15
Gruñendo por dentro, me acerco a mi mejor amigo, preparada para recibir su bronca.
—Vale, di lo que vas a decir, pero dilo rápido, porque viene mi padre.
Ya han comenzado a llegar coches.
—¿Qué estás haciendo?
—He fingido estar enferma para poder salir antes e ir a casa de Nash.
De camino allí, me ha perseguido el asesino por el campo de maíz.
Al llegar a casa de Nash, me he desmayado y me he dado un golpe en la cabeza.
El asesino había desaparecido. Nash me ha preparado algo de comer.
Luego, mientras me estaba trayendo, hemos visto al tipo enmascarado meterse en el cine.
Ahora Nash va a la cabina de la Tercera para denunciarlo.
La boca de Zayn se va abriendo más y más con cada frase.
—Penny...
—Y tú, ¿adónde vas?
—No puedes cambiar de tema después de explicarme todo eso.
—¿Te marchas antes?
—Cinco minutos, Pen. No aguanto más los cotilleos. Me están hinchando la cabeza.
El cotilleo nunca le había molestado antes. ¿Sería capaz de llegar desde el viejo cine hasta aquí en el tiempo que hemos tardado nosotros en coche?
Si hubiera ido corriendo a toda leche y atravesara la plaza del pueblo, quizá. Pero no está jadeando.
—¿Por qué has ido a casa de Nash? —pregunta mientras vamos regresando al instituto y nos paramos antes de la puerta para que no nos vean. A mi padre le parecerá que lo estoy esperando. Suena el timbre y, un segundo después, mis compañeros salen corriendo como si el edificio estuviera en llamas.
—No lo sé. No podía centrarme. Solo... quería ir.
Me apoyo en la pared de ladrillo. Zayn, sobre la verja de metal.
—Y va a venir al cine —añado. Él no tendrá que mentir sobre adónde va. A no ser que Grace le pregunte, supongo.
—¿Qué?
—También le gustan las pelis de miedo, y ya me he cansado de fingir que no lo quiero en mi vida. Quiero que las cosas vuelvan a ser como eran antes.
—¿Como antes de que su padre asesinara brutalmente a cinco de nuestros compañeros?
—Sí —contesto con los dientes apretados mientras la ansiedad comienza a retorcerme el estómago. No quiero que todos reciban a Nash así—. Zayn, dijiste que querías ayudarlo. ¿Qué pasa? ¿De repente has cambiado de opinión?
Zayn resopla.
—No, tienes razón. Pero justo ahora ha habido un segundo asesinato y es evidente que no ha sido Karter... Lo único que digo es que la gente no va a perdonar tan fácilmente, pero tienes mi apoyo, ya lo sabes. ¿Puedo estar cuando se lo digas a Omar y a Adi?
Río mientras le doy un golpecito en el costado.
—Claro —contesto—. ¿Y cuándo alguien ha perdonado algo si se trata de Nash y Grace?
—Los chismes se fueron atenuando durante el verano.
Eso pasó porque ninguno de ellos venía ya a la ciudad.
—Estás bien. —Me mira como si estuviera buscándome heridas—. ¿Qué ha pasado con el asesino?
—No se lo puedes contar a nadie. Me persiguió, pero conseguí escapar. Evidentemente. Estoy bien, lo prometo. Bueno, aún estoy que tiemblo... mira. —Alzo mis temblorosas manos.
—Creo que eso es normal. Es la adrenalina. Comerás antes de ir a ver las pelis, ¿no?
—No tengo intención de acercarme a ningún asesino, pero comeré.
Se rasca la nuca y carraspea. Al instante sé que esto va a ser incómodo.
—¿Parte de esa ansiedad es por mí?
—No, Zayn, esto no es tu culpa.
—No debería haberte dicho nada. Sabía que aún te gustaba Nash, así que debería habérmelo tragado.
—No deberías tener que tragarte nada. Lo siento, Zayn.
Sonríe.
—Yo también. Estamos mejor como amigos; solo que me gustaría haberme dado cuenta de eso antes de que me rechazaras.
—Mejores amigos —le digo mientras le doy en el brazo, justo cuando mi padre para delante. Baja la ventanilla.
—¿Lista, cariño? —pregunta—. Hola, Zayn.
—Hola, señor Langley.
—Te veo luego —le digo a Zayn.
Mi padre me lleva a casa y se mete en su despacho. Pido una pizza y pienso en hacer alguno de los deberes antes de que Omar venga a recogerme.
Sola en mi habitación, le envío un mensaje a Nash.
Penny: ¿Has hablado con la poli?
Nash: Sí, les he llamado.
Penny: Y???????
Nash: No me quedé a charlar, Penny.
Sus mensajes son secos. O al menos, así los estoy leyendo. Hoy estábamos bien, ¿qué ha cambiado?
Penny: ¿Estás bien?
Nash: Perfectamente. Te veo esta noche.
Tiro el móvil a la cama, irritada por su actitud. Es difícil saber a qué atenerme cuando él se pone tan distante.
Aunque a saber qué me esperaba yo.
Enciendo la tele, busco el canal de noticias locales y miro las novedades sobre el caso.
El reportero se ha colocado entre un montón de calabazas apiladas y una bruja espantapájaros, y cuenta que el FBI se ha encargado del caso y ha hecho público un comunicado. En la esquina de la pantalla aparece una foto de la máscara de Jackson.
Un escalofrío me recorre toda la columna. Querría pasar el resto de mi vida sin volver a ver eso.
No dicen nada nuevo. Mantenerse en grupos, no salir salvo que sea absolutamente necesario, la mayoría de los actos municipales serán cancelados, blablablá, blablablá.
Ojalá pudiera ir al Benji’s y ver qué está pasando allí. Pero hay otra manera de enterarme. Vuelvo a coger el móvil y busco el grupo de Facebook del pueblo.
Iba que ardía cuando Jackson estaba en activo. Adi y yo nos pasábamos horas enganchadas a él, viendo lo que nuestros padres estaban comentando.
En aquel tiempo, hubo pánico cuando los adultos intentaron que se impusiera un toque de queda a las siete de la tarde para cualquiera menor de veintiún años. Eso hubiera sido horroroso. Quiero a mis padres, pero me parece que no llevaría muy bien estar encerrada con ellos todas las noches.
Accedo al grupo. Hay muchas notificaciones, sobre todo de ese grupo en particular.
Seguramente esto no va a gustarme.
Y ahí está. Una publicación de hace unos cuantos minutos que dice que han visto a los del FBI yendo por el callejón hacia la parte vieja del pueblo. Seguro que hay un montón de gente mirando desde la ventana con unos prismáticos.
Nash ha llamado y ahora los federales están persiguiendo al asesino.
Penny: ¿Has mirado el grupo de FB?
Nash: No. ¿Por qué?
Penny: El FBI va hacia el viejo cine.
Nash: Ese es su trabajo, Pen.
Penny: No has perdido el sentido del humor. Pediré a Zayn que me recoja.
Nash: Bien hecho.
Penny: Burro. Tú me puedes traer de vuelta.
Nash: Está hecho.
Bien.
Idiota.
Me levanto y voy al armario a ver qué me pongo. Fuera ya está oscuro; el cielo está cubierto de nubes, que ocultan las estrellas. Tiene que ser bonito, pero lo bastante informal para que mi padre no sospeche nada.
Cuando paso ante la ventana de la habitación, echo una mirada fuera y me sobresalto. ¿Acaba de moverse uno de esos vampiros del jardín del vecino?
Me acerco más al cristal y fuerzo la vista. Tienen cinco vampiros clavados en la hierba, pero... ¿antes no eran cuatro?
Tomo aire y observo, inmóvil, para comprobar si alguno de ellos se mueve. ¿Cuántos había? ¿Cuatro o cinco? No lo recuerdo. Vampiro o asesino.
Después de lo del campo de maíz, estoy de lo más paranoica.
El corazón me golpea con fuerza dentro del pecho mientras espero. Si eso es una persona, ¿cuánto rato será capaz de hacer de estatua?
—¡Penny, la pizza ya está aquí! —grita mi padre.
Me sobresalto, me doy un golpe en la cabeza contra la ventana, y me estabilizo apoyándome en el vidrio. Retrocedo tambaleante y me froto el golpe.
—Ya voy.
Justo lo que necesitaba, otro golpe en la cabeza. Aunque ahora me encuentro mucho mejor; ya no tengo jaqueca.
Lo de fuera no se ha movido lo más mínimo. Era una decoración. El asesino no está vigilándome.
—Zayn te recogerá y te traerá —dice mi padre mientras repasa el plan por décima vez.
—Sí, papá, y Omar. Aparcará delante de la casa de Adi, y entraremos juntos. Luego nos traerá a todos. Recuerdo la rutina del año pasado.
Pero no es eso lo que vamos a hacer. Se pondría furioso si se enterara de que me voy al cine.
—Esto es serio, Penélope.
—Lo sé, créeme. Tenemos mucho cuidado.
O lo tienen ellos, al menos. A mí no se me da muy bien.
—El FBI tiene una pista —comenta—. Cogieron a Jackson enseguida, así que solo es cuestión de tiempo que hagan un arresto.
—¡Oh! ¿De verdad?
Él asiente con la cabeza mientras consulta una página web de clases de autodefensa en el pueblo. Parece que no va a tardar en apuntarme a algo de eso. Se hablaba de que todo el instituto lo hiciera, pero el director no lo ha sacado a relucir.
—Una persona ha sido vista en el viejo cine. Ni el FBI ni la policía han hecho declaraciones, pero puede que incluso ya tengan a alguien bajo custodia. De todas formas, tú no vas a ir por la calle hasta que lo hayan atrapado. ¿Llevas tu espray de pimienta?
—Voy a casa de Adi, pero sí, lo llevo en el bolso.
Mentir me hace sentir fatal.
Papá alza la vista cuando oímos pararse un coche.
—Ese es Zayn. Hasta luego.
—Mensaje cuando llegues allí y cuando estés a punto de salir.
—Lo haré —digo volviendo la cabeza mientras salgo corriendo de la casa para dejar de mentir a mi padre.
Me meto en el coche de Zayn y Adi me agarra la mano desde donde está agachada. Si mi padre mira por la ventana, no debe ver que está con nosotros, ya que se supone que nos está esperando en su casa.
—¿Has invitado a Nash y ha accedido?
—Sí.
Omar suelta una risita.
—Tu padre te matará si se entera. A mí me asustaría más él que el Whitmore 2.0.
Adi se incorpora cuando dejamos mi casa atrás.
—Usemos el nombre de Jackson, ¿vale? —digo. Hay gente que ha empleado Whitmore 2.0 para referirse a Nash en concreto.
—Penny, ¿estás segura de que es una buena idea? —pregunta Adi.
—Supongo que depende de tu perspectiva —respondo.
—¡Penny!
Dejamos el coche en el aparcamiento del cine y nos dirigimos a las puertas.
Miro hacia atrás mientras la gente va entrando en fila en el edificio.
Conociendo a Nash, llegará tarde a propósito para evitar las miraditas y los susurros.
Cuando todos estén sentados, tendremos la oportunidad de meterlo dentro con menos lío.
No creo que le importe a mucha gente. Excepto por el grupo de Ruby, en realidad son los adultos de la ciudad los que le tienen manía.