Ecuación Letal (AJ Docker 4) CAPÍTULO TRECE
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CAPÍTULO TRECE

Salí de la regadera cuando sonó el teléfono con el identificador de llamadas que indicaba una llamada del gobierno de los Estados Unidos. Aunque era poco probable que el IRS o el Agente Duff tuvieran buenas noticias para mí, respondí.

—Hola.

—Doc, es Mac. ¿Tienes unos minutos para hablar?

—Claro. ¿Qué pasa?

—Supongamos que nuestros conocidos están escuchando.

—Entendido.

Realmente no había pensado en las implicaciones, pero decidí pensar más sobre mi presencia en la red.

—Odio preguntar, pero ¿estás disponible mañana? Los compañeros de trabajo de Mark están organizando un almuerzo para celebrar su vida, y no quiero ir sola.

—Encantado de acompañarte. Mañana es mi día libre. ¿A qué hora y dónde nos vemos?

—Puedo pasar por ti cerca de las 11:00 y podemos ir juntos.

—Voy a estar listo a esa ahora. ¿Puede Banshee ir con nosotros ?

—Por supuesto. Cuídate Doc.

—Gracias. Buenas noches.

Terminé la llamada y dirigí mi atención a mi siguiente problema, Prime Medical Partners.

Había prometido encontrar información, y solo tenía la fuente.

El BT es un hacker que me había ayudado anteriormente para descubrir información que había dado lugar a cargos penales.

El increíble muchacho podía hackear cualquier cosa.

Un poco paranoico y alimentado por Adderall y cafeína, era un genio con un teclado.

Lo llamé desde mi teléfono desechable, preparado para las respuestas rápidas que requeriría El BT, pero sorprendentemente, el teléfono sonó cuatro veces antes de que una mujer que estaba masticando un chicle respondiera:

—Sí.

—Lo siento. Estoy buscando a El BT.

—Este es su teléfono. Está ocupado.

En el fondo, escuché lo que sonaba como veinte manos en diez teclados. El BT estaba en medio de un frenesí de hackeo.

—¿Quién eres?

—Vete a la chingada. ¿Quién carajos eres tú?

—Soy Doc. He trabajado con El BT antes.

—Espera. —La escuché gritar—: Oye, Gran B, ¿conoces a un tal Doc?

Una pausa de un milisegundo en los teclados antes de que volviera el estruendo, me respondió:

—Está bien, dice que eres de confianza y que tienes un perro muy chido. ¿Qué necesitas?

—¿Quién eres exactamente?

—Su novia. Puedes decirme Spike.

—Está bien, Spike. Necesito información sobre algunas personas.

—¿Qué tipo de información?

—Del tipo que no quieren que nadie sepa.

—Entendido. Información de la que me gusta.

—Todo lo que puedas encontrar .

—¿Es esto personal o de negocios?

—Negocios. Están jugando con nuestro contrato y no lo hacen según las reglas.

—No hay problema. ¿Cuántos nombres?

—Tres nombres y una empresa.

—Envíamelos a esta dirección de correo electrónico y transfiere $2500 en Bitcoin a esta dirección. Que tengas un buen día.

Terminó la llamada antes de que pudiera despedirme. Negué con la cabeza, mientras transfería la información y los Bitcoin a una hacker llamada Spike. Decidí irme a acostar con un buen libro y la esperanza de dormir. Banshee estuvo de acuerdo y se acurrucó en el suelo a mi lado.