Hati y Máni. La leyenda nórdica
Hati y Máni
La leyenda nórdica
El gigante Mundilfari tuvo como hijos a los magníficos cuerpos celestes Sól y Máni, dioses de la estrella más brillante y la luna que ilumina la noche.
Pero estos son perseguidos por unas malignas criaturas nacidas en la oscuridad: los lobos Sköll («traición») y Hati («odio»), los descendientes del lobo gigante Fenrir y hermanos de Mánagarmr, conocido por ser el perro que devora la carne de los muertos.
Ambos lobos tienen una cruel misión. Sköll, con su ardor insaciable, perseguirá a Sól. Mientras Hati, con igual determinación, dará caza a Máni, la luna, por el cielo nocturno, ansiando devorarla.
Esta persecución perpetua se debe a una profecía, la que anunciaba el temido Ragnarök, el fin del mundo.
Los lobos están malditos por Odín, de modo que solo cuando llegue el Ragnarök podrán al fin alcanzar a los celestes y destrozarlos.
Es por todos conocido, tanto por dioses como por mortales, que cuando estos lobos devoren al sol y a la luna, el mundo quedará sumido en una oscuridad eterna. El mal se asentará en nuestras tierras, destruyéndolo todo a su paso.
Algunas veces Hati consigue llegar hasta Máni y darle un mordisco. Nosotros, los mortales, somos testigos de cada uno de esos encuentros, pues la luna se transforma y nos ofrece el mágico eclipse.