Dulce deseo Capítulo 22
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Capítulo 22

Melissa

Tengo todo el día viendo la hora, Akın no llega a casa. Son las diez de la noche y desde que mi novio salió al trabajo desde esta mañana, no sé nada de él. Ni siquiera me ha avisado de cómo le fue en la reunión.

¿Le pasaría algo? ¿Será que llamo a sus asistentes?

Mis manos no dejan de tocarse con nerviosismo. He bebido demasiado té hoy.

El primero al que llamo es a Conrad, pero no contesta. Una y otra vez, pero nada que responde. Siempre me lleva a la contestadora. El otro número que tengo es el de Melek, tuve que agregarlo por estas eventualidades. Repica, pero no responde.

El sonido del timbre del apartamento me sobresalta, ¡Akın llegó! Corro para abrir la puerta, pero quién está detrás, no es él.

Es Melek.

—Americana... Digo, Melissa. ¿Viste las noticias? —pregunta mientras entra al apartamento con apuro. Se ve preocupada.

Algo sucedió con Akın.

—No, no he visto nada. ¿Ocurrió algo? ¿Dónde está Akın?

Mi corazón palpita a miles de millas por hora. Esperando lo peor.

—Ellos fueron a la reunión con los Erdem, pero les llegó la policía. No sé por qué, eso no se había hablado. —Ella habla tan rápido que me cuesta seguirla—. Entonces la policía llegó y los detuvieron.

—¿A los mafiosos?

—¡A todos!

—¿Cómo que a todos? —No entiendo lo que dice.

—¡A Akın también lo arrestaron!

Mis ojos se abren con asombro.

—Espera, ¿Qué? ¿Por qué?

—No lo sé, Americana. No he podido hablar con Conrad, todos están perdidos, no sé si él también está arrestado.

—Debemos hacer algo, vamos a la estación de policías, necesito saber de Akın.

Ella se queda pensativa, su rostro es diferente al que siempre muestra con prepotencia. Melek está realmente preocupada por ellos.

Me sorprende.

—Buscaré mi bolso y nos vamos —le digo mientras camino hasta mi habitación, busco lo necesario y salgo para irme con ella hasta la estación policial.

Ninguna dice nada en el recorrido que hacemos en el auto de Melek; llegamos a la estación y nos bajamos. Antes de caminar hasta la entrada del lugar, me detengo y le agradezco a la asistente de Akın.

Ella me mira sin entender.

—Gracias por ir a avisarme —aclaro, la rubia me mira por unos segundos y asiente.

—Sé que Akın te ama, y tú... Eres su mujer. Debías saberlo.

Me sorprendo aún más por sus palabras. ¿Qué pasó con la Melek sarcástica, engreída y prepotente a la que he conocido todo este tiempo?

No quiero dañar el momento, solo le doy una pequeña sonrisa en agradecimiento.

Melek sigue su camino hacia la estación, pide información sobre Akın Bozkurt.

—Señorita no puedo darle ese tipo de información.

—¿Cómo qué no? ¡Ella es su esposa y debe verlo!

¿Esposa? Me le quedo mirando, ella me hace señas con sus ojos. He captado el mensaje.

—¿Cómo es posible que no tenga derecho a ver a mi marido? ¿No es este un país libre, señorita?

—Señoras, no puedo incumplir con la normativa policial, por favor les agradezco que se retiren.

—¿Qué? ¡Yo no me voy de aquí sin ver a mi esposo!

Las personas de alrededor nos miran expectantes. Dos mujeres están haciendo un escándalo en la recepción de la policía, sin temor a ser arrestadas por alguna razón. Melek y yo nos seguimos quejando de que no nos dejen ver a Akın ni nos den información.

A lo lejos veo a Conrad, empiezo a llamarlo.

—¡Conrad!

Melek se da cuenta y voltea para verlo también. El hombre nos mira, se pone serio inmediatamente. ¿Más o menos?

Deja de hablar con un policía, al voltear nos quedamos estáticas. Ninguna de las dos dice una palabra.

Mi boca se abre en el momento en que veo que tiene un chaleco de policía sobre su ropa. ¿Qué demonios?

—¿Conrad? —pregunta Melek en voz baja sin creer lo que está viendo—. ¿Por qué estás vestido así? ¿Te conseguiste un trabajo en unas horas? ¡¿Qué carrizo haces vestido así?!

Mi acompañante ha comenzado a alzar la voz. La miro y su rostro está más enrojecido de cómo estaba hace unos minutos atrás.

¿Qué está ocurriendo? No estoy entendiendo absolutamente nada.

Miro de nuevo a Conrad, él se va acercando hacia nosotras. Nos mira con indiferencia, como si no nos conociera.

—¿Conrad? ¿Puedes explicar lo que sucede? ¿Dónde está Akın?

—El ciudadano Bozkurt está bajo investigación por malversación de fondos públicos.

—¿Ciudadano? —inquiero en voz baja.

—¡No me digas que eres un maldito policía! —Le grita Melek, acercándose y empujándolo.

Me quedo estupefacta ante la escena. Conrad no se inmuta, de pronto hace una maniobra y pone a Melek con sus brazos hacia atrás. No puedo creer lo que estoy viendo, ¡La está esposando!

—Nos has hecho el trabajo tan fácil, Melek Özdemir, ya íbamos por ti.

—¿Qué carajos hablas? ¡Suéltame, imbécil! —Ella intenta zafarse, pero es imposible.

—Ha sido arrestada y estará bajo investigación también, señorita Özdemir.

—¿Por qué? ¿Qué está ocurriendo? —Vuelvo a preguntar, porque todos se han olvidado de mi presencia—. ¿Qué te pasa, Conrad? ¿Qué es toda esta locura?

—Usted mejor esté alejada de todo esto, señorita Deniz. Se salva porque he visto su aparición en este cuadro, y no tiene nada que ver. Mejor, esté alejada de estos estafadores.

—¿Cómo que estafadores? ¿De qué hablas? Déjame ver a Akın, por favor.

—¡Suéltame! —Vuelve a pedir Melek—. ¿Qué demonios estás diciendo? ¡No soy ninguna estafadora!

—Eso lo estamos averiguando.

—¡Suéltala, Conrad! —Le pido con desesperación.

—Manténgase alejada —sentencia Conrad en mi dirección, antes de hacer caminar a Melek hasta dentro de la estación de policías.

No sé qué hacer, miro a todos lados buscando una respuesta, pero no veo nada que me ayude a ver a Akın. ¿Llamo a Demet? No sé qué hacer.

No puedo creer lo que está sucediendo. ¿Cómo es que Conrad es policía? ¿Estaba de encubierto? ¿Por qué dice que Akın y Melek son estafadores? ¡No entiendo nada! ¡Joder!

Mi cabeza empieza a doler, tanto que tengo ganas de vomitar. Esta no era la situación que esperábamos. ¿Cómo estará Akın? Las lágrimas salen por sí solas, estoy tan preocupada por él. No le creo a Conrad, Akın no puede haberme mentido. Él no es así como lo pintan.

Me siento en una de las sillas disponibles, esperando alguna ayuda para ver a Akın, pero no sucede. Es casi medianoche, me levanto de mi silla cuando escucho a un hombre, muy bien vestido, usando un traje de marca, hablar por teléfono mencionando a Akın y pidiendo más apoyo.

Cuando él termina de hablar, me anuncio ante él.

—Buenas noches, disculpe, pero le escuché hablar por teléfono. Yo soy Melissa Deniz, soy la novia de Akın Bozkurt, ¿lo ha visto? ¿Qué está ocurriendo?

—Oh, usted es Melissa. Él ha pedido mucho verla, ya estaba pidiendo información sobre usted. Soy el abogado del señor Bozkurt.

—¡Sí, soy yo! ¿Puedo verlo? Tengo dos horas aquí y nadie me dice nada. Cuando llegué, arrestaron a Melek, la asistente de Akın. ¿Qué está pasando? —Mi voz se quiebra—. No tiene sentido de lo que les acusan.

El abogado tensa su mandíbula y emite un suspiro.

—Está complicado, señorita, porque la policía ha enseñado pruebas de que el señor Akın está involucrado en malversación de fondos públicos, por una obra que se hizo hace tres años cerca del centro de Estambul. Algo descabellado porque el señor Bozkurt ha sido legal en todo momento.

—Entonces lo quieren inculpar de algo que no hizo, ¡Usted tiene que demostrar que no es así! —Niego con mi cabeza—. ¿Qué hay de los hermanos Erdem?

—Ellos están presos, tienen muchos cargos encima. Ya no son un problema para nosotros. En cuanto al señor Bozkurt, eso estoy haciendo, señorita. Pero la policía tenía una persona encubierta en el equipo cercano del señor Bozkurt.

—Conrad, su asistente —agrego.

—Sí, el señor Conrad Aziz, es miembro de la policía estadal. Estuvo a lado del señor Bozkurt por varios años consecutivos, esto no se sabía hasta entonces.

Es demasiado para asimilar. Akın tanto que confiaba en Conrad, y al final, ni siquiera era un amigo verdadero. Porque más que su asistente, era como un amigo para él.

No puedo imaginar lo decepcionado que puede estar Akın por esto.

—¿Puedo verlo? ¿Se supone que es un derecho o no?

—Lo es, señorita. Pero no está casada con el señor Bozkurt, su relación no es directamente legal, como para buscar una visita.

—¿Es en serio? ¡Soy su mujer! ¿Eso no le basta? ¡Vivimos juntos!

—Veré que puedo hacer, espere aquí.

¡Arg! Esto es tan molesto.

Vuelvo a sentarme en la silla para poder esperar al abogado. Treinta minutos después, el hombre de algunos cuarenta años, aparece en la recepción.

—Melissa Hanım, puede verlo.

Inmediatamente mi cuerpo reacciona, me levanto y camino junto a él hasta donde tienen retenido a Akın.

Saludo al policía que está custodiándolo, nos dice que solo serán cinco minutos.

—Los que sean, necesito ver a mi marido —digo molesta hacia él.

Marido… lo he dicho tanto, que hasta me lo creo ya.

Me deja entrar a la sala, Akın se encuentra en una celda, vestido como esta mañana, pero todo desaliñado. En su rostro veo enojo, desilusión, decepción y angustia. Corro hasta donde puedo verle más cerca. Él alza su mirada y me ve.

—¡Güzelim! —exclama con anhelo, acercándose hasta donde estoy. Cómo puedo, paso mis manos entre las rejas y toco su rostro. Mis ojos se llenan de lágrimas.

—Akın —susurro en un hilo de voz, me duele tanto verle así—. ¿Qué pasó? ¿Por qué dicen todo eso sobre ti? ¿Por qué estás aquí?

Él cierra sus ojos en lamento, sus mejillas se sonrojan y puedo ver que quiere llorar.

—No lo sé, mi amor. Todo pasó tan rápido, estaba hablando con los hermanos Erdem, y de pronto la policía llegó, los arrestó y también me arrestó a mí.

Diciendo cosas que no he hecho. —El pelinegro termina quebrándose, sus lágrimas comienzan a descender por sus mejillas—.

Yo siempre he sido honesto con mi trabajo, he sido fiel y leal.

Es algo que tengo en cuenta y le doy mucha importancia.

Tanto para mí como para mi equipo de trabajo.

Hace una pausa y traga saliva, limpio sus lágrimas.

—Me siento decepcionado, devastado... No me gustan las calumnias, las mentiras ni mucho menos el deshonor y la deslealtad.

—¿Lo dices por Conrad? —pregunto con tristeza.