Efímero (Efímero 1) XII #3
86%

XII #3

Siento cómo sus miradas me atraviesan mientras mi corazón late, lleno de rabia.

Sin pensarlo, echo a correr hacia las escaleras, desesperada por huir de aquel infierno.

***

No quería que te fueras de esa manera. Ojalá hubiera echado a correr detrás de ti, pero no lo he hecho.

Otra vez te he dejado que te fueras de mi lado como si no me importaras.

Te hubiera dado el beso que tanto deseábamos.

Te hubiera sentido como nunca antes te habría sentido y, si no hubiese sido por Jane, no hubiera parado nunca porque sé que tú tampoco lo hubieras hecho.

Pero, ¡JODER! ¿Por qué todo me tiene que salir mal contigo?

¿Por qué cuando quiero arreglar las cosas las empeoro aún más?

¿Por qué sales corriendo si en verdad lo que quieres es estar a mi lado?

Esto tiene que acabarse. Se acabó, Jane.

Voy a decirte la verdad. Voy a decirte que estoy enamorado de Victoria.

Que la he querido siempre y que ella es la única que me hace sentir lo que siento, que es amor. Solo la quiero a ella.

—¿Qué ha querido decir con que lo disfrutes? ¿A qué ha venido eso, Andy?

—No ha dicho eso.

—Claro que sí. La he escuchado perfectamente. ¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que no me estás contando?

—Nada.

Cobarde. Cobarde. Cobarde. Y mil veces más cobarde. ¡Díselo, joder! ¿A qué narices estás esperando? ¡Díselo!

—Ah, menos mal. Te has despertado, cielo. ¡Qué bien! Mi madre aparece por la puerta, sonriendo al verme.

—Hola, Samantha.

—Me alegro que estés aquí —le dedica una sonrisa a Jane—. Al menos no has estado solo todo este rato que he estado fuera. Mi madre se acerca y me besa. Después saluda también a Jane con dos besos y se sienta en uno de los butacones.

—Ya sabes que lo quiero mucho y lo cuido siempre.

—Me alegro por ello, tú siempre tan atenta y buena con mi Andrew. Qué feliz que soy cuando os veo juntos. Me recordáis a mí cuando salía con tu padre.

Fantástico, mamá. Genial. Gracias de verdad, ahora sí que me lo has puesto bien difícil todo.

Tu encariñamiento con Jane es de película.

Y claro, mi opinión aquí no cuenta. Parece ser ella más tu hija que yo.

¿Desde cuándo os habéis vuelto tan cómplices la una de la otra?

¿Es que os habéis puesto de acuerdo todos para joderme la vida?

—Tranquila. Me quedaré todo el tiempo que haga falta con mi nene. Ya he avisado a mi madre, así que no te preocupes.

—En realidad, iba a quedarme yo esta noche.Puedes irte a casa, Jane. Mañana hay clase.

—¿Qué es más importante que mi Andy? —me besa en la mejilla.

—Puedo quedarme solo. Me las apañaré.

—De eso nada. Todavía tienes que recuperarte del golpe. ¿Y la cabeza? ¿Te duele?

—Bastante.

—Pobrecito. Por eso tengo que quedarme, Andy.

—Menudo susto nos has dado.

—Pero si estoy bien, mamá.

—Sí, ahora estás bien. De todos modos, papá vendrá mañana temprano. Hoy ha tenido que quedarse con el abuelo, ya sabes que está muy delicado también así que…

—Sí, lo sé. No pasa nada.

—Pero ya le he dicho que has despertado y que estás bien dentro de lo que cabe. Menos mal que solo ha sido el brazo.

—Estaré un tiempo sin jugar.

—No importa eso ahora. Tú preocúpate de ponerte bien.

—Ya me aseguraré yo de que lo haga —Jane me guiña el ojo pero trato de no prestarle mucha atención.

—Quiero dormir. Estoy cansado.

—Como quieras, Andy ¿quieres que me acueste a tu lado para que estés más calentito?

—Será mejor que lo dejemos dormir, Jane. Márchate a casa antes que se haga más tarde.

—Me quedaré un rato en este sillón si no te importa.

—Vale —le contesta mi madre.

—Buenas noches a las dos.

Estoy cansado de tanta falsedad.

***

Adelante, buscadla. Pero por mucho que lo hagáis, no la encontraréis. ¿Sabéis dónde está? ¿Dónde si no podría estar si no es con él? Con ellos puedes mentir y disimular. Que, por cierto, se te da fatal, Victoria.

Madre mía, es que se ha caído Andrew Lowell y tenemos que estar todos preocupados. Suspender el partido y montar un paripé con la ambulancia. ¿Y qué? ¿Quiere una medalla por creerse el centro de atención? ¿Quiere que todos vayamos y perdamos el culo solo porque él es el mejor?

No creo que haya sido para tanto. Podrá contarlo y encima tú estarás ahí para escucharlo. Qué buena jugada, Andrew. Te ha salido como esperabas. Chico se cae adrede para que la chica reaccione y se preocupe y así volver a conquistarla con sus artimañas.

¿Qué te dirá ahora? “Qué bien que estés aquí, Victoria. Eres la única persona que se preocupa por mí.” Y tú, como tonta, te lo creerás y volverás a morder el anzuelo. Volverás a enamorarte.

Es por eso que ahora estoy aquí, para que te des cuenta de que el que se preocupa por ti soy yo y no él.

Cuando entre por esa puerta, la cara de Lowell estará mirándome como si le estuviera robando su caramelo preferido.

Tú. Se cuestionará qué hago aquí y yo le demostraré cuánto tiene que alejarse de ti.

No te daré más minutos con él y eso le joderá.

Pero se lo merece. Además… ¿Qué pintas tú ahí si lo más seguro es que esté Jane ahí con él?

¿Es que tú también has empezado tu plan estratégico y vas a derrocar a la reina?

Pues no pienso ayudarte en eso. Es más, no jugarás a las reinas con Andrew.

Quizá solo a las princesas, pero conmigo.

—¿Puedo ayudarte en algo?

Sí, necesito saber dónde está ese desgraciado y rápido. —Me gustaría saber cómo está mi amigo.

No pienses que vas a estar mucho rato con ella, Lowell. —¿Tu amigo? —la recepcionista me mira esperando a que aporte más información. Se nota su falta de entusiasmo a la hora de hablar.

—Sí, acaba de llegar. Se llama Andrew Lowell —me mira como si eso no le fuera suficiente o no tuviese la intención de decirme nada—. Vamos juntos al instituto, ¿está bien? —finjo estar preocupado.