Dulce deseo Capítulo 14 #2
43%

Capítulo 14 #2

Hace algunos años me sentía enamorada, ilusionada por Ferit que pensé que eso era amor.

Años después me di cuenta que no lo era; solo era cariño por los momentos vividos en ese tiempo, por lo que nos ocurrió en Turquía y la unión que surgió de eso.

Quería apoyo, quería estar con alguien, supongo que fue por eso que duré tanto tiempo con él.

Hasta que todo se acabó y lo demás es historia.

Pero con Akın... juro que es diferente. Muy diferente.

Akın me está ayudando a hacer el almuerzo, ahora que somos pareja, dijo que ya dejara de buscar otro sitio en donde vivir.

Que viviéramos juntos. Estuve dudosa por un momento, pero después me dejé llevar.

Tengo que dejar de ser pesimista con mi vida, de dejarme vivir y volver a sentir todas estas emociones.

Así que acepté a quedarme aquí con él, no buscaré otro apartamento. Ya llevo dos meses viviendo aquí y todo ha salido bien en cuanto a convivencia, sé que sí podremos hacerlo bien.

—Melis, ayer cuando saliste con Leslie, ¿no viste nada extraño a tu alrededor? —pregunta Akın de pronto.

—¿Por qué lo dices? —Me quedo pensando—. No vi nada. Siempre estuve hablando con Leslie, vimos ropa, comimos, pero nada malo. ¿Por qué?

Él niega con su cabeza.

—Por nada, es que ayer había un revuelo en Seattle, lo leí en las noticias —contesta mientras sigue picando los vegetales.

—Ah, no, no vi nada.

◆◆◆

Mientras comemos de nuestro almuerzo preparado por los dos, me acuerdo de mi conversación con Leslie ayer; una en dónde hablamos de Akın y de mi presencia en su vida.

Creo que fue la primera vez que hablaba de nuestra relación con alguien más.

Desde que Chiara me dijo que me fuera de su casa, no hemos salido más por un café ni a más nada.

Fred está súper raro y ni me habla como siempre.

Y mis otros amigos en realidad eran los de Ferit por lo que no tengo con quien poder hablar sobre esta incertidumbre amorosa.

—Él está muy maravillado contigo, Melissa —me cuenta Leslie. Estamos sentadas en un restaurante de comida china que hay en el centro comercial. Vinimos porque ella tiene antojo de lumpias.

No podía negarle eso a una embarazada. Por lo que estamos aquí esperando por nuestro pedido.

—No deja de hablar de ti, de cómo teme perderte y lo que respeta tu antigua relación y tus tiempos para tener una nueva.

—¡Vaya! Te cuenta todo —digo bromeando.

Ella se encoge de hombros.

—Supongo que soy su única amiga aquí y, de vez en cuando, quiere hablar con alguien.

Ladeo una sonrisa.

—Lo entiendo. Y no me malinterpretes, no lo tomo para mal. Es bueno tener amistades en quien confiar.

Leslie sonríe asintiendo, se acomoda una hebra de su cabello y posa sus manos por encima de la mesa.

—¿Y tú? ¿Qué sientes por Akın?

Su pregunta a pesar de que no es tan directa, se sintió así. Un poco invasiva, pero sé que no lo hace para mal tampoco.

—Maravillada, enamorada, ilusionada, con miedo, pero queriendo avanzar e intentarlo con él.

Veo como su rostro cambia a uno asombrado, pero termina sonriendo.

—Me alegra tanto saber eso. Porque el amor es recíproco, ¡Qué bonito!

Nos reímos por su comentario final.

—No quiero hacerle daño, Leslie. Akın me importa mucho también, y sí, me acabo de divorciar, pero esto que siento aquí —señalo mi corazón—, es tan fuerte que no había nada ni nadie que lo hiciera sentir así hasta que llegó Akın a mi vida.

Ella me escucha atenta, hablamos mucho, nos reímos. Es bonito conectar con alguien así, nada es forzado, todo es sincero.

Leslie Walts me cae bien. Puntos para Akın por tener buenos amigos.

◆◆◆

—¡Güzelim! —me llama Akın desde la habitación, camino hasta allí y lo veo sostener una bolsa de regalo—. Esto es para ti, sevgilim[18].

Esto de que me llame mi amor a cada rato, hace que mi corazón salte de la emoción. Es lindo.

Me sorprendo por su regalo, lo tomo y le agradezco con un beso y un abrazo. Él pide a que lo abra, lo hago y saco un vestido muy hermoso de la bolsa.

—¡Woah! ¡Qué hermoso! —exclamo con felicidad. Miro al pelinegro y veo que me está sonriendo de vuelta.

—Lo vi y pensé en ti, tenía que comprártelo. —Él se acerca, me toma por la cintura atrayéndome—. Úsalo esta noche, tendremos una cita. Esta vez sí cenaremos juntos, además quiero que vayamos al teatro, ¿Quieres cariño?

Él me hace sonreír siempre, doy asentimientos en confirmación.

—¡Me encanta todo esto! Teşekkür ederim, aşkım —le digo agradeciéndole. Él me hace hablar en turco, no sé por qué no se siente mal hacerlo. Más bien, extrañaba hablarlo sin sentirme culpable.

Él me acerca a mis raíces... No puedo negar que me abruma un poco.

—No me agradezcas, lo hago con mucho amor por ti.

Le doy un beso en sus labios haciéndole saber que estoy feliz de estar con él. Por intentarlo y por dejarle entrar a mi vida con los brazos abiertos.

Porque él me hace feliz. No hay dolor, no hay tristezas, solo felicidad. ¡Algo que tanto quería en mi vida!

Y eso me lo da Akın, benim aşkım.

◆◆◆

La edificación del teatro es impresionante, es uno de los más viejos de Seattle, el teatro la Quinta Avenida es popular en la ciudad, actualmente le pertenece a la Universidad de Washington, pero las obras siguen siendo de buena calidad.

He escuchado mucho sobre ellas, pero nunca había tenido la oportunidad de venir.

Tengo años viviendo en este país, pero no había tenido tiempo o ganas de conocer estos lugares turísticos.

Akın se ha puesto un traje que le queda al cuerpo de color negro y vinotinto. Con su camisa abierta en los dos primeros botones como siempre las usa. Me hace gracia porque es mucha galantería de su parte, hasta se lo dije y se comenzó a reír.