Dulce No Venganza 06 ARYA
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06 ARYA

Me pregunto qué habrá tenido que pasar Liam Blake para llegar a donde está ahora. Tenía razón con todo lo que me dijo y me dio una gran lección con eso. También influyó mucho su voz que, cuando se vuelve grave y autoritaria — casi animal —, me obliga a obedecer sin pensar.

«Escúchame bien, si yo hubiera dejado que cada situación ajena a mi control me distrajera de mi meta, créeme que BLAKE no sería lo que es ahora».

Habló con la autoridad de la experiencia. Y no puedo creer que ese hombre tan grande física y figurativamente, haya puesto sus ojos en mí.

No puedo evitar que, al pensar en eso, el calor se instale de nuevo en mis mejillas. Pero también me aseguro a mí misma de estar consciente de que cuando dijo que yo le gustaba , no se refería a mí como mujer , sino a mi espíritu. Sí, eso es.

O al menos eso necesito creer para no volverme loca.

Sintiéndome aún en un sueño, llevo mi mano al punto en mi cuello donde Liam me pellizcó. En primer lugar, creía estar hablando para mí misma en ese momento. Sacudo la cabeza con una enorme sonrisa en mis labios.

El dolor residual me recuerda que esto es real. Soy Arya Foster y mañana empiezo a trabajar en el pent-house de la torre de finanzas más imponente de la ciudad.

—Tengo que llamar a Su.

Acordamos reunirnos en el bar de su familia unas horas después. El tiempo no puede ir lo suficientemente rápido este día.

Cuando llego ahí, me abraza con mucha fuerza, como siempre. Esta vez sonríe porque yo también la abrazo con todas las emociones mezcladas que ahora tengo en mi interior.

—Por Dios mujer, te ves radiante. Si no te conociera mejor, diría que alguien acaba de tener sexo.

—Se ríe cuando pongo los ojos en blanco.

Nos sentamos en una mesa cerca de la puerta para que los empleados que se preparan para esta noche, no nos molesten—.

Suéltalo ya, muero por saber las noticias.

—¡Ya tengo empleo! —Se lo suelto de golpe, con una sonrisa que amenaza con partirme la cara.

—¡¿Qué?! ¿De verdad? ¡Qué felicidad! —Aprieta mis manos con entusiasmo y grita hacia la barra—: ¡Tequila para festejar!

—Solo dos tragos, Su. Mañana inicio a primera hora. —intento parecer razonable, pero la verdad es que también necesito ese trago, no para festejar, sino para tranquilizar mi interior.

—¿Mañana? ¿Tan pronto? Cuéntamelo todo, ¿cómo es que me perdí de tanto en un solo fin de semana? —Se echa para atrás en su asiento y se cruza de brazos.

—Bueno... ¿Recuerdas al hombre de la otra noche? —Empiezo con timidez. Ella abre los ojos de par en par mientras le resumo todo: la conversación que tuvimos en el club, la tarjeta que dejó en mi mano y también el desastre con ese botón reventado y cayendo directamente en su mano.

Omito, por supuesto, que pasé el fin de semana llegando al orgasmo con su imagen en mi cabeza. Ahora ese hombre es mi jefe, debo trazar una línea de respeto.

Para cuando termino la historia, Su ha perdido la cuenta de sus tragos .

—Eres una chica con suerte, baby. No puedo creer que tendrás a ese bombón tamaño extra-jumbo todos los días para ti sola.

—Se abanica la cara. La entiendo. Liam es realmente de lo que están hechas las fantasías para chicas como yo—.

Además, por fin trabajarás en algo que amas. Estoy tan orgullosa de ti.

—Yo también. —Sonrío. Su pone una mano sobre la mía y su mirada pasa a ser más seria.

—Esto es solo el inicio, ya lo verás. Pronto no quedará ningún rastro de la vieja tú.

.. —Se detiene en seco al sentir cómo mi mano se tensa bajo la suya, lo que ella no sabe, es que todos los días intento dejar atrás a esa chica—.

Lo siento tanto, Ary. Sabes que el tequila siempre me hace hablar de más.

Lo que quiero decir es que lograrás grandes cosas.

Y estaré aquí para aplaudirte en cada una de ellas.

El aire parece volverse más pesado. La mención indirecta de eso , me pone mal. Han pasado casi siete años y me esfuerzo cada día por olvidar, por convencerme de que no soy la misma chiquilla ingenua.

Aun así, espero un poco más antes de marcharme, dejo que Su me cuente sus planes para esta semana y cuando el club empieza a llenarse no solo de empleados, sino de gente esperando divertirse. Encuentro mi momento para salir de aquí.

—Me tengo que ir, Su, pero mañana te contaré todo. Lo prometo —digo sintiendo que no puedo salir demasiado pronto. Necesito que el aire fresco de la tarde entre en mis pulmones.

Aunque sé que no será suficiente.

Llego a mi departamento y lanzo las llaves sobre la barra de la cocina. El silencio es mi única compañía. Sin molestarme en cambiarme de ropa, me quito las botas y me hundo bajo las cobijas de mi cama.

En momentos como este, la soledad se siente como un peso físico. Cierro los ojos sabiendo que, en cuanto el sueño me venza, él estará ahí, esperando .

El flashback me golpea en forma de sueño, más fuerte que ningún otro.

Último año de instituto. El baile de graduación.

Carter, el chico más guapo de la clase y parte del equipo de americano, se había fijado en mí.

Yo nunca fui insegura con mi cuerpo; siempre pensé que era grande en las partes correctas, y le creí cuando dijo que quería pasar las últimas semanas de escuela conmigo.

Fui una estúpida.

Creí en sus notas cursis, en sus caricias y en esa mirada que me encendía el vientre. No vi las señales. No supe que yo era solo un trofeo de caza. Una apuesta de cinco mil dólares si lograba acostarse con «la gorda de la escuela».

Después del baile, lo seguí a su habitación de hotel, entregándole más que solo mi virginidad, una parte de mi corazón se fue con él en ese momento, esperando que esa experiencia se quedara conmigo para siempre.

Y lo hizo. De la peor manera me sigue hasta el día de hoy.

Fue doloroso, rápido y frío. No hubo besos, no hubo caricias, no hubo palabras bonitas en mi oído. Y estaba segura de que las abría. Lo había visto en películas cientos de veces.

En cuanto terminó de usar mi cuerpo, se alejó como si no significara nada. Y su máscara por fin se cayó.

—Te lo diré porque no quiero malos entendidos —su voz era fría, vacía y cruel—. Aposté que me acostaría con la gorda del instituto y gané. Bueno, creo que los dos ganamos, ¿no?

Me guiñó un ojo. Y antes de que pudiera procesar lo que me estaba diciendo. Una notificación en su celular lo hizo sonreír. Me la mostró, era el depósito de cinco mil dólares en su cuenta bancaria.

Mi corazón se hizo añicos.

—Aquí termino contigo. No lo tomes personal, Arybo o

Salió de la cama, se vistió y sin darme otra mirada, se fue de la habitación, dejándome sola y rota, sobre las sábanas de un hotel barato.

Me despierto antes que los primeros rayos del sol, con el alma gris. Voy directo a la ducha, sintiendo cada uno de mis movimientos, robóticos. Todo lo hago en automático, con un peso extra en cada una de mis extremidades.

Me miro al espejo, lista para mi primer día en BLAKE, pero lo único que miro es a esa chica que fue engañada. Usada y abandonada.