Dulce deseo Capítulo 22 #2
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Capítulo 22 #2

—Sí... Él fue quien llamó la policía. Él ha estado conmigo por años, ¿Para qué? Para buscar la manera de meterme preso. ¡Yo no he hecho nada! Y ¡Mira! Aquí me tienen. —Gruñe molesto, alejándose de mí—. ¡Esto es injusto, Melis!

Mis sollozos pueden escucharse afuera, me duele verlo así. Porque sé que dice la verdad, él no está mintiendo.

—El abogado me explicó algo de unos fondos públicos, ¿sabes algo de eso?

—Eso fue un proyecto que se hizo hace años, no sé por qué ahora le buscan la quinta pata al gato. Dicen que me robé el dinero.

—¿Qué ocurrió entonces?

—¡No lo sé! —dice enojado—. Yo estaba de viaje cuando se planeó, solo fui a la inauguración. Estuve pendiente mediante correos, pero no era la gran cosa. Sí, algo público para Estambul, pero no le tomé mucha importancia, tenía otros proyectos más grandes e importantes en que pensar.

Me quedo en silencio.

—¿Me crees? —inquiere al acercarse de nuevo, toma mis manos—. ¿Al menos tú me crees?

Le miro a los ojos, estos están rojizos y llenos de lágrimas.

Se nota su sinceridad.

—Te creo, mi amor. —Acaricio sus manos—. Yo sí te creo.

El corazón se me parte en dos cuando veo que vuelve a llorar como niño pequeño.

—Gracias, Melis... No estoy mintiendo —repite con tristeza en su voz.

La puerta se abre, el policía de hace un rato nos interrumpe diciéndome que el tiempo se terminó.

—Te amo, saldremos de esto también, Akın —le digo antes de darle un beso en los labios. Él me lo devuelve.

Al separarme, le miro y le doy una pequeña sonrisa para que sepa que estoy bien, que no se preocupe por mí. Solo en buscar la manera de salir de este problema.

—Por cierto, a Melek también la arrestaron —le cuento antes de irme.

—¡Maldita sea! —vocifera golpeando las rejas de su celda.

Él no merece estar en esa celda. Sin saber qué hacer ni qué sucederá mañana.

Realmente espero que esto termine lo más pronto posible, no quiero que esté más tiempo allí. Necesitamos una solución. Todo esto tiene que ser inventado, no pueden enjuiciarlo por algo que no hizo.

¿Y ahora qué hago? ¿Irme a la casa?

Suelto un suspiro con frustración. Esto no puede estar pasándonos. Hasta cuándo las malas noticias.

Estoy cansada, mi cuerpo se siente débil y lleno de preocupación.

La única cosa que puedo hacer es ir a la casa, descansar y mañana volver temprano con ropa limpia para Akın.

Sin embargo, sé que no podré descansar sabiendo que él está en esa celda sin poder dormir ni comer bien.

Ay, Akın, ¿ahora con qué estamos lidiando juntos?

Porque estamos juntos, mi amor.

◆◆◆

No sé qué hora es, pero deben ser como las dos de la mañana. No he podido conciliar el sueño. Me muevo de un lado a otro, pero son solo intentos fallidos.

El agua me rodea, miro a todos lados y estoy dentro del mar. A lo lejos puedo ver la orilla, está desolada, únicamente están las sombrillas y las tumbonas. Miro a mi alrededor buscando a Akın.

Me desespero cuando no lo encuentro.

—Melis, Melis, ayúdame.

¿De dónde viene esa voz? ¿Akın?

—Güzelim, Güzelim, Güzelim.

—¡¿Akın?! ¡¿AKIN?!

No puedo seguir moviendo mis piernas, el desespero me está volviendo loca. No puedo respirar bien.

Busco, busco y busco.

No consigo a mi novio por ningún lado. Me hundo en el agua para ver si está debajo, pero tampoco está.

La hiperventilación no me deja contener la respiración correctamente. Vuelvo a intentar bucear, mi corazón se acelera mucho más cuando veo a Akın en el fondo. Tiene sus ojos cerrados. Ya ha dejado de llamarme.

Trato nadar hasta él, pero es difícil de llegar.

Intento tras intento.

Él sigue hundiéndose.

Yo no puedo agarrarlo.

Se va.

Se hunde mucho más.

No puedo.

Mi respiración se entrecorta aún más.

No puedo respirar.

Solo quiero llorar.

Me despierto agitada, llorando y dando profundas respiraciones tratando de poder respirar como debe ser.

Sollozo como si realmente Akın hubiera muerto. No puedo con el sentimiento que me desgarra el corazón en estos momentos.

No quiero que sufra. Quiero que sea libre y que todo esto sea un mal entendido.

Él no tiene nada que ver. Eso lo sé.

Veo la hora, ya está amaneciendo. Luego del sueño o la terrible pesadilla que tuve, no pude dormir más. Ni un poco.

Me daba miedo volver a soñar eso. Lo intenté, pensando en cosas buenas y abrazando la almohada de Akın, pero no pude.

Mi mente solo pensaba en lo horrible que se veía Akın hundiéndose en el mar, después de llamarme y pedirme ayuda.

Quiero que esté aquí.

◆◆◆

He pedido un taxi para ir a la estación de policías, el reloj marca las ocho y cuarto de la mañana.

Sigo esperando a que llegue el auto, veo el gran edificio detrás de mí, el pensamiento de lo irreal que han sido todos estos meses con Akın, me pasan por la mente.

Me doy cuenta que he estado viviendo con una persona adinerada, que tiene mucho poder en este país.

Un empresario soltero que salía con varias mujeres, pero no había tenido una relación seria desde hace varios años.

Ni en mis más locos sueños hubiese pensado en que esto me pasaría a mí.

Esa chica que tomó un vuelo a otro país, que perdió a su bebé y que estuvo casada con un hombre que no la quiso como merecía, no hubiera nunca pensado que la vida le daría al hombre más maravilloso que ha conocido jamás.

Una segunda oportunidad en el amor. Y que ese hombre tan increíble la amara tan bonito, que cualquiera desearía ser amado de esa manera.

No sé si fue el destino o una simple coincidencia el conocer a Akın Bozkurt. Podría decirse que el príncipe soñado llegó a mi puerta, me enamoró y me endulzó con su encanto.

El amor de mi vida.

El hombre que me hace tan feliz.

El más dulce deseo que he podido tener.

Sé que pronto seremos felices, que todo esto acabará y podremos vivir nuestro amor sin tantos problemas a nuestro alrededor.

Deseo tanto ese momento.