XII #4
—Espera que te lo confirme —se pone a hacer su trabajo frente al ordenador, pero sin ganas. Teclea rápidamente las teclas demostrando años de experiencia que para lo único que le han servido es para incrementar su mal humor—.Ha estado en observación y ahora está en planta.
—¿Podría decirme su habitación? Se pondrá contento cuando me vea.
Venga amargada, un último favor. No te estoy pidiendo la vida. —Si esperas un segundo —me dice secamente.
El teléfono suena y lo descuelga. La llamada la entretiene varios minutos. Date prisa, joder. No tengo todo el día. Cuando cuelga, vuelve a mirarme intentando recordar lo que estaba haciendo.
—¿Me has dicho Andrew Powell?
—Lowell.
—Ah, sí. Está en la 326, tercera planta.
—Muchas gracias.
¡Cuánta paciencia he de soportar para parecer amable y obtener información!
Camino por el largo pasillo de luces LED que lleva hasta los ascensores.
Tanto blanco provoca desmayo. Literalmente cegarían a cualquiera que lo cruzase.
Cuando llego, una pareja de sexagenarios está esperando para subir.
Al lado hay un celador con una camilla que acompaña a un paciente al cual acaban de intervenir.
Las puertas del primer ascensor se abren.
La gente sale y enseguida es ocupado por el paciente de la camilla.
Sigo esperando al siguiente que está parado en la quinta planta.
Cuando de pronto la veo cruzar por el vestíbulo que conduce hacia las escaleras.
Va muy deprisa. Apenas parece que vea a la gente pasar por su lado. Está disgustada.
¿Qué ha pasado? ¿Qué le has hecho? ¿Has tenido el valor de decirle algo malo para que esté así?
¿O es que se ha cruzado con Jane? Sea lo que sea, ahora te odio más que nunca, Andrew Lowell.
Como la sigas molestando, tendré que explicártelo a mi manera.
Tengo que estar con ella. Inventarme algo para que el sabor amargo de tu desprecio se le pase pronto y así probar el dulce que le ofrezco.
***
—Hola, Steve —me dice ella al abrir la puerta de su apartamento.
Espero que no haya visto mi coche en el hospital y no se haya dado cuenta de que la he seguido. Ha llorado. Puede incluso que lo haga toda la noche, pero mientras esté yo aquí, será como si Andrew no hubiese existido.
—Hola.
—Es muy tarde, Steve.
—Lo sé, pero es que me he pasado por el restaurante de siempre y me he tomado la libertad de pillar algo para picar. Me preguntaba si te apetecería cenar conmigo.
—La verdad es que no tengo hambre.
—Vamos, sé que es tu favorito, ¿o tienes algo mejor que hacer? —No —mira el móvil encima de la mesa que no para de iluminarse con cada notificación—. Está bien, pasa.
—Tu móvil está sonando.
Sé de sobra que es él. Está intentando que le perdones y vuelvas con él. Y de eso, ni hablar.
—No es importante —tarda en contestar.
¿Para qué mientes? ¿No lo coges porque estoy yo o realmente no quieres? Aunque es mejor así.
—Sacaré platos.
—Perfecto.
Tienes razón, no es importante. ¿Y sabes por qué?
Porque cuando la gente deja de insistir,automáticamente lo primero que pensamos es que hay alguien más importante que ocupa nuestro lugar.
En cierto modo, sé que te gusta que el móvil esté sonando.
Te crea un estado de felicidad, como que hay alguien que está pendiente de ti.
Sé que quieres importarle. Pero si no insiste por momentos, no existe.
¿Quién sabe lo que podría pasar en unas décimas de segundo? ¿Qué podría pasar entre tú y yo? O mejor aún, ¿Qué podría pensar Andrew después de que no le cojas el teléfono?
El incansable no sabe que estoy aquí y que ahora puedo hacer esto.
Que es apagar completamente el móvil de Victoria. Ya no nos molestarás más, capullo.
GRUPO DE WHATSAPP DE JEREMY,LUKE Y VICTORIA
Jeremy: Tía, ¿por qué has desaparecido de esa manera?
Luke: Sí, ¿dónde has estado?
Victoria: He ido a ver a Andrew.
Luke: ¿Por qué?
Jeremy: ¿Está bien después de la hostia?
Luke: Sí, pedazo de hostia se ha pegado. Un poco más y la palma.
Jeremy: Tío, no seas tan duro.
Luke: No, en serio. ¿Por qué has ido?
Victoria: Para asegurarme de que estaba bien.
Luke: No tenía ni idea de que te preocupabas por los jugadores de básquet.
Jeremy: Tío, es Andrew. Espera... ¿alguien tiene un crush con el buenorro de Andrew y no me lo ha contado? Luke: O sea, qué fuerte, Victoria. ¿Te mola?
Jeremy: Victoria, tía, contesta.
Victoria: Ya hablaremos. Tengo que desconectar, chicos. Nos vemos mañana.
Luke: Vale, pero nos lo cuentas todo.
Jeremy: Qué fuerte, Luke. ¿Cómo no nos hemos dado cuenta?
Luke: No sé, Jer.
Victoria: Besos, os quiero.
Luke: Besos. Mañana, sin falta, hablamos.
Jeremy: Adiós, bitches.
WHATSAPP DE ANDREW
No quería que te marcharas. No he tenido otra opción, lo siento. No quería montar una escena en la que hubiésemos dicho cosas de las que después nos hubiésemos arrepentido.
Quiero volver a verte. Me gustaría verte mañana. Estaremos solos. Por favor, ven. Es importante.
—Andrew
Lo leo dos veces más y apago el móvil. El día ha sido una mierda y ahora lo que más necesito es dormir y aclararme las ideas. Pero no puedo dormir. Ese casi beso me produce insomnio. No dejo de pensar en Andrew. Deseo estar en la habitación junto a él y abrazarlo.