Duskbound (Trilogía Esprithean 2) Capítulo 27 #2
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Capítulo 27 #2

—Las quemaduras del Vacío actúan como conductos —ex plicó Vexa mientras los demás se situaban—. Son marcas del pro pio Vacío, canales permanentes que permiten a los recipientes absor ber y contener las sombras. Una vez absorbidas, podréis utilizar las.

Unas correas metálicas hicieron un suave clic cuando las colocaron en torno a las muñecas de los reclutas. Lael abrió los ojos como platos por la anticipación, mientras que Theron conserva ba su tranquilidad analítica. A Mira se le había puesto la cara blanca.

—¿Cuántos podéis hacer a la vez? —preguntó Lael; los ner vios le traicionaron la voz.

—Seis —respondió Rethlyn—. Si son más, la conexión se vuelve inestable.

Contemplé el aparato con recelo. El metal parecía tragarse la poca luz que llegaba a esta parte de la ciudadela, y algo en esos canales hacía que se me pusiera la piel de gallina.

—¿Qué tengo que hacer?

—Tú ponte en el centro —contestó Rethlyn mientras señalaba una plataforma circular—. E intenta invocar las sombras. Deberían responder de forma natural.

—¿Deberían? —preguntó Theron con la ceja arqueada.

—El Vacío deja sus propias instrucciones. —Se oyó a Aether desde las sombras cerca de la pared—. Están escritas en ella ahora, lo note o no.

Me subí a la plataforma y traté de ignorar cómo todos habían centrado la atención en mí.

—¿Y ya está? —pregunté—. ¿Las invoco… sin más?

—Sabrás qué hacer —respondió Vexa con amabilidad—. Confía en ti misma.

Cerré los ojos y me imaginé que tendría que buscar las sombras tal y como hacía con mi telaraña.

No obstante, en cuanto me abrí a ellas, estas arremetieron hacia delante ansiosas, como si hubieran estado aguardando todo este tiempo.

Unos zarcillos oscuros se derramaron de mi piel, flotando como la noche líquida hacia los canales a mis pies.

—Por los Esprithe —susurró Lael.

Desvié la mirada y vi que el artilugio al completo estaba vivo; los símbolos parecían palpitar a medida que las sombras los tocaban. Se movieron por los conductos con determinación, llenando cada ranura hasta que el suelo lució como un laberinto de oscuridad fluida.

—Vaya… —Vexa sonrió—. Parece que a alguien le sale de manera innata.

—¿Las notas? —preguntó Mira—. Las sombras, digo. ¿Te… responden?

Asentí, incapaz de encontrar las palabras adecuadas para explicar lo natural que lo sentía. Como si flexionara un músculo que no supiera que tenía.

—¿Cuánto durarán? —inquirió Mira cuando las sombras empezaron a alcanzar sus quemaduras.

—Según cuánto las utilices —respondió Vexa—. Algunas pueden hacerlo semanas, incluso meses. Pero solo con este método. Las runas permiten una absorción plena. Con una transferencia directa, solo durarían un día o dos.

—La última vez que la reina hizo un traspaso fue muy potente, por lo que las que conservamos han durado bastante.

Y menos mal, la verdad. Con el estado tan delicado en el que se encuentra, creo que es evidente que no podría seguir haciendo esto —añadió Rethlyn despacio, lanzándome una sonrisa—. Y ya no tiene por qué.

Vi cómo mis sombras encontraron a cada recluta en su momento, filtrándoseles a través de la piel mediante las quemaduras que había dejado el Vacío.

La respiración de Theron se volvió fatigada y se le curvaron los dedos contra las correas.

A Mira se le abrieron los ojos de par en par cuando la oscuridad siguió los patrones de sus quemaduras.

Cuando llegaron a Lael, este soltó un pequeño grito ahogado.

—Resulta… —comenzó a decir, pero se detuvo, incapaz de encontrar las palabras.

—… familiar —concluyó Mira en voz baja.

Las sombras continuaron fluyendo hasta que los tres recibieron su parte.

Tras unos instantes, el río oscuro cesó, reposado ahora como un estanque por el suelo de la sala.

Las correas se abrieron con un clic, lo que permitió a los reclutas tambalearse hacia atrás y examinarse los brazos donde las quemaduras parecían haberse oscurecido ahora, más vivas.

—Bueno —dijo Vexa, acercándose a uno de los puntos de conexión que quedaban—. Ya que estamos aquí, mejor llenarlas hasta arriba. —Se colocó en el lugar y las correas metálicas se cerraron con cuidado en torno a sus muñecas.

—Vexa —la reprendí.

—Tranquila, Fia. No voy a salir volando hacia la brecha para ponerme a matar a gente a diestro y siniestro.

—La oscuridad fluyó hacia sus quemaduras conforme hablaba; la cabeza se le inclinó hacia atrás y se le cerraron los ojos—.

Vaya… Estas son divinas —comentó como si absorbiera algún tipo de narcótico mágico.

No pude evitar poner los ojos en blanco.

—¿Y ya está? —preguntó Mira mientras se aproximaba a estudiar los brazos de Vexa, donde las sombras se habían desvanecido.

—Ya está. —Vexa dobló los dedos cuando se soltaron las correas—. En realidad, es sencillo.

Me bajé de la plataforma sintiéndome drenada, por extraño que pareciera. No de forma física; las sombras no me habían arrebatado nada. Pero ver cómo fluían hacia otros sabiendo que las usarían para lo que fuera que viniera después… me pareció una carga mayor de lo que me esperaba.

Lael ya estaba experimentando; unas pequeñas volutas de oscuridad se le arremolinaban en torno a los dedos. Theron se examinaba los brazos con un interés objetivo mientras Mara permanecía muy quieta, como si se estuviera adaptando a la nueva sensación.

—¿Cuándo comenzaremos el entrenamiento de los umbríos? —preguntó Lael con un brillo en los ojos.

—Rethlyn empezará con vosotros mañana, con la luz del alba —contestó Vexa—. Bueno, con la luz no. Pero ya me entendéis.

Rethlyn asintió.

—Lael, Mira, Theron, nos encontraremos en el patio.

—¿Y yo qué? —pregunté.

—Tú no te beneficiarás de este tipo de entrenamiento, duskbound. Ya lo entenderás con el tiempo. Como Aether ha dicho antes, el Vacío ha dejado instrucciones en tu interior —respondió Vexa con los ojos ahora del todo consumidos por unos remolinos negros como la tinta.

Una semana. Tenía una semana para averiguar cómo parar una guerra o usarían estas sombras, mis sombras, para una destrucción inimaginable. El peso de tal responsabilidad se me vino encima mientras observaba la oscuridad danzar por la piel de mis compañeros reclutas.