Capítulo 15 #3
—Ya tus lágrimas no lo regresarán a la vida, Melissa Deniz. —Ella resopla con arrogancia—. Hablaba tanto de ti que hasta me sé tu nombre sin que te presentaras. Sabía que eras tú. La turca americana.
¿Turca americana?
La mano de Akın se poza en mi codo, haciéndome saber que es mejor irnos.
—Lamento que esto sea de esta forma. Que Allah la llene de fortaleza.
—¡Aquí no vengas con tu Dios turco! ¡Vete!
Su serenidad cambió cuando nombré a Allah, alguien que no menciono mucho, pero pensé que el momento daba para eso.
Bajo la cabeza y me voy con Akın. Sintiéndome acusada de algo que no fue mi culpa.
Quise mucho que todo mejorara, que fuéramos los buenos compañeros de antes... Ahora me he ido de su funeral, con su madre enojada conmigo y acusándome de que él haya muerto.
Mi corazón se arruga mucho más.
—No es tu culpa, Melissa —me dice Akın una vez que estamos afuera del velatorio—. Las acciones cometidas por él, no fueron por tu culpa. No le creas.
Un sollozo hace participe en este momento. Llevo mi mano a mi rostro y comienzo a llorar.
—¿Por qué se siente así? ¿Como si lo fuera?
—Porque muchos hacen suposiciones, pero no les creas. —Me atrae a su cuerpo para abrazarme—. Recuerda que no somos responsables por los actos de las demás personas, solo los nuestros, y sé que tú luchaste porque él volviera a hablarte, no es tu culpa, cariño.
Sé que este sentimiento no se quitará pronto, por lo que lloro, dejo salir mi tristeza y mi incertidumbre por saber lo que realmente sucedió.
Pero todo lo dicho por la señora Robbinson apunta a que Fred sufría de depresión desde antes y todo empeoró desde hace un mes cuando todo en él empezó a cambiar.
Oh, Fred, mi querido amigo.
Me duele lo que hiciste, pero me duele aún más saber que no pude ayudarte cuando miles de veces te dije que estaba para ti.
Que jodido es todo esto.
◆◆◆
Hoy es vísperas de año nuevo, mi ánimo no ha sido el mejor en dos semanas.
Dos semanas que han sido una tortura. Pedí motivos por mi despido, no me los dieron.
La prensa no ha dejado de buscarme para dar una declaración sobre “El tiroteo en el museo de arte de Seattle”.
Tiroteo en donde mi compañero de trabajo murió.
También han relacionado al famoso empresario turco Akın Bozkurt, quien estuvo presente y mantiene una relación amorosa conmigo.
Todo y cada uno de esos detalles han publicado en los noticieros, periódicos y revistas.
Necesito que el tiempo pase, y todo esto quede atrás.
La investigación de la policía confirmó mi teoría, Fred sufría de depresión y bipolaridad, tenía cambios de ánimo constantes, se medicaba, pero llevaba semanas sin hacerlo.
En su habitación descubrieron muchas fotos mías tomadas en el museo, en la calle y en el edificio donde vivía.
Además, había fotos de Akın junto con una (X) muy grande encima de su cara.
El resultado de la investigación se filtró en la prensa, y todo lo tergiversaron.
Ahora el hecho lo relataban cómo: “Un amorío no correspondido, el causante del tiroteo del museo de Seattle se quitó la vida porque su compañera de trabajo no le correspondía por estar en una relación amorosa con el empresario Akın Bozkurt, turco muy conocido en su país natal”.
Todo es un desastre.
—Mañana nos vamos a Estambul —anuncia Akın de pronto cuando entra a la habitación. Me quedo pasmada.
No puedo.
No quiero.
No debo.
Pisar el suelo de Estambul está prohibido para mí.
Doy un «NO» rotundo.
—No iré.
—Melis, aquí esto es un desastre, necesitamos que la prensa disminuya el apogeo por esta historia. —Veo como se lame sus labios—. Necesitas otro aire.
—¡Pero no el de Estambul, Akın! —Ya me estoy empezando a alterar, joder. Este tema es delicado para mí—. No puedo ir a Turquía, me prometí no volver.
—¿Por qué no?
—¿Por qué quieres ir tú? ¡Tienes meses sin estar allá!
Su mandíbula se tensa.
—Necesito hacer un negocio importante —declara.
—Entonces ve solo.
—No te voy a dejar aquí, Melissa.
—No voy a ir a Turquía.
Mis ojos se llenan de lágrimas. ¡Estoy tan sensible!
—¿Por qué no? No entiendo por qué reniegas tanto de tu país.
—Porque me hizo daño, todo lo que hay ahí, quebró mi corazón hace años, me hizo añicos y esa Melissa ya no existe.
Detrás de esta Melissa, llena de tecnicismos americanos, recetas aprendidas y acento remarcado, hay una historia, una historia triste que rompió su corazón en muchos cuadritos y que más nunca volvió a ser la misma.
No quiero recordar lo vivido antes de venir a los Estados Unidos, aquellos momentos en donde me hicieron sentir vulnerable, donde el apoyo que tanto necesitaba no me lo dieron.
Viví un infierno esa semana en la que todo cambió, donde se abrió una herida tan grande para siempre.
Una herida que no ha terminado de sanar en seis años.
Ni siquiera Ferit me recuerda tanto ese tiempo, porque sabía que era doloroso para ambos. Él estuvo ahí, lo vivió conmigo. Entre nosotros hay un pasado que tanto he querido olvidar con los años, uno tan triste que me hace pequeñita.
¿Debo hacer las paces con mi pasado? ¿Volver a pisar tierras turcas? Siento que me estaría traicionando.
No quiero volver a Turquía.
No lo haré.