28 #2
—¡Nash! —grito mientras Grace avanza hacia él, y trato desesperadamente de soltarme de Zayn.
Caminan el uno hacia el otro por el pasillo. Ella pasa sobre el cadáver de Omar sin tan siquiera mirarlo, como si no fuera nada.
Nash alza las manos.
—Grace, para. Habla con...
Oigo el grito que sale de mi boca, pero me siento como si estuviera en una pesadilla.
No, no, no.
Con un gemido apagado, Nash se agarra el abdomen, donde Grace acaba de hundirle el cuchillo.
—Te va a matar, Penny. Solo déjame que te saque de aquí. Volveré a por ella. Le haré pagar por Adi —suelta Zayn mientras tira más fuerte de mí.
—¡Nash! ¡Nash! —Mi voz no suena como mi voz. El dolor me sube desde la muñeca y se me cae el móvil al suelo. La sala queda sumida en la oscuridad. La única luz proviene de la tenue iluminación de la pantalla, que ha quedado boca arriba, con la llamada a emergencias todavía activa.
Necesitamos que vengan a ayudarlo.
Nash da dos inseguros pasos hacia delante y cae de rodillas, igual que ha hecho Omar.
Grace está sobre él, a medio camino de la puerta, pero no mira a su hermano; nos mira a Zayn y a mí. Los dos cuerpos a sus pies no significan nada.
Omar y Nash están tan cerca que estirando el brazo llegarían a tocarse, si pudieran.
Sollozo con los ojos cargados de lágrimas, y sigo a Zayn por encima de una fila de asientos. Me duele todo el cuerpo y el mundo se tambalea cuando salto sobre la siguiente fila mientras Grace se acerca a nosotros. Saltamos los siguientes asientos y llegamos a su altura.
Ella tiene un cuchillo y yo también. La visión ya se me ha ajustado a la tenue luz, pero la cabeza me martillea con un dolor que hace que quiera vomitar. La contusión, el terror y el dolor de cabeza me están desgarrando por dentro.
—¡Penny, deprisa!
—Vete, Zayn.
—¡Escucha! ¡Oigo sirenas! —dice él—. No vayas de heroína y déjame que te ponga a salvo.
Yo no las oigo, aún no. No sé si Nash está muerto, pero yo moriré protegiendo a Zayn. No me voy a ninguna parte. Además, es a mí a quien quiere. No creo que le importe que Zayn se vaya mientras yo me quede.
Zayn intenta cogerme de nuevo, pero yo soy más rápida y lo esquivo. Está a punto de saltar la siguiente fila, pero yo corro entre los asientos hacia el centro de la sala, hacia los escalones que llevan a la puerta... hacia Nash, Omar y Grace.
Ahora ella está más arriba, más apartada de Nash, pero aún cerrándome el paso hacia la salida, acorralándome.
—¡Vete, Zayn!
No creo que se vaya a ninguna parte, porque la quiere ver muerta. Quiere vengar la muerte de sus amigos. Yo también tengo esa profunda necesidad, y no hay nada que pueda hacer que me vaya.
Igual que él, me quedo hasta el final. No me ocultaré para estar a salvo mientras Zayn se enfrenta a ella.
—¡Huye, Penny! —grita Nash, con los dientes apretados y agarrándose el abdomen—. ¡Vete!
Esa cabrona ha matado a demasiada gente a la que yo quería. No le voy a dar ninguna oportunidad de escapar. Y no pienso dejar solo a Nash. Esta vez no.
Grace sonríe.
—Me gusta que te pongas así, Penny. Quizá debería haberte elegido a ti para que te unieras a mí.
—Gracias, pero antes preferiría morir.
—Por desgracia para ti, eso es justamente lo que va a pasar.
Oigo un tenue sonido de sirenas en el exterior, acercándose al edificio. Ya están aquí. La policía y los federales están llegando. Grace no se va a salir con la suya.
—No estés tan segura —le replico.
Salgo al pasillo y me dejo caer de rodillas junto a Nash. Quisiera comenzar a gritar que estamos aquí, pero Grace no está acercándose, sino que vuelve a regodearse de lo que ha hecho y lo que está a punto de hacer, así que tengo la oportunidad de ganar más tiempo.
Las sirenas se oyen más fuerte, muchas, pero no sé si alguien ha entrado ya en el edificio.
Zayn se coloca entre Grace y yo mientras compruebo el estado de Nash. Su respiración es trabajosa y tiene un pitido en el pecho que hace que me estremezca. No sé si es por la herida o por el shock .
Le cubro la mano con la mía, y al instante comienza a sangrar menos.
Él mira a Grace, que ahora está pendiente de Zayn, y luego vuelve a mí.
—Penny.
—¿Ves?, está parando. Te vas a poner bien.
Ni Zayn ni Grace parecen haber oído las sirenas, mientras Zayn da un paso hacia ella, con las manos alzadas como si tratara de protegernos a todos. La poli ya debe de estar afuera.
Ahogo un grito cuando Zayn coge el cuchillo de Omar.
—¡Zayn, no! —grito. Ya no hace falta que la provoquemos.
—Esto acaba aquí —murmura Nash mientras las sirenas están ya sobre nosotros. Se inclina hacia el lado, gimiendo de dolor, y capta mi atención mientras busca algo... en el bolsillo de Omar.
Se me hace otro nudo en el estómago cuando saca una pistola. ¡Omar tenía una pistola! Quizá la que su padre le había comprado hacía poco.
¿Por qué no la ha usado? Quizá por la misma razón que quería que Grace huyera con él. Nada de esto había sido idea de Omar, y ya tenía suficiente. Quería que Grace parara; quería que sus amigos vivieran. O le gustaba la sangre, como había dicho.
—Nash, ¿qué estás haciendo? —mascullo.
Zayn avanza hacia Grace. Le apunta con el cuchillo; ella lo apunta a él con el suyo. Ambos están preparados para acabar esto ahora mismo.
—¡Zayn! —grito cuando él se lanza hacia delante. Grace ruge y avanza el cuchillo, estirando el brazo más allá de lo posible, acercándolo a Zayn.
—¡No! —grita Nash, apuntando.
¡Bang!