14 #2
Su madre tocó la puerta y él saltó, se miró en el espejo y se dio cuenta de que se había duchado, afeitado, vestido y arreglado por inercia, de forma automática pensando en Éire Reilly y en los dos polvos de cine que habían compartido antes de que ella tuviera que irse corriendo a casa.
─¡Elliot!
─Ya estoy, má ─abrió la puerta y le sonrió─. Estás guapísima.
─Gracias, cariño, tú tienes mejor cara después de la siesta. Mírate ─Le arregló la camisa y el chaqué─, pareces un actor de cine, eres igualito a tu padre.
─Muchas gracias, ¿nos vamos?
Le ofreció el brazo, ella se sujetó muy orgullosa y caminaron por el pasillo alfombrado hasta las escaleras y de ahí directos a la terraza donde se celebraba el enlace.
─¡Vivan los novios!
Empezó a gritar todo el mundo en gaélico y en inglés cuando al fin Sean e Isabelle se convirtieron en marido y mujer tras una ceremonia civil larga y repleta de discursos, poemas escritos por las sobrinas y los amigos, versículos de la Biblia,
citas de El Profeta de Khalil Gibran y una canción muy romántica interpretada por Connor Reilly, la súper estrella de la música irlandesa, hermano del novio y testigo de la boda.
Un sinfín de homenajes para la parejita que a él, como a muchas personas, intuyó, se le hicieron eternos.
Se apartó de la terraza buscando a su chica favorita con los ojos y lo que se encontró fue a su hermana y a otras primas atacando las bandejas con copas de champán y vino blanco que habían empezado a circular entre los invitados.
─Precioso, ¿verdad? ─Le dijo su hermana guiñándole un ojo─. Todo muy emotivo.
─Si alguna vez me caso, será justo lo contrario a esto.
─¡Elliot!, no seas gruñón.
─Estás pensando lo mismo que yo ─una camarera le acercó un vaso enorme de agua con gas y él le sonrió─. Muchísimas gracias.
─Me llamo Molly y soy una fan. Ya me he dado cuenta de que no bebe alcohol, estaré pendiente de traerle su agua con gas.
─Muy amable, mil gracias.
─Ligas hasta debajo del agua, hermanito, eres de lo peor ─Molly resopló─ ¿Has visto a mamá?
─No, pero voy a buscarla.
Se escurrió entre los cien invitados saludando, repartiendo abrazos a los que aún no había visto y charlando un ratito con sus parientes, hasta que al fin localizó a Éire junto a un grupo de señoras mayores y se dirigió hacia allí decidido a no apartarse de ella en toda la noche.
─Hola, estás preciosa ─le tocó la cintura y le dio un beso en la mejilla─. ¿Dónde te habías metido?
─Delante con la familia, ¿qué tal? ─lo escrutó con atención─ ¿Sabes que has nacido para llevar chaqué?
─¿Y tú para vestirte de verde oscuro?
─Muchas gracias ¿Te ha gustado la ceremonia?
─Muy larga, pero si Isabelle está contenta, yo también. ¿Salimos a tomar el aire?
─Hay que alternar un poco con los demás o van a empezar los cuchicheos.
─¿Y qué más da?
─Una tiene una reputación que proteger ─Se echó a reír y él movió la cabeza, se le pegó al cuerpo y le acarició la mano con la yema los dedos.
─Estás espectacular, pero estoy deseando sacarte ese vestido.
─¡Éire!
Geraldine apareció a la carrera y antes de hablar lo miró a él con cara de sorpresa.
─Elliot Clafin, había olvidado que eres primo de la novia ─le dio un par de besos─. Qué alegría verte. Ayer no llegué a tiempo para la cena pero hoy nos ponemos al día, ¿te parece?
─Claro, ¿estás bien?
─Sí, es que hay un temita que solucionar ─agarró a Éire de la mano─, ¿puedes venir conmigo, por favor?
─¿Qué pasa?
─No quiero que mi hermano se meta en un lío.
Al oír aquello las siguió hacia el jardín delantero del castillo, donde estaban los aparcacoches y un par de tíos discutiendo bastante acalorados.
Al ver que uno de ellos era Cillian O’Sullivan y el otro el tipo ese de la Guardia Costera, adelantó a las chicas y les hizo un gesto para que no se acercaran.
─¿Estás buscándote una paliza, Jimmy O’Riordan? Te dije que te alejaras de la familia Reilly ¿Cómo hay que explicártelo, capullo? ─Cillian le dio un empujón y el otro se revolvió furioso.
─No me voy de aquí sin hablar con Éire. Necesito decirle algo importante.
─¡Largo de aquí!
─¡LLAMA A ÉIRE O VOY A PRENDERTE FUEGO A TI Y A TODA ESTA MIERDA DE BODA, HIJO DE LA GRAN PUTA!
─¡James!
Éire se les acercó decidida, él se giró, levantó una mano para detenerla y milagrosamente le obedeció.
La miró a los ojos y retrocedió despacio comprobando que no se movía, luego se volvió hacia el dichoso James O’Riordan, lo alcanzó de dos zancadas, lo sujetó por el cuello con firmeza y se lo llevó a rastras lejos de Cillian O’Sullivan.
─Apenas nos conocemos, tío, pero tú y yo sabemos que si te quiero partir en dos lo puedo hacer con una mano, ¿no, Jimmy?
─¡Suéltame, cabrón!
─No hasta que prometas marcharte como un caballero de la boda de mi prima y de paso, me des tu palabra de honor de que no vas a volver a molestar, ni a seguir, ni a espiar, ni siquiera a nombrar a mi chica ¿Está claro?
─¿Tu chica?, ella no es tu chica, ella es mi…
─Ya no, Jimmy, sé un hombre y acéptalo. Ahora vete de una puta vez y hazlo rapidito antes de que me arrepienta de ser amable contigo y te de una paliza.
Lo soltó con violencia, trastabilló, se revolvió y escupió el suelo.
─¡Inglés hijo de puta!
─Medio irlandés y empieza a correr o llamo al subdirector Joseph O’Loughlin para que también te meta en cintura ─le señaló el castillo con el pulgar─. ¿Lo conoces?, es tu superior máximo y está ahí dentro celebrando la boda de su sobrina, ¿sabes?
─Idos todos a la mierda.
─Como te vuelva a ver o a saber de ti te parto en dos. Estás avisado.
Le susurró con contención, él volvió a escupir y se marchó blasfemando e insultándolo por lo bajo.
Esperó a que se subiera a su coche, respiró hondo, sintiendo la mano de Cillian sobre el hombro, se giró hacia las chicas y vio que había un pequeño corrillo observando la escena.
Caminó hacia Éire, que lo estaba mirando con los ojos abiertos como platos, la cogió de la mano y se la llevó de vuelta a la fiesta.