Dulce deseo Capítulo 20 #3
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Capítulo 20 #3

—Evet, gracias. —No puedo dejar de jugar con los dedos de mis manos. No entiendo el nerviosismo que he tenido toda la noche.

—No vengo con una propuesta laboral, tranquila —dice al ver mis manos—. Solo a decirte que, si quieres trabajar en nuestro museo, con mucho gusto te ayudaría. Siempre se elige la mejor joya, y tú eres una.

—Mi vida está en Seattle, no me veo trabajando aquí para serle sincera. Pero agradezco la amabilidad de su oferta.

Él da una sonrisa lineal en su boca.

—Las puertas están abiertas, tú eres la que decide si entrar o no. —Mira a su derecha, Seyrat está esperando porque nosotros terminemos de hablar—. Iré a ver a mi hijo. Un gusto conocerte, Melissa.

—Igualmente, gracias, Sinan Bey.

Él le da un beso a su esposa y sigue caminando, ella me mira con curiosidad. Lo único que hago es encogerme de hombros.

—¿Qué ocurre, Melissa? —Su voz maternal me hace sentir abrumada. Ni siquiera yo sé qué ocurre—. Yo sabía que eras una genio de la historia desde que me empezaste a responder en el museo.

—Por lo que veo, tú también sabes mucho.

—Trabajé un tiempo en el museo, aprendí bastante —cuenta, dando una sonrisa. Le digo que su hijo es hermoso y ella agradece—: Gracias, Melissa.

Por unos segundos nos llenamos de un silencio incómodo, hasta que ella lo rompe para seguir hablando.

—¿Tienes miedo de algo? —inquiere, descolocándome por completo—. Quiero decir... Olvídalo, disculpa mi atrevimiento.

—Akin se quiere quedar a vivir a aquí, yo no quiero —confieso. Ella me mira atenta—. Él sugirió que trabajara en ese museo, no sé por qué fui ese día en que nos conocimos. Quizás dentro de mí piensa esa posibilidad, pero racionalmente no quiero.

—¿Quieres un futuro con él? Akın luce muy enamorado de ti, se le nota a kilómetros. Me hace feliz verle así.

Un futuro.

He pensado tanto en eso que me angustia. Me llena de ansiedad pensar en que podría tener un futuro con Akın. Porque sí lo quiero.

—Sí quiero, pero tenemos planes diferentes, no sé cómo terminaría esa brecha entre nosotros.

—Como pareja deben buscar un rumbo juntos; sé que él lo haría. Por eso te da opciones. Pero deben sentarse como pareja y hablarlo. Decirle cómo te sientes al respecto, y escucharle a él también.

—Siempre dice algo sobre el tema, yo intento evadirlo. Siento que no estoy preparada para estar aquí, yo ya hice mi vida en Estados Unidos.

—Te aconsejo a que hablen, se sinceren y puedan decidir la mejor opción. —Escuchamos que los hombres vienen hasta donde estamos—. Les deseo lo mejor para ambos. Son muy lindos juntos.

Le doy una sonrisa.

—Gracias, Seyrat, aprecio tus consejos.

Akın y Sinan llegan con el bebé, su madre lo carga y le habla. Me parece una escena muy tierna, pero por un momento pienso en aquel bebé que perdí y siento la nostalgia llenar mi alma una vez más.

—Ya nos vamos, mi amor —me dice Akın a mi lado—. ¿Estás bien?

Le doy un asentimiento, dejando hasta ahí el tema. Nos despedimos de los anfitriones, prometiendo volver a comer juntos algún día. Seyrat y Sinan vuelven a agradecerme por ayudarles.

Al final, fue una cena llena de casualidades, consejos y ofertas de trabajo.

El problema es que mi cabeza se llenó de incertidumbre, dudas e inseguridades.

Tengo que dejar de evadir el tema, debo hablarlo con Akın.

Uno de estos días, hoy no será.

◆◆◆

La cena con los Mehmet fue hace cinco días, Akın y yo no hemos hablado de lo que pienso sobre el futuro. Hemos salido, estado en casa, cocinado juntos y también hecho el amor en varias partes del apartamento. Pero no hemos tenido esa temible conversación para mí.

No quiero que nada termine.

No quiero que nada se arruine entre nosotros.

No quiero perderle.

Hoy me ha invitado a ir a la empresa, he aceptado. Quiero conocer donde trabaja. Ya no quiero estar encerrada en esta casa, admito que es muy acogedora, pero el encierro me sofoca.

Conrad nos ha venido a buscar, pregunté por Melek, y Akın me dijo que ella se va directo al trabajo porque tiene auto y un apartamento en otro distrito.

Hablamos sobre el clima de Estambul, ha mejorado un poco, pero los días siguen siendo muy fríos.

El asistente de Akın nos informa que debe dejar el auto a las afueras de Yıldız porque debe hacer unas diligencias. Aceptamos y nos bajamos en la acera de al frente.

Akın toma mi mano para que crucemos la calle, pero me detengo a mitad de camino al recordar que dejé mi teléfono en el reposadero de la puerta de atrás. Le digo que voy un momento a buscarlo y cruzo para que entremos juntos.

Espero a que el semáforo se ponga en rojo para poder cruzar.

—Dile a Conrad que lo traiga —me grita desde la entrada de la empresa.

—Yo voy, no te preocupes.

Dejamos de hablar para poder ir por el teléfono y regresar rápido. Corro hasta el auto, le digo a Conrad lo que sucede y me ayuda a buscarlo. Cuando lo tengo, veo a la calle y cruzo, pero de un momento a otro, siento que mi cuerpo choca contra algo, sintiendo un dolor fuerte.

Escucho personas a mi alrededor, pero cuando el rostro de Akın aparece en mi visión, todo se oscurece.

No otra vez, por favor.