Capítulo 16 #3
—Tamam, Akın. Iré contigo a Turquía —le digo con firmeza, mirándole con toda la seriedad posible y tratando de dar muchos respiros para asegurarme que estoy haciendo lo correcto.
Es momento de enfrentar, vivir y superar para poder avanzar.
Con el apoyo de Akın, sé que así será.
◆◆◆
El vuelo para Estambul es dentro de tres horas, ya es momento de ir al Aeropuerto, pero estamos esperando por Melek y Conrad, quienes también viajarán con nosotros.
Desde que me desperté sigo nerviosa por esto, pero sigo decidida en ir.
Anoche cuando marcaron las doce de la noche, Akın me llevó a la cocina, sacó una botella de champán que había comprado más temprano y la destapó sin tanto escándalo, me sirvió una copa y prometió que este año sería mejor para ambos.
—Espero tenerte a mi lado este año y los que vienen, quiero estar contigo, Melissa. ¡Feliz año nuevo, güzelim! —Alza su copa, la choca con la mía y bebemos un trago de ella.
Sonrío porque hace un momento lloraba en sus brazos, pero ahora me hace sonreír y sentir bien, haciéndome saber que este año será mejor.
Unas lágrimas se me escapan, pero él se acerca, me toma por la cintura con una mano y con la otra me toma del rostro y me besa; me da un beso suave y cálido, lleno de amor.
Un beso que calma mi tormenta, me hace sentir querida y amada.
Me siento en casa cuando estoy con él.
Akın abre la puerta de entrada del apartamento, dándole paso a su equipo de trabajo. Melek me mira, da una sonrisa muy falsa y camina entrando a la sala. Se da la vuelta y le dice a su jefe que están listos para irse y que Conrad está esperando en el estacionamiento.
Mi novio se disculpa porque debe ir a la habitación para buscar algo y se va hasta allí. Dejándome sola con su asistente.
—Espero que este viaje no sea como el de Italia, no pienso pasar por esa angustia de nuevo —comenta en voz alta, mi frente se frunce porque no sé de qué está hablando.
—Sí, qué angustia —digo como si supiera de lo que habla, para ver si me cuenta más.
—Cuando vi que esos hombres comenzaron a perseguirnos me estaba muriendo de los nervios, pero saber que casi matan a Akın... —Ella niega con su cabeza—. Hubiese sido el fin de todo.
Espera, ¿qué demonios está diciendo?
La miro con asombro, pero mi mirada se dirige a Akın quien va llegando a la sala y mira a Melek como si quisiera estrangularla ahí mismo.
Mi boca se abre y se cierra varias veces, ni siquiera sé que decirle. ¡¿Cómo no me contó eso?! ¿Casi lo matan? ¿De qué está hablando Melek?
—Melissa...
—Ya hablaremos sobre eso —dictamino, agarro mis maletas y camino directo al ascensor. Ni siquiera esperaré a que me ayude con ellas. En estos momentos estoy muy enojada con él.
Escucho un cuchicheo en mis espaldas, pero no le presto atención. Los ignoro por completo. No puedo creer que me haya ocultado eso, se supone que somos una pareja y que debió habérmelo dicho.
Estamos en el auto camino al aeropuerto, Akın intenta tomar mi mano, pero la deslizo hacia un lado y sigo mirando por la ventana.
No quiero hablar con él. Me siento molesta.
Todo lo que dijo Melek me hace pensar en lo que pasó; porque dijo que casi lo matan, habló también de una persecución.
¿En qué está metido Akin? ¿Por qué le sucedió eso en Italia?
¿Por qué tiene tantos guardaespaldas detrás de él?
Son tantas cosas que no hacen clic en mi cabeza; no quiero pensar mal.
Él ha dicho muchas veces que no tiene malas intenciones conmigo, solo que es tan raro todo esto.
Me preocupo por él, eso es todo, ¿es tan difícil de creer?
Una vez subidos en la primera clase del avión rumbo a Estambul, Akın intenta hablarme por milésima vez, es muy difícil que no lo haga, porque su puesto está junto al mío.
—Güzelim...
—No puedo creer que no me lo hayas contado, ¿qué sucedió en Italia, Akın? —Me pongo de lado en mi puesto para encararlo—. Si se supone que somos pareja, es algo de lo que debería saber, ¿o no?
Él baja su mirada.
—No quería preocuparte con mis asuntos personales.
—¿Es en serio? ¡Joder! ¡Vivimos hasta juntos! —Intento no alzar la voz porque no quiero que los demás se enteren de nuestra discusión.
—Lo sé, canım. Es que...
—Así como tú escuchaste mi historia, también puedo escuchar la tuya, Akın.
Me acomodo de nuevo en mi asiento.
—Odio sentir que no te conozco —añado, entrecruzando mis brazos sobre mi pecho y sintiendo decepción por todo esto.
—No quiero perjudicarte con lo que me está sucediendo, Melis.
Me quedo mirándole.
—Ya hablaremos mejor más tarde, quiero dormir.
El pelinegro suspira, asiente y se acomoda en su asiento para también dormir. Es cierto lo que dice, desde que entró al avión luce un poco nervioso.
Tomo su mano, haciéndole saber que estaremos bien, solo que debemos hablarlo y él sabe que nada ha terminado aquí. Simplemente no quiero pasar trece horas discutiendo con él.
—Todo estará bien, aşkım —le digo acomodándome a su lado.
—Gracias por venir, güzelim.
Le doy otro apretón a su mano, doy una suave sonrisa y cierro mis ojos para poder conciliar el sueño y aguantar este largo viaje al país que me vio nacer y que tengo cinco años sin ir.
Solo pido que todo salga bien.