Capítulo 20 #2
Mi respiración comienza a ser normal cuando estamos a muchas calles de distancia de allí.
Cuando vamos a mitad de camino a la dirección que le di al conductor, le digo que me lleve hasta Beykoz, dónde está el apartamento de Akın.
Él se queja, pero le ofrezco más dinero, y hace su recorrido hasta donde le indiqué.
Definitivamente ha sido una locura.
Ver a Ömer me ha hecho sentir añoranza. Él y yo nos llevábamos tan bien antes de que todo con mi padre empeorara.
Mi hermano me quería mucho, pero luego fue uno más en el repudio colectivo hacia mí y Ferit.
Por lo que, mis emociones están revueltas en este momento.
Estás viejo, kardeşim...
◆◆◆
Llevamos casi más de una semana en Estambul, ¿en qué momento pasó tan rápido el tiempo?
Akın ha tratado mucho en reunirse con los hermanos Erdem, pero supuestamente ninguno de ellos ha llegado al país.
Mi pobre novio sigue en ascuas, y junto a él, estoy yo.
Que no veo el momento en irme de aquí ya.
No me gusta estar inactiva, quiero trabajar de algo, no me gusta depender de alguien más.
Y, aunque Akın no le importe compartir su dinero conmigo, a mí me hace sentir incómoda. Odio no tener mi trabajo en el museo.
Extraño tanto mi vida.
Melek ha venido más temprano por Akın, por lo que escuché, tendrán una reunión al aire libre con un socio de aquí. No cruzamos palabra más a allá del saludo cordial. Por lo que me ha contado Akın, su equipo de trabajo está feliz de haber vuelto.
Sé que él también lo está. Se le nota demasiado.
Tristemente no puedo sentirme igual. Aunque lo intente, no me siento así.
Hoy preferí quedarme en casa, no puedo exponerme luego de la ida a mi antigua urbanización o el encuentro con Suna. Tengo miedo de volver a encontrármelos. No le conté a Akin lo que hice, no quería preocuparle. Ni siquiera sé qué estoy haciendo con mi vida.
Es jueves, trece de enero, hoy la ciudad amaneció llena de nieve.
Hace mucho frío afuera; agradezco que el apartamento tenga un buen sistema de calefacción, sino me estaría muriendo de frío.
Me preocupa Akın y su reunión, pero supongo que se las arreglará o capaz terminen comiendo en un restaurante cerrado.
La música personalizada de mi teléfono se escucha en el lugar, anunciando una nueva llamada entrante. Lo encuentro sobre el mueble en dónde estaba sentada bebiéndome el té. Veo que es un número desconocido, dudo en responder. Pero me llaman dos veces más y al tercer repique, contesto.
—¿Aló?
—¿Melissa? ¡Soy Seyrat! —dice emocionada la mujer del museo. Me ha llamado, no puedo creerlo. Me rio por su insistencia—. ¿Melissa?
—¡Seyrat! Qué gusto escucharte, ¿cómo has estado? ¿Cómo está tu bebé?
—Muy bien, gracias a Allah todo ha ido de maravilla. Te llamo para invitarte a cenar a mi casa esta noche, tengo que agradecer tu ayuda, fuiste un ángel en ese momento.
—Sabes que no hay nada que agradecer, fue un placer ayudarte a traer a tu bebé al mundo.
—¿Vendrás? —Ella insiste en esa cena, por lo que termino aceptando—. ¡Dile a tu novio o tu esposo para que venga esta noche! Te envío la dirección por mensaje. Gracias por aceptar.
—Tamam, nos vemos esta noche.
Ella se despide, envía la dirección y emoticones de felicidad. También le escribo a Akın sobre la invitación, su respuesta llega diez minutos después.
Akın:
Me parece bien, Güzelim. Nos vemos más tarde. Te quiero, hermosa.
Sonrío por su mensaje.
Melissa:
Te quiero más, te guardé algo rico para la merienda.
Veo que está en línea, empieza a escribir.
Akın:
¿Tú eres mi postre?
Me rio mientras veo la pantalla del móvil.
Melissa:
Sabes la respuesta a ello...
Akın:
Estoy ansioso por irme a casa.
No puedo con este sentimiento de estar enamorada. Ese hombre hace que mi corazón lata desenfrenado y sienta mariposas en el estómago.
¡Demonios! ¡Nunca me sentí así antes!
Me encantas, Akın Bozkurt.
◆◆◆
La casa de Seyrat es una maravilla, es de dos pisos y muy acogedora. Una chica del servicio nos da la bienvenida; no sabía que tenía dinero. Vive en una buena zona de Estambul. Akın va a mi lado, él luce serio desde que llegamos.
—No sé por qué siento que conozco este lugar —susurra para mí.
—¡Melissa! Hoşgeldiniz.
—¿Seyrat? —pregunta Akın, ella se sorprende al verlo.
¿Se conocen?
—Vay vay, pero qué pequeño es Estambul. Qué gusto verte.
—¿Se conocen, chicos?
—Por supuesto, tantos años conociendo a Akın.
—Ella vivía cerca de la casa de mis padres. Está casada con Sinan Mehmet, el gerente del Museo Turco e Islámico. Te hablé de él.
Mis ojos se abren un poco más, no puedo creer que esto esté sucediendo. ¿Es esta una casualidad?
—Entren, Sinan está arriba, ya bajará. —Le señala a Akın dónde sentarse, luego me mira—. ¡No puedo creer que estés con Akın Bozkurt! Definitivamente necesitamos conocernos. Me alegra tanto. —Me da un abrazo en celebración, yo ni siquiera me muevo.
Me siento un poco salida de tono. Mucho más cuando veo al esposo de Seyrat hablar con Akın con tanta confianza. Todos ellos se conocen. ¿El destino está jugando conmigo una vez más?
La velada se siente tensa desde mi parte, Akın de vez en cuando me hace miradas de «¿Qué ocurre?». Musito un «Nada» para tranquilizarle.
Al rato de haber comido, presentado y mencionado de que sé sobre arte turco, Sinan Mehmet se acerca para hablar conmigo.
—Akın me contó que tienes diplomados especializados sobre la historia del arte Turco e Islámico.
—Sí, he sabido aprovechar las oportunidades y el tiempo. En Estados Unidos hay esas posibilidades, pocas, pero las hay.
—Eso es bueno, eres una mujer preparada y apasionada con tu profesión, eso habla muy bien de ti.
¿A qué viene todo esto?