Capítulo 23 #2
—No quiero que muera sabiendo que sigues mal, Melis —confiesa suspirando—. Es mejor que vea que eres una gran mujer, que sigues adelante y que no dependes de él. Que ni le piensas, que sienta que ya no importa en esta vida.
Me sorprendo por lo que dice. El rencor se denota en su voz. No quiere un perdón, quiere es vengarse haciéndole ver cómo estoy de bien en la vida.
—Él aún habla de ti, Melis. Te critica y te humilla aún sin estar. A pesar de todo, se siente en la gloria por lo que te hizo.
Me quedo sin palabras.
Desgraciado.
No me importa que sea mi padre, es un desgraciado.
—No puedo creerlo —susurro.
—Es mi hermano, pero no puede quedarse con eso. Tú no lo mereces, Melis.
Le miro, dándome cuenta que los años han pasado por él, tiene más canas en su cabello, arrugas alrededor de sus ojos y frente. Ha envejecido bastante.
—Pero esto no es solo por mí, ¿Cierto? Hay algo más.
—Hace años él se metió conmigo también, cuando éramos jóvenes. Me traicionó de la peor manera, se quedó con todo de nuestros padres, ni siquiera me dejó irme a vivir con la mujer de mi vida.
—Pero estabas en tu derecho...
Él sacude su cabeza.
—No, sobrina. Él era el jefe de la casa, quien mandaba en todo. No tenía ni voz ni voto allí. Además, era quien tenía los contactos para llegar a ser un oficial de policía.
—Estabas de manos atadas.
Asiente varias veces.
—Así es, y todos estos años me ha disgustado su forma de ser. Su prepotencia, su falsa autoridad. Pero lo que me sacó de mis casillas fue lo que te hizo a ti. Fue el diablo en persona.
—Tanto que se regocija con la religión, y su verdadera cara es otra.
—Entonces, Melissa, ¿irás a verlo?
Mi respiración se acelera por el nerviosismo y la ansiedad que me da el tanto solo pensar en volver a pisar mi antigua casa. La casa de mis padres, dónde viví por veinte años y que ahora es un recuerdo oscuro y lleno de dolor.
Sin embargo, esto no es un ganar para mi tío, aquí debo ganar yo también.
—Con una condición, tío Öger.
Me mira sin entender.
—¿Cuál?
—Ayúdame con Akın, y yo voy a visitar a mi padre. Si no, no lo haré. Esto no es ir al supermercado y volver. Sabes lo que significa para mí.
Veo como traga saliva.
—Puedes tomar el crédito de los hermanos Erdem, eso es más importante. —Hago una pausa—. De igual forma, siguen en investigación, aún no está muy claro que sea Akın quien cometió el delito. Está su firma, sí, pero y, ¿si hay alguien más detrás?
Veo como duda, esta contienda no la voy a perder.
—Voy a ver a mi padre, si Akın es libre. ¿Trato, tío? ¿La familia primero?
Öger tensa su mandíbula, veo su diatriba entre ganar más poder en la policía, como también ganarle a su hermano y cobrarle todas las que le ha hecho en la vida. Pero algo cambia en sus ojos.
—Tamam, te ayudaré —contesta, asintiendo y mirándome con determinación.
Por lo que veo, ganó el rencor hacia su hermano.
—Tenemos un trato, tío Öger —le digo, extendiendo mi mano para que él la estreche.
Cuando lo hace, dice—: Tu padre odiará ver lo decidida, madura e independiente en quien te has convertido.
—Lo que me hizo, formó a esta mujer fuerte que ya no se deja de nadie. Se lo haré saber muy bien.
—Maşallah[20].
Acabo de hacer un trato, todo por ver a Akın salir de esas cuatro paredes. Sé que esto va más allá de solo venir a Turquía, es encontrarme con el mismo diablo quien me llevó al infierno hace unos años. Pero al menos... Será por última vez.
◆◆◆
Demet me ha invitado a comer cuando me la encontré en la entrada de la estación, ella también ha visto a su hermano, me contó que sí le dieron la ropa que le traje y la comida. Menos mal, ya es mediodía y estaba preocupada porque siguiera sin comer.
Hemos venido a un restaurante cerca, no muy lujoso como ella pudiera estar acostumbrada, pero no se queja. Creo que tiene más preocupación por su hermano, que por dónde pueda estar comiendo.
Además, no está mal el sitio.
Nos dan una mesa al fondo del local, no está muy lleno, por lo que agradezco. No pude dormir bien anoche, el dolor de cabeza me está matando nuevamente. Quizás sea tanto estrés y el mal dormir.
—¿Melek tiene su propio abogado? —le pregunto a Demet, a ella es a quien le dan información de todo, por ser la hermana de Akın.
—Es el mismo equipo de Akın. La empresa está pagando todo esto.
—¿Y cómo van las cosas con ella?
Vuelvo a preguntar, porque me preocupa, a pesar de cómo es, recordar cómo la esposaban hace dos días atrás, me hace erizar la piel.
—En investigación también, el abogado dice que hay documentos con cifras gigantescas de dinero y que eso no se refleja en los documentos del estado.
—¿Qué pudo haber pasado allí? ¿Cómo Akın no se va a dar cuenta de eso?
—No lo sé, Melissa. Él hace su trabajo de maravilla, ha hecho crecer la empresa en estos años de cargo, este inconveniente no sé de dónde proviene.
—¿Y además de ellos dos, no hay más personas detrás?
—Puede haberlas, pero eso está en investigación. Supongo que llamarán al personal de contabilidad a testificar, a los gerentes, a mucha gente.
—Pero va a tardar, ¿cierto? —pregunto, ladeando mi cabeza y haciendo un mohín—. Akın no va a salir tan rápido.
—Al menos que el abogado se la ingenie y haga su trabajo.