Scarlett. Presente #2
—A ver, es que es bastante increíble —continúa Claudia—. Que lo de Ryan es ya de por sí muy fuerte, todo eso de la araña y tal, pero al fin y al cabo nunca me ha caído bien y me lo espero todo de él. —Me mira, antes de añadir—: No te ofendas.
Me obligo a volver al presente.
—No, si no me ofendo.
—Pero lo de los vampiros..., alucino. Reconozco que, más que el hecho de saber que existen, me inquieta que hayan sido capaces de esconderse y vivir entre nosotros sin habernos dado cuenta. O sea, ¿cómo es posible?
—Para empezar —procede Xander—, son gente con poder. Forman parte de clanes y colmenas que rara vez se mezclan con humanos corrientes. Piénsalo de este modo: ¿conoces a alguien que forme parte de alguna mafia?
—No —responde mi prima—, pero sé que existen.
—Sabes que existen, pero no les pones cara, por lo que podrías haber estado paseando y cruzarte con cualquiera de ellos sin saberlo. Hay mafias humanas y otras de vampiros; normalmente, estas últimas son las más poderosas.
—Pero se supone que no puede darles el sol, ¿no?
—Los vampiros se calcinan al sol, efectivamente, no así los vladers.
Eso ha llamado mi atención. No es la primera vez que menciona a los vladers. Sé que a quien trata de cazar, Erik Freeze, es uno de esos. Pero siempre he dado por supuesto que era una palabra con la que definir a un vampiro más viejo o poderoso, no que fuera una raza aparte con sus diferencias.
—Ahora soy yo la que necesita los detalles —comento.
—Veréis. La persona que se encargó de formar la Supernatural Operations Force es, precisamente, un vlader: el coronel Aldan.
Mi prima y yo nos hemos quedado mudas y no despegamos los ojos de él. Quien dio origen a la agencia que caza criaturas como vampiros y vladers es... ¿uno de ellos?
—Por lo que sabemos —continúa el helsing—, estas criaturas llegaron a la Tierra a través de portales que se cerraron tras ellas. No conozco más detalles sobre esto último, pero sí que quienes cruzaron eran seres con cualidades... especiales.
—¿Vampiros? —se adelanta Claudia.
—No, los vampiros fueron creados después. Las criaturas que se adentraron en dominios humanos fueron ninfas, sirenas, elfos, hadas, quién sabe qué otros seres más, y vladers. Entre ellos, el actual coronel Aldan y, a quien debo dar caza, Erik Freeze.
—Perdona —no doy crédito—, ¿has dicho sirenas y elfos?
—Sí. Céntrate, nena, que esto es importante.
Para que los vladers puedan continuar viviendo y mantener su poder fuerte, deben alimentarse de sangre, bien sea de otra criatura mágica o de un humano, y necesitan beber de estos últimos con más asiduidad que de los primeros.
Pero son mucho más fáciles de encontrar.
»Según los informes redactados por el mismísimo coronel, los efectos al morder a un humano no son iguales en la Tierra que en el lugar del que su raza procede.
Al principio, el coronel Aldan actuaba sin conocer las repercusiones de sus mordiscos, pues, tras el ritual, se marchaba de las habitaciones de las humanas que se le habían ofrecido para ello.
Pero en una ocasión, decidió quedarse y compartir lecho durante la noche.
Fue entonces cuando fue testigo de la transformación de la joven de la que había estado bebiendo horas antes.
Ahí comprobó que, al hundir sus colmillos en carne humana, estos se transforman en lo que hoy conocemos como vampiros.
—Vale —interrumpo—, solo por tenerlo claro. Los vladers crean vampiros al morder a los humanos.
—Correcto —me confirma Xander.
—¿Y estos sí pueden caminar bajo la luz del sol?
—Eso es.
Claudia y yo intercambiamos miradas que sabemos que dicen lo mismo. Nos acojonan aún más los vladers que los vampiros.
—¿Y un vampiro también crea a otros? —pregunto. Mi cabeza da mil vueltas, tratando de analizarlo todo.
—Depende. Un vampiro creado por un vlader es capaz de seguir contagiando. Un vampiro creado por otro vampiro..., si muerde, mata.
—Joder... —murmura mi prima.
—Sí. Por suerte —continúa diciendo Xander—, no todos los vladers son tan cabrones como Erik Freeze.
Algunos, como el coronel Aldan, beben de sangre donada o buscan a otros vladers para el ritual que tienen.
No me preguntéis detalles. Pero otros de su especie han decidido usar esa infección en su beneficio, creando su propia comunidad. Lo que llamamos «colmenas».
—¿Mafias? —me aventuro.
—No todas las colmenas forman parte de mafias, pero sí en su mayoría. Lo que está claro es que, si eres humano, mejor no te acerques a ellos.
—Pero entonces, ¿qué hay de las arañas? —Claudia se rasca la cabeza, confusa—. Son humanos...
—Para ser araña, tienen que haber sido los vampiros los que se pusieran en contacto con dicha persona, no al revés. Y no todos los humanos pueden serlo, pues, si cumplen con las ofrendas, solo algunas sangres pueden sobrevivir a la transformación.
Mi mente vuela a lo que vi en el despacho de Ryan. La rubia lamiéndole el cuello.
—¿Prueban su sangre antes de contratarlos como arañas? —pregunto, aunque sospecho que ya sé la respuesta.
—Generalmente, sí. Un corte basta para que el vampiro encargado de autorizar la tarea pruebe su sangre y, o acepta contratarlo como araña para su colmena, o lo mata.
—Fascinante...
Observo a mi prima con incredulidad. «Fascinante» no es la palabra que yo habría utilizado.
Me quedo absorta, pensando en las veces que Ryan trató de acercarse a mí después de la ruptura. Intentaba ofrecerme a los vampiros... Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo.
Entonces miro a Xander y también recuerdo las veces que lo he juzgado mal.
Observo sus gestos mientras continúa conversando con Claudia; absorbo el contraste de su piel suave, lisa y del color del caramelo tostado al lado de la mía, lechosa y llena de pecas.
Cada golpe que ha dado, cada vez que ha ido a por mí, cada vez que intentaba hacerme enfadar... Todo lo veo ahora de forma diferente.
Xander se percata de que lo estoy mirando y me guiña un ojo.
—Ahora entiendo por qué la tomaste con Ryan de aquella manera cuando nos viste en el portal —le digo, como si ambos hubiesen podido seguir el hilo de mis pensamientos.
—No deberías haber huido de mí.
Su voz ronca me acaricia la piel.
—No, no debería. Pero estaba asustada.