Eco de los cuatro elementos Capítulo 29Todo lo demás se vuelve irrelevante
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Capítulo 29Todo lo demás se vuelve irrelevante

Todo lo demás se vuelve irrelevante

—¿Qué se supone que significa esto? —preguntó Spencer, acercándose al cartel.

Mientras amarramos los caballos a un viejo poste junto a la entrada. El puente era estrecho y el suelo, resbaladizo; definitivamente no estaba hecho para que cruzara nada con más de dos pierna

—Según lo que leí, si alguien tiene un secreto, tiene que confesarlo antes de entrar al puente.

—¿Cuándo lo leíste? —pregunté, entre sorprendida y curiosa. Dominick leyendo algo que no fuera un libro de estudios… eso sí que no lo veía venir.

—Antes de venir —respondió con total calma—. ¿Por qué me miran así los tres?

—¿En qué momento leíste algo, si apenas sabíamos con qué nos íbamos a encontrar? —Edriek lo fulminó con la mirada.

—Cuando Remus mostró el mapa por primera vez, vi por dónde íbamos a pasar y quise leer al respecto —se defendió, clavando la mirada en Edriek—. Perdón por ser el único que intenta ser precavido.

Intervine mientras los alejaba, antes de que se sacaran los ojos.

—Entonces, ¿qué? ¿Decimos una sola verdad, tipo confesión? —preguntó Spencer, desviando el tema.

—No. Tenés que decir todo lo que hayas ocultado o mentido… y no importa cuántas sean —dijo Dominick, serio.

Me acerqué al puente. En cuanto puse un pie sobre el primer escalón, una energía invisible me erizó la piel. Era como si algo invisible me olfateaba el alma buscando mentiras escondidas.

—Tengo miedo de no ser lo suficientemente buena para salvar a mi familia —confesé. La piedra bajo mis pies brilló un instante, y supe que podía avanzar.

—Yo voy —dijo Spencer—. Una parte de mí quiso abandonar esta misión más de una vez.

El puente dudó, vibrando apenas, pero la dejó pasar.

—Mi turno —Edriek subió, serio—. No fui del todo sincero con Emily… No confío en Dominick ni en su familia porque hace años descubrí una infidelidad entre las nuestras.

La confesión me golpeó como un cubo de agua helada, y más aún ver que Dominick no reaccionaba, solo bajaba la vista… lo que me dio a entender que siempre lo supo.

El puente no reaccionó y Edriek avanzó.

Dominick fue el último. Subió con cautela, suspiró más veces de las necesarias antes de hablar.

—Al principio me acerqué a Emily solo porque era una orden, pero después realmente creí que éramos amigos. Y… no creo que Edriek sea malo para vos, es todo lo contrario.

El silencio fue incómodo. No me esperaba para nada esa confesión y aparentemente Edriek tampoco, porque cuando lo miré tenía una media sonrisa orgullosa.

Al ver que el puente no reaccionaba, Dominick avanzó.

No dio más de tres pasos cuando una piedra bajo sus pies crujió como hueso roto.

—¿Qué demonios? —Spencer se giró alarmada.

—Dominick… ¿Hay algo más que no hayas dicho? —pregunté, con un nudo en el estómago.

—No… —dijo él, inquieto, mirando a todos lados.

CRACK. Otra grieta.

—¡Sí hay! —Edriek dio un paso hacia él—. Decilo antes de que el puente te tire.

Dominick cerró los ojos como si arrancarse las palabras le doliera más que cualquier herida.

—Nunca dejé de ser el espía de Remus. Sé que te prometí que no lo haría más… pero te mentí. —Su voz se quebró al mirar a Spencer, suplicando perdón.

El puente dejó de temblar y pudimos seguir cruzando.

Pero el aire… el aire se había vuelto denso, cargado con todas esas verdades que ahora pesaban más que las piedras bajo nuestros pies.

Antes de llegar al otro extremo, Dominick intentó acercarse a Spencer más de una vez, pero ella lo apartaba sin decir una palabra, con la decepción marcada en cada línea de su rostro.

No entiendo todos los motivos de Dominick para hacer las cosas que hace, pero sé cuánto quiere a Spencer…

y que nunca quiso lastimarla ni lastimarme.

Tal vez eso es lo más triste, que a veces no importa cuán nobles sean tus razones ni cuán firmes sean tus convicciones; si en el camino pierdes a la gente que quieres, todo lo demás se vuelve irrelevante.

Después de todo, no hay acto que demuestra más amor que confiar en que el otro va a estar, incluso cuando no lo ves.

Estaba tan perdida en mis pensamientos que casi no noté cuando Edriek apareció a mi lado, como si lo hubiera llamado sin querer. Sin decir nada, me tomó la mano libre justo cuando llegamos al final del puente, donde el final de nuestro recorrido estaba por empezar.