11 LIAM
Por supuesto que no planeé esto. Me sorprendo a mí mismo estacionando el auto frente a mi casa familiar. El hogar que compartí con mis padres toda la vida... hasta que murieron. Un santuario que ahora va a ser pisado por la hija del hombre responsable de sus muertes.
¿Qué demonios me pasa?
La rabia se acumula en mis puños. Aprieto el volante con tanta fuerza que mis nudillos se pintan blancos; siento que podría arrancarlo de su sitio si me lo propusiera.
—Liam... —Escucho esa voz dulce, cargada de una preocupación genuina que atraviesa la niebla de mis propios pensamientos—. Liam, ¿estás bien?
La voz de Arya me arrastra de regreso al presente, a lo que estoy haciendo. A mi objetivo. Suelto el volante lentamente, obligándome a relajar los hombros. No la miro, no todavía. Tomo una respiración profunda, recuperando la máscara fría antes de hablar.
—No podría estar mejor, dulzura. —Por fin la veo y no puedo evitar ir directamente a sus ojos—. Entremos.
Las preguntas se agolpan en su rostro, quiere insistir, pero sé que es inteligente.
Se las guarda.Una cosa menos de qué preocuparme en una noche que empezó siendo un desastre.
Salgo del auto, rodeo el capó y le abro la puerta.
Ella ya se ha quitado el cinturón y acepta mi mano para ayudarla a salir. Sigue tensa. Yo lo estoy.
—¿Es tu casa? Es... es hermosa, Liam. —Noto tensión en su voz. Precaución. Quizás miedo. Hace bien en tenerlo.
—Ahora es mía. Lo es desde que mis padres murieron —suelto con una crudeza que me raspa la garganta. Arya exhala un jadeo y se lleva la mano al pecho, un gesto de dolor que me toma desprevenido.
—Oh, Liam... Lo siento mucho. —Se acerca a mi costado, casi buscando reconfortarme, apoyando ligeramente su cabeza cerca de mi hombro. La supero por más de una cabeza, lo que la hace ver pequeña, frágil.
—Yo también lo siento mucho, Arya —susurro sin estar seguro de qué es lo que siento, si hacerla el objeto de mi venganza, o el cómo va a terminar cuando acabe con ella.
Los ojos de Arya son pura empatía que me revuelve el estómago. No soy yo mismo cuando la guío a través de la puerta de madera rústica de entrada, es pesada y el rechinar me recuerda tantas cosas para las que no tengo tiempo en este momento.
Me sigue hasta la cocina, un espacio amplio en colores cálidos. De repente, el recuerdo de un Liam pequeño corriendo alrededor de la isla mientras mi madre horneaba galletas me golpea el pecho sin permiso.
Trago el nudo en la garganta.
—¿Te gusta el vino? —pregunto.
—Solo una copa, por favor —responde, siento su mirada en mi costado, sé reconocer la lástima cuando la veo.
No soy yo el que va a romperse.
Abro la nevera y nuevos recuerdos me paralizan.
Me siento perdido, porque no tengo idea de cómo pasé de planear una cena en un restaurante elegante donde ella se sintiera incómoda y juzgada, a meterla a este lugar.
Ni siquiera la llevé a mi departamento en ese pent-house cerca de BLAKE, vine directo a la cueva de mis recuerdos.
Sacudo mi cabeza. Solo puedo hacer una cosa, y eso es sacar adelante esta noche sin matarla en el proceso... porque no será rápido. Mis padres murieron al instante; los responsables, en cambio, conocerán el dolor lento.
—Puedo ayudar... si quieres —ofrece ella al ver que no reacciono. Está demasiado cerca del lugar favorito de mi mamá y no controlo mis instintos cuando me giro para detenerla.
—¡No! —grito sin control en la intensidad de mi tono. No quiero que sus manos toquen nada en este lugar, maldita sea. Arya retrocede, su mano termina en su pecho como si mi voz le hubiera causado un dolor físico.
Mierda, lo estoy arruinando todo. Me obligo a suavizar mi tono.
—Quiero decir... no es necesario. —Cierro la nevera y por fin le doy la cara.
Su mirada tiene esa maldita mezcla de miedo y compasión que hace sus ojos más grandes y brillosos.
Los odio, la odio a ella—. Lo lamento, Arya.
La verdad es que no quería traerte aquí.
Hace meses que no pongo un pie en esta casa. .. No sé qué me impulsó a venir hoy.
Al menos eso no es mentira.
—No te preocupes. —Esa maldita empatia—. Te entiendo más de lo que crees, Liam. —Rodea la isla con timidez. Mi grito debió de asustarla en serio—. Para mí también es difícil visitar la casa de mis padres. Perdí a mi madre hace cinco años y...
Se le corta la voz. El silencio y el dolor de la pérdida nos envuelve. No sé lo que hago cuando acorto la distancia entre nosotros y Mis brazos se levantan por voluntad propia para rodearla en un abrazo que se convierte en puro calor.
El frío del lugar deshabitado se calienta con mis brazos alrededor de ella.
Arya responde el abrazo después de soltar un suspiro y rodear mi cuello con sus brazos.
Mis manos bajan a su cintura y la pego a mí.
El calor de nuestros cuerpos se mezcla a través de la ropa y se siente como acercarse mucho al peligro.
—Esto no es lo que tenía planeado para esta noche —susurro bajando mis labios a su oído.
—Podemos pedir comida y simplemente disfrutar de la noche —sugiere ella en tono tan bajo que casi me pierdo el cambio en su tono. El ligero temblor en sus palabras. —Me maldigo porque, por un segundo, me pierdo en lo bien que se siente tenerla en mis brazos.
***
La comida italiana llega cuarenta minutos después. Nos instalamos en la terraza, bajo el cielo estrellado. Yo, mucho más consciente de mi entorno y mis malas decisiones del día de hoy.Lo peor de traerla a mi refugio ya ha pasado y planeo aprender algo más de mi víctima esta noche.
—Dime, Arya, ¿cómo pasas tu tiempo, cuando no estás analizando mis contratos millonarios? —pregunto con una sonrisa de lado. Estoy totalmente recuperado y listo para avanzar.
Quiero conocerla, encontrar cada grieta en ella para romperla después. Ella se lleva un bocado de pasta a la boca, evitando mi mirada. No sé a dónde se va su mente cuando pregunto sobre su pasatiempo, pero la tomo desprevenida.
—No tengo una respuesta específica para eso, Liam. —Miente. El color de sus mejillas la delata. No puede ser nada bueno si no puede mencionarlo ¿o sí? Algo me dice que Arya realmente es mucho más de lo que deja ver a simple vista.
—No eres una buena mentirosa, ¿sabes? —Me inclino hacia ella, me aclaro la garganta y bajo mi tono para lo siguiente—. Pero si decirme lo que te llena de placer te causa tanta vergüenza... mi mente viajará hacia lo prohibido .
Arya se atraganta con el siguiente bocado, sus ojos verdes y dorados se abren revelando muchas cosas. Bingo . Esa reacción suya me da todas las respuestas que necesito. Sonrío, porque algo me dice que me voy a divertir mucho con ella.
Cuando la regreso a su departamento, me aseguro de hacer pequeños toques cada pocos minutos.
Roces casuales, miradas coquetas y un beso largo en su mejilla cuando la dejo en la puerta de su edificio.
Eso debe explicar por qué cuando llego a mi departamento, y me sumerjo en un sueño profundo, es ella quien aparece dentro.
Es la primera vez que sueño en mucho tiempo, y es precisamente con Arya con quien lo hago. Mi subconsciente sabe lo que planeo, pero me da demasiado pronto una prueba de lo que será cuando por fin la tenga en mi cama.
La experiencia es tan vívida que tengo un orgasmo dormido.
Un orgasmo real, como el que ella tuvo cuando encerrada en mi oficina, soñó conmigo, pero en este caso, su yo real no tenía sus manos sobre mi cuerpo, no la tenía para susurrarme al oído jadeos calientes, y aún así, ese sueño con ella debajo de mí, y sus gritos fueron suficientes.
El plan es enamorarla, usarla y destruirla a tal grado que prefiera la muerte. Lo que pueda hacerme sentir el tenerla cerca, no está invitado a esta fiesta de venganza.Me levanto antes de lo necesario y me aseguro de llegar a mi oficina antes que ella.
Hoy instalaré un escritorio para Arya fuera de mi oficina. Necesito poner una distancia necesaria entre mi plan y lo que le está empezando a hacer a mi cuerpo. A las reacciones que está despertando demasiado pronto dentro de mí.
Le envié un mensaje a Bonnie temprano, ya me está esperando. Necesito borrar el recuerdo de un sueño que me voló por completo la cabeza.
Con eso recuperare el enfoque en mi dulce venganza.