hablar de mí como si yo no estuviera presente. ¿Qué te parece eso? —dice Grace.
—Está perdiendo mucha sangre —interrumpe Zayn, asustado—. Penny, tenemos que sacarla de aquí.
¿Y qué diablos puedo hacer ahora?
No hay alternativa... Aprieto el botón de emergencia, que envía una llamada al 112. No sé si la llamada hará que la app de grabar se pare, pero eso ya no importa.
La operadora comienza a hablar; el volumen está bajo para que Grace no lo pueda oír, pero yo tampoco puedo decir nada directamente que la alerte. La operadora enviará ayuda cuando me oiga.
—¡Aprieta más! Omar, tienes que dejar que nos la llevemos o va a morir.
Es Adi, una de tus mejores amigas. No puedes ser el responsable de su muerte.
Venga ya, nunca te lo perdonarás —le ruego, intentando desesperadamente que me escuche, porque estoy aterrada al ver que mi mejor amiga se está muriendo a mis pies.
—Eso no va a pasar —dice Grace, contestando por él.
—Omar, por favor.
—¡Cállate, Penny! —grita Omar, apretando el puño.
Juraría que he visto un destello de duda en sus ojos. Es un rayo de esperanza, y me aferro a él con todas mis fuerzas. Hablar con Grace de matar a sus amigos y hacerlo son dos cosas muy diferentes.
Mira a Adi y de nuevo a mí.
«Vamos, Omar...».
Le está afectando; no me importa lo que le diga a Grace. Él no quiere hacerlo.
—¿Por qué has hecho que Zayn viniera aquí? —pregunto para hacer que Omar se centre en sus amigos y hacerle ver lo tóxica que es Grace y lo mucho que lo controla.
Ella no quiere que tenga a nadie más que a ella.
Una auténtica narcisista.
Omar mira a Grace antes de contestarme.
—Se estaba metiendo en medio, hablando con Nash y animándote a que tú lo hicieras también.
Esas parecen palabras de Grace.
—¿Y Adi? ¿Por qué matarla a ella, Omar? Habéis sido íntimos casi toda la vida. ¿Cómo has podido?
Parpadeo rápidamente y reprimo unas lágrimas para las que no tengo tiempo.
¡Venga ya!, ¿dónde está la poli?
Omar sacude la cabeza una vez, como si estuviera tratando de librarse de cualquier culpa.
Grace puede ser todo lo manipuladora que quiera, pero él no tenía por qué hacerlo.
—Aún puedes arreglarlo, Omar.
Sus oscuros ojos se posan en Adi durante medio segundo, y luego se encoge de hombros.
—No —dice mientras niega con la cabeza y se va hacia un lado.
Me tenso y me muevo en la dirección opuesta con Nash. Lo he perdido. No le importa. Saco el cuchillo y mantengo la punta hacia él mientras pasa ante nosotros y sube los escalones hacia Grace.
Se pone a su lado, demostrando su elección.
—Omar, no. —Me seco lágrimas de los ojos—. Por favor, no lo hagas.
—Tú no lo entiendes, Penny. Nunca lo entenderás. Este es el único camino.
Grace le toca el brazo y le sonríe como una psicópata total.
—Tenemos que irnos, Omar. Acaba con Zayn y Penny. Parece que Adi ya se ha ido.
El dolor me atraviesa el cuerpo como si Grace hubiera usado su cuchillo. Echo una rápida mirada a Adi, tirada en el suelo, con los ojos cerrados. Zayn la está mirando, y en su rostro hay una mueca del mismo dolor que yo siento.
Nuestra Adi ha muerto.
—No me voy a quedar aquí parado mientras tú los matas —le dice Nash a Grace, mirándola como si fuera una desconocida. Sus palabras me hacen apartar la atención de mi mejor amiga.
Grace lo mira con desdén.
—No te estaba pidiendo permiso.
—Después de todo lo que me has hecho a mí, a mis amigos, a papá y a nuestro tío, yo mismo te mataré si te acercas a ellos. Te sugiero que te des la vuelta y te largues. Llévate a Omar y cabalgad hacia el ocaso. Para no volver.
No puedo creer lo que le está sugiriendo. Yo quiero que paguen. El odio que siento hacia ellos es tan completamente abrumador que quiero cargar contra ellos con mi cuchillo. Pero sé que es mejor no hacerlo. No podré hacer nada para ayudar a Nash y a Zayn a salir de aquí si estoy muerta.
Grace lo mira despectiva.
—Y esperar a que llaméis a los federales. Creo que no.
—No lo haremos. Este es el trato. Su seguridad a cambio de nuestro silencio.
—Nash...
Alza la mano para detenerme, y pedirme que confíe en él. Me callo porque él sabe que yo nunca cumpliré un pacto de silencio.
Los perseguiría yo misma.
Grace mira a Omar.
—¿A ti qué te parece?
¿Qué?
Espera un momento... ¿por qué le está preguntando eso? Hace solo cinco segundos, parecía muy segura de llevar a cabo su plan de locura.
—Hagámoslo —contesta él sin vacilar, y veo un destello del amigo al que conozco y quiero—. Podemos marcharnos y no mirar atrás, Grace. Nadie nos encontrará.
Los ojos de Grace se nublan como el cielo antes de un huracán. Siento un escalofrío por toda la espalda al ver ese cambio en su actitud.
¿De qué va esto? Esta sería la solución perfecta para ellos. Nosotros nos callamos y el caso queda sin resolver. El año pasado, la policía solo logró el arresto porque Jackson colocó pruebas falsas.
Podría funcionar. Para salvar a mis amigos, haría que funcionase.
—¡Omar, no! —grito al darme cuenta de a qué se debía ese cambio en Grace.
Ahogo un grito cuando esta hunde su cuchillo en el costado de Omar. La hoja desaparece en su carne. Observo, con la boca abierta por el horror, mientras ella lo apuñala una, dos, tres veces.
Grito su nombre cuando los ojos se le salen de las órbitas y mira a Grace con un rictus que la acusa de traición. Omar confiaba en ella, creía en ella, hacía todo lo posible por hacerla feliz, y ella le ha hecho daño.
Como a cámara lenta, se tambalea hacia nosotros por el pasillo y va cayendo de rodillas.
¡No!
Nash me coge cuando voy a correr hacia él. Lo tengo tan cerca..., solo cinco zancadas y llego a él.
—¡Omar! ¡Omar! ¡Suéltame, Nash!
—¡Dios! —grita Zayn—. Pero ¡qué coño, Grace!
Nash no dice nada. Tiene los brazos inmóviles, rodeándome, mientras mira a su hermana con incredulidad.
—Llama a la poli —me susurra al oído, y me suelta.
Ya lo he hecho.
—¡Eh, no! —exclamo, y lo agarro por la mano cuando él intenta alejarse de mí e ir hacia Grace. A ella se le ha ido la cabeza totalmente, y no puedo contar con que no le haga daño.
—Tengo que hacerlo. Coge a Zayn y salid de aquí, Pen.
—No, no, no. Podemos acabar esto juntos —insisto, agarrándolo como si estuviera a punto de desaparecer. El miedo y la desesperación me pesan sobre los hombros.
Grace baja el cuchillo, que gotea sangre de Omar. Inclina la cabeza hacia un lado y sonríe. La primera vez que ha matado... y le gusta.
Omar está caído en el suelo, con los ojos muy abiertos, como si la estuviera mirando, eternamente en shock .
¡No!
Lo único que ha hecho Grace es darnos más ventaja, porque Nash nunca permitirá que nos hiera a Zayn o a mí.
—Grace, por favor, tienes que parar. Eres tú contra tres de nosotros. No tienes por qué hacerlo —le ruego.
—¡Cierra el pico, Penny! Tú vas a ser la siguiente, y esta vez sí que lo voy a disfrutar.
La llamada sigue activa, pero ya no puedo oír a nadie hablando. Esto se grabará.
—La poli ya viene —le susurro a Nash, ya que su posición impide a Grace verme.
Creo que me ha escuchado, pero no lo demuestra. Tiene que saberlo para que siga haciendo que Grace hable.
No creo que nadie pueda ayudarla. Ha organizado doce asesinatos, y ha matado a una persona ella misma. Ha incendiado una iglesia y ha hecho que me saquen de la carretera. Ha dejado que su padre vaya a prisión por sus crímenes.
¿Cómo se salva a alguien así?
Pero sé lo que Nash está haciendo. Si alguien puede hacerla entrar en razón, suponiendo que eso sea posible llegados a este punto, es su hermano. La persona que quería tener con ella. Eso debe de significar algo, y es lo único que tenemos mientras llegan la policía y los federales.
Grace alza la mirada y grita, un chillido agudo, que me resuena en los oídos. Con el cuchillo por delante, corre hacia nosotros. No importa. En lo único que tengo que centrarme ahora es en detener a Grace antes de que mate a alguien más.
Zayn me coge por la mano y me hace retroceder.
—¡Tienes que irte! —grita mientras me arrastra con él.
Tengo que irme. No «tenemos que irnos».
—¡No, no voy a abandonar a ninguno de los dos!
—¡Vamos, Pen!