Dulce deseo Capítulo 14 #3
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Capítulo 14 #3

La función inicia, dando paso a los actores y a toda la escenografía. El tiempo transcurre en risas, concentración de vez en cuando mientras veo la obra de teatro, comentarios y tenemos un ambiente ameno entre el público y mi acompañante.

Akın tiene su mano entrelazada con la mía mientras vemos el espectáculo.

Al cabo de una hora, la función finaliza y nos vamos al restaurante que él reservó para cenar.

Hoy Akın conduce su auto deportivo, obviamente tenemos seguridad vigilándonos, pero no tan cerca como para sentirnos incómodos. Yo respeto su protocolo y su seguridad, si es para el bien de ambos, no tengo ningún problema.

—¿Te gustó la función? —inquiere Akın mientras maneja. Ladea su cabeza de vez en cuando para mirarme y hablarme.

—Muy divertida, siempre me ha gustado más la comedia romántica que todo el drama y la acción —le cuento, sintiendo el viento frio de diciembre rozar mi cara. Es una locura tener el auto descapotado, pero Akın me acompaña en la aventura hasta el restaurante.

—¿No tienes frío?

—Un poco —respondo sonriendo con timidez—. Pensé que soportaría más, pero soy friolenta.

Él se ríe, dándole al botón del auto para que se cierre por completo y la calefacción se encienda por unos minutos.

—Gracias, Akın.

Mi acompañante me da un guiño.

Llegamos al restaurante, pasamos un rato cálido; hablamos, reímos y comimos muy delicioso. Por fin estábamos teniendo la cita que hace unas semanas no se dio por situaciones que prefiero dejar a un lado y no pensarlas.

Akın está llevándonos a algún lugar, hace unos minutos llamó a alguien, le dijo que ya íbamos para allá.

—¿Para dónde vamos? —le pregunto mirándole conducir.

—A un sitio donde podremos caminar con tranquilidad.

Me quedo intrigada hasta que veo que se estaciona en la entrada del jardín botánico de Seattle. El jardín más bello que he podido visitar. Para acá si había venido antes.

—Akın, esto ya lo cerraron más temprano —le digo, recordando que cierran a las cinco de la tarde.

Él me da una sonrisa pícara.

—¿Qué vamos a hacer?

No me responde, se baja del auto, lo rodea y abre mi puerta.

—Hadi, güzelim. —Vamos, hermosa.

Me rio negando, tomo su mano y caminamos hasta la entrada del jardín. Una persona sale para saludarnos, por lo que veo es el vigilante del lugar.

Akın lo saluda, le agradece y nos deja pasar.

Todo está encendido, se ve espectacular. Nuestras manos siguen entrelazadas.

—¿Te gusta? —inquiere, dándome un beso en mi cabeza.

—¡Muchísimo! Ya había venido, pero de día. De noche es... ¡Wow! Cok guzel.

Akın me abraza de lado, dándome más besos.

Hablamos sobre nuestras vidas, él me cuenta que heredó la empresa de su familia, anécdotas de cuando estuvo en la universidad y en la secundaria.

Poco a poco nos vamos conociendo más y más.

Él se detiene y mientras me abraza, posiciona su frente junto a la mía. Cierra sus ojos, haciendo que yo también lo haga.

—Puede que nuestras vidas sean distintas, que todo ha sido muy rápido, pero soy sincero en lo que siento por ti, Melis.

Mi corazón comienza a acelerarse. Es divertido sentirme así, como una colegiala que se pone nerviosa porque su enamorado le corresponde y le dice que la quiere.

Volverse a enamorar es todo un reto, es sentirte más madura para poder comenzar una nueva relación.

No quiero cometer los mismos errores, más bien quiero aprender cosas nuevas con Akın, sentirme plena como esta mañana, saber cómo sobrellevar una relación sana y todo para bien.

Es difícil, más cuando ya tengo un divorcio previo.

El miedo está presente, las emociones y los sentimientos son diferentes, a pesar de que pueda comparar ambas relaciones algunas veces, sé que está mal hacerlo.

Aun así, el miedo existe, pero debo aprender a superarlo o a caminar junto a él, pero viviendo mi vida. No puedo paralizarme y estancarme.

Debo seguir, sin temor a caer.

—Yo siento lo mismo que tú, Akın. —Afianzo el abrazo entre ambos—. Siento que estoy lista para intentarlo... Me quiero enamorar, pero tengo miedo. No quiero que esto fracase como mi anterior relación.

—No lo haremos, amor. Sé que lo haremos bien, nos conoceremos más y superaremos cualquier situación que se nos interponga.

—¿Qué me has hecho para enamorarme así de ti, Akın Bozkurt?

Él se ríe.

—Todo ha sido mi maravilloso encanto, canım.

—¡Ay, pero qué ego! —bromeo riéndome y molestándolo con pinchazos a su abdomen. Él me acorrala y me abraza.

—Te quiero, Melis. Debo decírtelo, porque mi corazón está inflado de amor por ti.

Eso me hace sentir muchas mariposas en el estómago. ¡Qué cursi es!

—También te quiero, Akın. Por favor, hagámoslo bien. Solo prométeme eso.

—Lo haremos bien, güzelim. Te lo prometo.

Y con esa promesa para nuestra relación, nos quedamos abrazados mirando la luna, las bellas flores y arbustos que nos rodean. Sintiendo que esta oportunidad para ambos es lo mejor para nuestras vidas.

Un amor bonito está creciendo entre nosotros, asusta, pero no me negare a sentir esto por él. Ya no más.

Es hora de vivir, amar y sentir un dulce deseo por este hombre que me abraza con tanta ternura y amor.