Eclipse en Shadow City Scarlett. Presente
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Scarlett. Presente

Scarlett

Presente

—Tengo muchísimas ganas de ir a abofetear a tu yo del pasado —le dice Claudia a Xander sin dejar de abrazar la almohada.

La verdad, yo siento ganas de hacer lo mismo, pero ahora, en este preciso momento—.

Eras..., o eres, no sabría definirlo muy bien porque no sé de qué palo vas actualmente...

Voy a dejarlo en eras y te ofreceré el beneficio de la duda.

Eras un capullo integral, tío. Entiendo tu papel de machito despreocupado, duro e inaccesible que te marcabas y, sinceramente, tu rollo pone que te cagas.

Pero deberías haberles dado las gracias a las fuerzas del universo por vincularte con Scarlett y no con un...

Yo qué sé, imagina que te hubiera enlazado a un gordo sudado que se alimenta a base de ganchitos y se pasa el día encerrado jugando a videojuegos.

—En mi defensa diré...

Lo interrumpo al momento y giro el tronco para mirarlo a la cara.

—¿Buscaste liarte con otra estando eclipsado conmigo?

Supe lo estúpido que había sonado eso nada más preguntarlo.

—Nena, que tú en ese momento ni sabías que estabas vinculada a alguien —me dice Xander.

Y tiene razón. De hecho, no sé ni por qué siento estos celos de repente.

Aunque nos atraemos, no mantenemos una relación.

Por muy seguro que él esté de que lo nuestro va a ir más allá de lo que ya tenemos, yo todavía le doy vueltas a lo que siento por él y me da miedo abrirle mi corazón. No quiero volver a sufrir.

Xander me ha explicado lo que significa estar marcados por el eclipse, y él parece tener clarísimo lo que quiere de mí. Pero yo todavía no he dado el paso de darle a conocer mis sentimientos, porque ni yo misma los entiendo.

Por un lado, me atrae hasta tal punto que me asusta, porque saca una parte salvaje de mí que desconocía.

Además, no puedo imaginarme sin él ni sería capaz de apartarlo de mi vida.

Pero, por otro lado, me da miedo que esto que sentimos el uno por el otro no sea real, sino que venga determinado por algo paranormal o mágico, por este eclipse que nos ha obligado a estar juntos.

Si algo me ha gustado de esta parte de su historia, que yo hasta ahora no conocía, es que me ha quedado claro que él no buscaba esta situación entre nosotros.

Cuando lo vi por segunda vez en la fiesta, ya parecía dispuesto a hacerme entender que era suya y que no me iba a dejar marchar hasta que lo asumiera.

Eso, creo, era lo que más rechazo me producía a la hora de decidir si ceder o no a lo que siento.

Pero saber que él no quiso eclipsarse, que a pesar de ello buscó su forma de ignorar el vínculo y ser, en cierto modo, libre de tomar sus propias decisiones en lo que a relacionarse conmigo se refiere...

Digamos que me faltaba conocer esta parte de la historia, de su versión, para entender de otra forma lo que estamos construyendo juntos y adónde parece que nos quiere llevar el eclipse.

De todos modos, y saliendo de mis quebraderos de cabeza, que el conocer este punto de vista me guste no significa que no sienta celos de la tipa esa del bar.

Cuando contó lo de su compañera helsing, no me molestó. Ya sabía que era un golfo de manual. Pero lo de esa chica... Creo que me jode porque ya estábamos vinculados y, a mi modo de verlo hasta ahora, él ya era mío desde que la marca apareció en nuestra piel.

Esto me pasa por romántica y por creer que para Xander yo he sido su prioridad desde el principio. Darme cuenta de que no ha sido así, qué puedo decir, me escuece.

¡Qué coño! Sí que era mío ya, aunque yo por entonces no tuviera ni idea. Y, sí, imaginármelo besando y tocando a otra... Solo pensar que la miraba como me mira a mí...

No soporto la quemazón que siento por dentro. Aparto el brazo con el que Xander rodea mi cintura y me pongo en pie solo para dar pasos de un lado a otro de la habitación buscando calmarme.

—Pero bueno, nena, ¿ahora qué te pasa?

—Nada —le contesto. Porque como le diga que estoy celosa por algo que ocurrió cuando ni siquiera sabíamos nuestros nombres, me va a tomar por loca.

Ojalá pudiera quitarme esta sensación de encima como si fuera una chaqueta que sobra porque hace demasiado calor.

Sentí esto mismo cuando vi a Ryan con la vampira aquella en la oficina, pero eso tenía más sentido porque estábamos juntos.

Esto... esto no tiene razón de ser, y necesito que mi corazón haga caso a mis pensamientos lógicos.

—¿No estarás celosa? —pregunta Xander, y el timbre juguetón de su voz me crispa todavía más.

Encima, estoy alimentando su descomunal ego.

—Pues claro que está celosa, cavernícola —le contesta Claudia por mí. En estos momentos habría preferido que cerrara la boca o que no me conociera tan bien. No pensaba admitir esos ridículos celos—. Estabais eclipsados ya.

—Ni siquiera sabes lo que significa eso realmente —le contesta Xander.

—Mira, machote —vuelve a la carga mi prima—, tengo un máster en enemies to lovers y romances fantasiosos entre criaturas con vínculos de esos que los hacen ser el uno para el otro.

No conoceré los detalles del vuestro, pero sé que es una de esas cosas del destino que hace que perdáis la cabeza el uno por el otro y que el sexo sea una puta locura.

Siento cómo el color me sube a las mejillas como si fuera un dibujo animado.

No hemos llegado a tener sexo... Todavía...

Pero sí que he imaginado una y mil veces cómo sería hacerlo con Xander, y todo apunta a que tiene que ser una de esas cosas que te elevan hasta el espacio exterior y luego te vuelven adicta.

—Hostia, Scarlett... —Claudia pasa tan rápido de una cosa a otra que no deja espacio para que los demás contestemos a según qué cosas.

Mi prima se estira sobre la cama un momento, para alcanzar el cajón de la mesilla de noche, y vuelve a su posición con un bolígrafo y una libreta en mano—.

Vamos a apuntar estos detalles, porque el tema vínculos amorosos sí es muy de crush literario.

—¿A que sí? —digo ahora con cierto entusiasmo. Observo cómo Claudia anota algunas cosas en su libreta y me siento junto a ella para ver lo que hay escrito—. Y no es lo único, cumple con un montón de clichés, y ya verás como hay pruebas de que mi deseo se cumplió.

—Ya estamos otra vez —murmura Xander, recostando de nuevo la espalda en la butaca.

—Sí, mira, de momento tenemos que no es humano del todo...

Eso ya me lo explicaréis bien —continúa Claudia, que ahora se ha puesto en modo detective—, y lo del vínculo ese del eclipse.

—Cierra la libreta—. Vale, seguid contándome la historia, que estoy deseando que lleguéis a la parte esa de la fiesta en la que volvisteis a encontraros.

—Bueno, a la mañana siguiente ya sabes lo que pasó porque tú estuviste conmigo —le recuerdo—. Fuimos a probarme vestidos, ¿te acuerdas?

—Ay, madre mía, qué vestido... —suspira ella—. Por cierto, pudiste recuperar el móvil, ¿no? Porque me llamaste precisamente para que te acompañara a elegir atuendo.

—Claro —bufo—, tuve que esperar escondida en una esquina a que él se fuera para llegar a la boutique y recuperar mi móvil.

—Señalo a Xander y este se levanta para tumbarse detrás de nosotras, de tal manera que las piernas le quedan medio colgando del borde de la cama.

Apoya el codo en el colchón y deja la cabeza recostada en la palma de su mano, quedando entre mi prima y yo—.

No pensaba haberme empapado de agua y defendido de un psicópata y su perro en vano.

—Bien hecho —me apoya mi prima, antes de volver a suspirar perdida en los recuerdos—. Ay, amiga mía, estabas espectacular con aquel vestido.

—Sí, lo estaba —decimos Xander y yo a la vez.

El helsing besa mi hombro con una sutil sonrisa en los labios y yo solo quiero derretirme aquí mismo.