6 #3
—Buenos días —digo con una voz empalagosa.
Todas mascullan una respuesta y apartan los ojos, porque saben que la novia del hijo las ha pillado hablando mal de los Whitmore.
Exnovia. No puedo seguir olvidando ese curioso hecho.
Empujo la puerta de la cafetería y me encuentro con Adi, Omar y Zayn ya sentados. Es muy raro que Omar llegue pronto. Incluso que llegue puntual.
Hay una cabeza de Frankenstein colgada de la pared, cerca de nuestra mesa.
—Eh —saludo mientras me siento al lado de Zayn.
—¿Ya estás bien? —pregunta Adi.
—Estoy perfecta.
—Viste a Noah. ¿Cómo fue? —pregunta Omar, y se gana una palmada de Adi en el brazo.
—No es divertido, gilipollas. ¡Fue horrible! —dice entre dientes—. Nunca lo olvidaré, y yo ni siquiera fui quien lo encontró.
Omar alza las manos.
—De acuerdo. Perdona. Ayer me pasé casi todo el día visitando tres mezquitas diferentes para la boda de mi hermana, y ahora tengo que ponerme al día de lo que ha estado pasando aquí.
—¿No lo puedes hacer con un poco más de tacto? —pregunta Adi.
Omar nos mira a los tres.
—¿Desde cuándo no hablamos abiertamente?
Desde el año pasado.
—Olvidémoslo —digo yo—. Fue horrible, Omar. Tanta sangre; y ahora en el pueblo creen que hay un asesino imitador. ¿Podemos pedir ya?
Me he saltado unos cuantos detalles.
—No, he oído que ha sido por una enemistad con alguien. No paro de comerme el tarro pensando en quién podría ser —comenta Adi.
—Tenía unos cuantos enemigos —dice Zayn—. Pero no se me ocurre nadie que fuera a... ya sabes.
—¿Alguien ha hablado con Nash o Grace? —pregunta Omar.
Omar, otro chico que se colgó de Grace. Creo que una vez llegó hasta casi pedirle salir; al parecer, tanteaba el terreno. No fue bien, y, por lo que sé, nunca lo ha vuelto a intentar.
—Yo —contesto. En este momento, no es que sea un secreto—. No se lo digáis a mis padres.
—Claro, porque yo tengo la costumbre de irme encontrando con tus padres —replica Omar, con cara de póker—. ¿Qué dice Nash?
—Que no es responsable del asesinato. Como si no lo supiéramos.
—Bueno, buf. —Omar frunce el ceño—. Grace y él puede que estén..., ya sabes, como todo raros ahora , pero eso no los convierte en asesinos.
—¿ Todo raros ahora ? —se burla Zayn—. No me sorprende que suspendieras en expresión oral.
—¡Cierra el pico, tío!
—Parad. —Adi los hace callar mientras una camarera viene a tomarnos nota.
Tortitas para todos. Parece que, esta mañana, todos necesitamos algo que nos reconforte. Me recuesto en la silla acolchada, mordiéndome el labio, porque estoy ansiosa por preguntar a Zayn sobre sus planes para ver a Nash.
Primero tengo que superar el desayuno y una mañana en la feria de Halloween, pescando patitos zombis y tallando una calabaza para la que seguramente soy demasiado mayor.
No tiene el mismo efecto que el año pasado.
Mientras esperamos, miro hacia fuera, incapaz de recordar la última vez que hubo tanta gente en la plaza. La feria está a punto de empezar, pero muchos de ellos solo quieren estar donde pasaron las cosas.
—La ciudad ya los ha condenado —comento.
—Sí, Ruby ha hablado mucho en TikTok —dice Adi, y nos enseña su último vídeo.
Ruby es una compañera de clase que se hizo medio viral el año pasado cubriendo los asesinatos de Jackson. Pongo cara de asco mientras ella baila el Monster Mash con subtítulos como « Whitmore psico 2.0» y « El nene de papá» .
Un resonante rugido por encima de nosotros nos hace saltar a todos. Tengo los nervios hechos polvo tras lo de anoche, pero, al menos, un par de personas en mesas cercanas también gritan.
Omar ríe mientras mira hacia el Frankenstein, que acaba de asustar a toda la cafetería.
Me llevo la mano a mi acelerado corazón y vuelvo a sentarme.
—¡Que alguien le saque las pilas a eso! —grito.
—¿Estás bien? —pregunta Zayn, y me pone la mano sobre la rodilla por debajo de la mesa. La aparta rápidamente.
—¿Menciona también a Grace? —quiere saber Omar, y le podría dar un beso por el cambio de tema.
Zayn y yo hemos aclarado las cosas, pero hoy me siento como más rara. Lo he abrazado cientos de veces y nunca le había dado importancia.
Adi niega con la cabeza en respuesta a Omar.
—Nunca ha soportado a Nash —añade Zayn.
Ruby odia a Nash porque él la odia a ella. Es grosera y altiva. Apuesto a que está encantada de poder manchar su nombre por todo internet de nuevo. El año pasado, cuando arrestaron a Jackson, ella se hizo la reina del club Hagamos el Vacío a Nash y a Grace.
—Anoche oí algo raro —comenta Zayn.
—¿Alguien te dijo que estabas bueno? —pregunta Omar, que ríe y esquiva el puño de Zayn inclinándose sobre la mesa—. ¡Ah! Muy bien, perdón. ¿Qué oíste?
—Estaba conduciendo por el pueblo; iba a altas horas de la noche a buscar un café helado para mi madre —dice él, y evita mirarme. Por supuesto, sé que está mintiendo sobre esa parte—. Oí unos ruidos como de chirridos en el cine Benji’s.
Lo miro de reojo. ¿Qué está haciendo?
—Ese sitio está abandonado —dice Adi.
—No del todo. Oí esos ruidos más de una vez. Os digo que ahí dentro había alguien... y creo que deberíamos ir a echar una ojeada.