II
ANTES DE TI
FEbrERO 2021
¿Qué tipo de persona necesita a alguien con ambición? Un ganador.
¿Qué somos Andrew y yo? Ganadores.
Somos el complemento perfecto, el tipo de personas que la sociedad adora.
Una mujer como yo no es para cualquier hombre, desde luego que no.
Cualquiera mataría por estar a mi altura, disfrutando de la vida con este ser increíble.
Él tiene todas las cualidades de un chico ideal y yo, por supuesto, también las tengo.
Me adora todo el mundo. Si es que soy un encanto.
—Es genial que siempre tenga pase VIP a tu habitación. Si estuviésemos en mi casa, como mucho, solo profanaríamos el sofá —mi risita le descoloca y me besa.
No puede evitar besarme. Se siente el chico más afortunado por salir con la chica más guapa del instituto. No hay ninguna que pueda compararse conmigo, y las envidias por parte de los chicos son más que evidentes.
—¿Así que te gusta profanar sitios?
—Sí. Me gusta profanar tu boca, tu cuerpo y tu cama. —Qué mala —me mira y me muerdo el labio despacio. —¿Has cerrado la puerta? —mis ojos excitados se unen a los
suyos.
—¿Tú qué crees?
—Sé que tu madre me permite acostarme contigo, pero me
gusta el hecho de quedarme atrapada en esta habitación solo contigo.
—¿Y qué más te gusta?
—Que seas tú quien me desnude.
* * *
—Te quiero, Jane —me besa, aun estando encima de él.
Me recuesto al lado, desnuda todavía, con la respiración entrecortada, y me río mirándole.
—Lo sé.
—¿Lo sabes?
—Sí. He visto cómo me mirabas. Te parecía una diosa. ¿Has
disfrutado, Andy?
—Sí. ¿Y tú?
—No ha estado mal, pero tengo que irme —me siento sobre la
cama para vestirme.
—¿Ya?
—Sí. Tengo que hacer un par de cosas antes de volver a casa —
termino de colocarme el top y busco mis otras prendas por el suelo.
—Voy contigo —él empieza a vestirse.
—No. Mejor ya nos vemos mañana —tengo prisa por abandonar la casa—. Recuerda que tienes partido y tienes que descansar —me excuso.
Me ciño bien las botas y me miro en el espejo repleto de fotografías de nosotros dos.
—Agg, salgo mal en esta —le señalo una en que ambos estamos con filtros de Snapchat.
—Pues a mí me parece que sales genial.
—Andy, Andy, Andy… tú siempre tan bueno.
—Aprendí de la mejor.
—Deberías quitarla de la vista —vuelvo a mirar la foto—. Anda, en serio, quítala.
—No quiero —me atrae hacia él, agarrándome de la cintura, y me besa—. Ten cuidado, ¿vale?
—Me gusta cuando te pones tan protector —le beso en los labios—. Mañana lo repetimos después del partido, cuando ganes.
—¿Y si no gano?
—Ya veremos a qué jugamos.
—¿Ah, sí?
—Ya sabes que me gusta jugar.
—Lo sé muy bien —me besa en el cuello.
—Tengo que irme, para —me río mientras mi cuerpo siente el cosquilleo que provoca el roce de Andrew.
—¿De verdad quieres irte? —no quiere que salga del cuarto—. ¿Tan importante es lo que tienes que hacer como para dejarme así?
—Tengo que hacer unos recados para mi madre.
—Con ella no puedo competir, así que por esta vez te libras. Pero que sepas que no me hace ninguna gracia que me dejes aquí solito.
—Qué generoso, Andy —meto mi lengua en su boca y lo beso —. Sé bueno, luego hablamos.
—No te olvides —se despega de mí, aún con el sabor de mis labios en la boca.
—No lo haré.
—Que sepas que, si lo haces, te llamaré yo primero.
—No lo dudo. Y ahora deja que me marche.
—Adiós, baby.
—Adiós, sexy.
Sea cual sea la circunstancia, ella siempre quiere lo mismo.
Se ha vuelto una adicta a las relaciones sexuales.
La base de la relación con él se limita a eso.
Y él, por alguna razón ilógica, generaliza que las relaciones sentimentales están todas cortadas por el mismo patrón.
Todo le parece normal, o al menos eso cree ahora.
Al fin y al cabo, no deja de ser un adolescente que experimenta y se adentra en el mundo del sexo.
—¿Ya te vas? —pregunta la madre de Andrew nada más cerrar la puerta del cuarto de su hijo.
—Sí. Mi madre me espera en casa.
—¿No quieres quedarte a cenar? Si quieres, puedo llamar a tu madre y convencerla.
—No, tranquila, no te molestes. Quizás en otra ocasión.
—Como quieras, guapa.
Con Samantha siempre es así. Es una mujer encantadora y una buena suegra.
Se preocupa por ti, te invita con cualquier excusa para que te quedes en su casa un par de horas o, incluso, un fin de semana entero.
Y, por si fuera poco, se acuerda de los cumpleaños y no duda en regalarte algo. Para mí, es casi como una madre.
Alguna que otra vez, cuando Andy no está en casa y tengo que esperarlo, Samantha ha mantenido grandes conversaciones conmigo.
Hemos hablado sobre la universidad, sobre algunos programas de televisión que tenemos en común y otras tantas cosas con las que podría hacer una lista inmensa.
Es como si hablase con una amiga, solo que es mucho más mayor.
—Hasta luego —le doy un besito en la mejilla.
—Cuídate, cielo —me devuelve el beso.
AGOSTO 2021
LA NOCHE ANTERIOR
Por ahora debo conformarme con lo que tenemos, aunque sé que los dos queremos más. Me quitas el sueño, Victoria, y eso me gusta. Ocupas cada espacio de mi mente, tanto que a veces me siento débil al no tenerte. Te miro y te pienso, pero no te tengo de la manera que me gustaría tenerte.
Siempre tendré esas ganas de fundirme en tus labios.
Me gustaría saber qué se siente al besar tus labios, al tocar tu piel y acariciar esa cara con la que posas tan feliz en alguna de tus fotos.
Sí, para mí tienes la sonrisa más bonita.
Haces que me sienta tuyo en cada momento, aunque estés tan lejos de mí.
Sea lo que sea que haces conmigo, Vic, me gusta.
¿Pero hasta cuándo? ¿Cuánto va a durarme esta felicidad?
¿Se acabará algún día? ¿Quién de los dos dejará de sentir antes?
¿Te olvidarás de mí cuando encuentres a un chico que esté más cerca de ti, como para poder besarte?
¿Pensarás que ese podría haber sido yo? ¿O simplemente seré el recuerdo de tu adolescencia? El chico que pudo ser algo y nunca fue.
Debería conocerte y tener algo serio contigo. Porque esto puede funcionar. Y si esto falla, tú y yo lo volvemos a intentar. Pero, después de todo, solo soy Andrew Lowell, el novio de Jane Hudson.
¿Por qué tu nombre no puede ser más oficial para que seas mi novia?
¿Por qué a nadie le he hablado de ti? ¿Por qué únicamente puedo pensar en ti?
Solo tú sabes llenarme la cabeza con preguntas sin respuestas.
Solo tú conoces lo que quiero. Pero no conoces a Jane.
No conoces a mi familia y tampoco conoces a Andrew Lowell.
Solo sabes una parte de mí. La suficiente que ha hecho que te enamores.
Así que, si algún día tenemos la oportunidad, bésame lento y abrázame muy fuerte.
Es tarde. Victoria se ha desconectado del chat hace unos segundos. No me la quito de la cabeza.Jane está en línea y seguramente empezará a escribirme. Lo siento, Victoria. Tengo que seguir fingiendo. Buenas noches, amor.
No pasan ni veinte segundos cuando siento la vibración del móvil sobre mi mano. Ahí está ella, con sus intensitas charlas nocturnas, como todos los días desde que estamos juntos.
¿Ya estás dormidito? 😏
No, todavía.
¿Qué haces?
Estoy tumbado en mi cuarto.
Qué monada 😊
¿Y tú?
No puedo dormir.
Vaya.
Me gustaría dormir contigo. Esa cama se te queda tan grande sin mí 😘😘
Qué graciosa. Bueno, ¿qué vas a hacer mañana?
He quedado con los chicos.
¿Y hay sitio para una chica? 💙
Supongo.
Iré con vosotros. No voy a pasarme el día encerrada en casa.
No te aseguro diversión.
Me vale con que estés tú para divertirme.
Claro.
Entonces, mañana.
Sí.
Que sueñes conmigo y mañana me lo cuentas.
Haré lo que pueda. Mi Andy.
Hasta mañana, Jane
Ahora mismo te comía la boca hasta dejarte sin aliento. Y después te haría cosas censurables.
¿¿¿Gracias???
😂😂😂¿Y tú qué me harías?
No sé. Voy a ver si puedo dormir, Jane.
Vaya, yo que quería seguir jugando.
En otro rato, ¿vale?
Mañana en tu cama.
Buenas noches.
😘😘💕 Te quiero. Yo también.