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AMISTADES PELIGROSAS
—Solo miraba al profesor y la pizarra. —Como tú digas.
¿Por qué ocultarlo? ¿Por qué negar lo innegable? ¿De verdad piensas que puedes ocultar la verdad con una mentira? Por favor, Victoria, he visto cómo se te iban los ojos con él.
¿Te gusta Lowell? Vaya, menuda sorpresa.
El mismo de siempre que tiene que estropearlo todo.
Primero Jane y ahora tú. Sí, he visto cómo tus ojos parecían pequeñas estrellas que destellaban como las luces delanteras de mi coche en mitad de la noche, y cómo tus mejillas escupían fuego y ardían con cada movimiento que él hacía.
Pero… ¿desde cuándo te gusta? ¿Desde principio de curso y todavía no me había dado cuenta? ¿Desde hace un mes o una semana? ¿O ahora mismo?
¿Qué motivos te ha dado para gustarte? ¿Acaso ha tenido la oportunidad de dirigirte la palabra y te has quedado prendada? ¿O solo te has dejado seducir por sus encantos de chico popular?
¿Por qué él y no yo? Él ni siquiera es tu amigo. No te ha ayudado en ningún momento como he hecho yo. No se ha atrevido a sentarse a tu lado cuando ha tenido la oportunidad, y ni siquiera se ha molestado en preguntarte: “¿Qué tal estás?”
¿Te gusta o estás enamorada? Si estás enamorada, no tiene ningún sentido. Es un chico con pareja. ¿Acaso quieres que te rompan el corazón, Victoria? ¿O es que piensas separarlos? Tengo que saberlo.
Aunque, de todos modos, no creo que vayas a tener alguna posibilidad con él.
Número uno: Jane no va a querer que te acerques a él. Es suyo. Están condenados de por vida. ¿O es que no has visto las películas? El chico del equipo con la Stacey en Malibú. El nerd siempre acaba con la protagonista.
Número dos: yo te lo voy a impedir. Me da igual cuánto suspires por él, mi nombre acabará en tu boca.
Te vas a volver loca conmigo. En cuanto veas que Lowell te ignora, como hace con todas, y vuelvas a la realidad, empezará tu búsqueda del chico perfecto.
Pero no tendrás que irte muy lejos, porque yo estaré en tus planes, si no es que ya he conseguido estar en tu lista de posibilidades.
Tú ya sabes que soy tu mejor opción. Si no, ¿para qué hubieses accedido a que seamos amigos?
De todas formas, he de averiguar cuáles son tus sentimientos por Andrew o cuáles van a ser tus movimientos.
Un momento, ¿ya os seguís en Instagram?
Guardo el móvil para no llamar la atención en clase.
***
Tras pasarme toda la tarde de ayer indagando en tu perfil, llegué a una conclusión: tú y Lowell ya os seguíais en Instagram.
¿Es una casualidad que estés aquí en Escocia, Victoria? No, claro que no. Tú has venido por él. Pero parece ser que te has llevado un chasco al ver que te ignora. No me cansaré de decirlo: él no es como parece ser.
Si no querías que nadie supiera tu secreto, podrías haber quitado tus “likes” de su perfil, incluso algún que otro comentario que estaba bien escondido y que data de muchas semanas atrás.
¿Quién hubiera sospechado de ti? El nombre de usuario que tenías antes no se asociaba contigo… hasta ahora. Te has cambiado el nombre. ¿Por qué lo has hecho? ¿Era un plan, Victoria?
El problema es que has llevado tu amor a tal extremo que, al salirte mal, te duele. No quieres autoconvencerte de que has venido hasta aquí por un tío que ya estaba pillado.
Lo siento por ti, nena. Pero mira el lado bueno: nos hemos conocido, y yo puedo ser la persona que necesitas, la que cierre y cure tus heridas.
Esa persona por la que encontrarás un sentido a esto y te quedarás aquí.
Una persona que está dispuesta a enamorarse no se cierra en banda al amor por cualquier cosa.
Sé que lo que te voy a decir ahora no te va a gustar, pero tengo que hacerlo, Victoria.
Tienes que darte cuenta de que él ya está con Jane y que lo que quiera que tuvieseis vosotros dos —o te hizo creer que teníais— nunca existió.
Él te utilizó; todos los tíos lo hacen cuando quieren algo de una mujer.
No es que esté diciendo que yo sea igual que ellos. No.
Mi intención no es hacerte daño. Solo quiero que te des cuenta.
Te hizo creer que le importabas hasta el punto de que vinieras aquí a decírselo en persona.
¿Y qué te has encontrado? Que el muy cabrón ya estaba con otra.
Joder, Victoria. ¿Es que no te parecía raro que todo fuera tan perfecto?
¿Que él, siendo Andrew Lowell, no se fijara en otra antes y saliera con ella?
Qué inocente eres. Desde luego, eso no te hubiera pasado conmigo porque, ahora que te conozco un poco más, no quiero otra cosa que no sea estar contigo.
Entiéndelo. Nada es perfecto y salir con Lowell siempre es una mala opción. No te conviene. A Jane, sin embargo, le pega que ni pintado, por eso están juntos. Son perfectos. No le des más vueltas a ese capullo que no te merece.
—Hacen buena pareja, ¿no crees?
Siento joderte de esta manera, pero por ahora es lo único que puedo hacer para que te desencantes.
—Sí, supongo.
Tu tono de voz me lo confirma. Estás dolida, pero yo voy a curar ese corazonci-to.
—Está claro que si esto fuera una película americana, serían el rey y la reina del baile —añado con ganas.
Sí, soy bastante malo, lo admito. Pero… ¿qué podría hacer, lector? Ese tío molesta y, cuando se entromete, es mejor deshacerse de la basura. Ya os digo de antemano que Victoria y yo seremos la pareja perfecta. Solo quédate y mira cómo lo lograré.
—No lo niego — está celosa. Bien, debo continuar—. Los dos son tan populares, tan guapos (me cuesta decirlo, pero tiene que ser creíble), y van tan en serio que sería una lástima separarlos.
—Sí, una verdadera lástima.
Su sarcasmo me hace reír, pero debo contenerme. Voy a intentar llevarla a mi terreno a ver cómo reacciona. Ya le he clavado bastantes dagas en el corazón por hoy, que empiezo a arrepentirme nada más verle la cara. Está a punto de llorar.
—¿Tienes algún plan para esta tarde?
Como si no hubiese formulado la pregunta. Sigue mirando a la pareja de moda e intenta ocultar su cara con sus manos.
—Jeremy y Luke van a ir a la bolera esta tarde, ¿quieres que vayamos con ellos?
—No sé —no quiere hacer nada, pero yo no acepto un no por respuesta.
—Podríamos formar equipos. Creo que incluso les ganaríamos. ¿Qué me dices?
—Podría estar bien —por fin me sonríe, y lo hace justo cuando Lowell deja de prestar atención a Jane para mirar a Victoria.
Sí, capullo, está hablando conmigo. ¿Algún problema? Yo diría que a partir de ahora tendrás muchos. Así que más vale que te acostumbres, porque aquí el que se arriesga soy yo. Tú estás desterrado, así que mantente alejado de ella.
—Bien, pues se lo diré a los chicos.
—Pero es que… —apoya su mano en mi brazo impidiéndome que me levante—. No sé si sabré jugar bien.
—Por eso no te preocupes, yo te enseño.
Atrapo su mano con la mía y empiezo a jugar con ella, chocándola contra la mía y enredando sus dedos con los míos.
—Pues te va a costar una eternidad, con lo patosa que soy para los deportes.
Andrew no nos quita el ojo de encima. Y lo mejor de todo es que Victoria está tan entretenida conmigo que ni se fija.
—Seremos pareja —digo orgulloso—. Machacaremos a Luke y a Jeremy.
Sí, has oído bien. Será mi pareja.
—Perdona, guapetón —protesta Jeremy desde el otro lado de la clase—, ¿decías algo interesante sobre nosotros?
—Sí, que Victoria y yo os vamos a ganar a los bolos. La clase se queda en silencio. Lo he dicho a propósito, tan alto que todos nos miran como si insinuasen que Victoria y yo estamos liados.
—Eso está por ver —rompe el silencio Jeremy.
—Pienso instruirla para que sea la mejor.
—No te pases, Steve —dice, avergonzada ante las miradas de nuestros compañeros.
—Lo digo en serio, Victoria.
—Que gane el mejor —dice Luke.