Dulce deseo Capítulo 14
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Capítulo 14

Melissa

La sensación de calor me está haciendo sentir incómoda, por lo que abro los ojos y, por la claridad, los vuelvo a cerrar.

Pero al darme cuenta que el cuerpo de Akın es quien está irradiando ese calor hacia a mí, me hace sentir en calma.

Sin embargo, al moverme en mi puesto de la cama, él se despierta.

No fue un sueño, él realmente llegó anoche, dijo cosas bonitas y se acostó a mi lado.

Pensé que todo lo estaba soñando, y que él vendría el lunes o el martes, pero no, es domingo y él está aquí conmigo.

—Buenos días, hermosa —me saluda con su voz de recién despertado, una voz más rasposa.

Sus ojos se abren con dificultad, pero cuando me mira, sonríe. También le sonrío.

—Buenos días, Akın. —Siento felicidad por estar viéndole en persona.

—Me estás viendo tan bonito que pareces un ángel.

Me rio por su comentario.

—Es que estoy feliz de que estés aquí. Te extrañé mucho —confieso sin temor. Él me da esa sonrisa con hoyuelos que tanto me encanta.

Akın me atrae a su cuerpo para abrazarme. Su cabeza se apoya en mi pecho. Mis manos inmediatamente comienzan a acariciarle el cabello y el cuello.

—No tanto como te extrañé a ti —dice, dándome un beso en el centro de mi pecho. Su cercanía me hace cosquillas.

—¿Cómo estás? ¿Cómo te fue?

Esto se siente tan natural, como si siempre lo hiciéramos o lo hubiésemos hecho en una vida pasada. Me encanta la cercanía que tenemos, que hemos fortalecido en este tiempo. Además, tenerlo lejos me hizo añorarlo tanto, que estoy tan feliz de estar abrazándole.

—Iyiyim[16], canım. —Hace una pausa, mientras acaricia mi abdomen—. Bien, pudimos reunirnos con nuestro socio y con un empleado de Yıldız. Pero te extrañaba tanto que decidí venirme lo más pronto posible.

Una sonrisa se me escapa como enamorada sin retorno.

—¿Y tú, güzelim?

—Tuve un buen sábado, ayer conocí a tu amiga Leslie, ¡está muy embarazada! —Me rio al recordar nuestro encuentro de ayer—. Me cayó muy bien, es divertida y se nota que te aprecia mucho.

Akın alza su cabeza para mirarme.

—¿Y salieron? ¿Vino hasta aquí?

Le cuento que ella llegó al apartamento, pensando que él estaría aquí. Nos presentamos, hablamos un poco en casa y luego decidimos salir a un centro comercial porque ella necesitaba comprar algunas cosas para sus hijas.

Me sorprendió cuando me contó que su esposo tiene dos niñas de su anterior matrimonio y que tendrán un hijo juntos. Pero que ella amaba a sus hijas como si fueran suyas también.

Fue bonito hablar con Leslie, ya veo porqué se lleva tan bien con Akın.

—Sí, ella ama muchísimo a las hijas de Raymond.

—Me mostró fotos de ellos juntos. Su esposo me parece conocido, pero no sé de dónde.

Akın se ríe.

—Pues lo conocían como el Casanova de Seattle. Quizás lo escuchaste en algún lado.

—Tal vez, la verdad no sé —le digo riéndome—. Qué bueno que pudo amarrarlo y quedarse con él.

Akın me mira sorprendido, luego se echa a reír.

—¿Quién es esta Melissa? —Me empieza a tocar y a hacer cosquillas, mi cuerpo reacciona de una vez e intenta que él deje de hacerlas—. ¿Cómo que amarrarlo? ¡Ay, Melis!

Me carcajeo y siento los retorcijones que me dan las cosquillas.

—Detente, Akın, por favor.

—Dime, ¿también me amarraste a mí?

—Tú... ¿Tú...eres un... Casanova turco?

No puedo hablar correctamente porque las carcajadas salen de mí con cada toque de Akın.

Estamos tan cerca, que nos quedamos viendo los labios y los ojos con tanto deseo que él no se aguanta y me besa.

—Lo era, no voy a mentir. —Me vuelve a dar otro beso—. Pero desde que te conocí, ya eso pasó a otra vida.

Ahora soy yo quien lo besa, porque las ganas están allí, tan tangibles como un beso.

—¿Seguro? —inquiero, tocándole la mejilla derecha.

—Tan seguro como el día que Atatürk[17] quiso mejorar Turquía.

—¿Y Melek? —No puedo no preguntar por ella, porque he visto cómo se hablan, y ella se siente muy cercana a él algunas veces. Algo que me molesta porque se supone que es su asistente y ya—. Ella es muy cercana a ti, lo he visto.

Él se queda callado.

—¿Qué pasa con ella? —Vuelvo a preguntar—. Necesito que hablemos de esto para poder avanzar.

—¿Avanzar? ¿Eso quiere decir que...?

No digo más nada, solo espero a que responda mi pregunta anterior. Él se da cuenta.

Se acomoda en la cama para poder sentarse en forma de loto. Solo lleva ropa interior, del resto puedo ver perfectamente su abdomen marcado y algunos tatuajes que tiene en su torso.

—Melek es mi asistente, solo que hubo momentos en que nos enrollamos cuando viajábamos.

—Él esboza una mueca—. Fue un error, lo sé.

Hay veces en la que nos tuteamos, pero desde que te conocí he dejado eso, no es bueno para nuestra relación laboral y se lo he dejado muy en claro. Solo que ella no me hace caso.

No me sorprende porque ya sabía que algo habían tenido, pero que me lo diga y que haya cambiado todo desde que me conoce, eso suma un punto a su declaración.

—Se nota que ustedes tres también son amigos, Conrad y Melek prácticamente son las dos personas con quién vives en este país. También entiendo que se deba a eso la cercanía.

—Sí, pero igual, no tengo nada con Melek. En estos momentos solo me importas tú, Melissa. —Su mano se posa en mi mejilla—. Vine corriendo de Italia por ti.

Eso quiere decir que de verdad él quiere estar conmigo. Solo debo darle el beneficio de la duda, confiar en él y dejar que los pensamientos negativos o de celos sobre Melek se pongan a un lado y poder vivir una historia de amor con el hombre que está frente a mí.

Este hombre que me mira de una forma tan bonita, tan real.

—Vale, espero que Melek se mantenga a raya. —Le doy una sonrisa—. Porque...

Me voy acercando a él.

—Ahora tú eres mío. Me enamoré de ti, Akın. Tanto así que no pude dejar de pensarte y extrañarte desde que te fuiste. ¡Mírame! ¡Tuve que venir a dormir a tu habitación para no extrañarte tanto!

Él se ríe, me tiene prisionera en sus brazos. Mis manos no dejan de acariciarle el rostro. Nos quedamos mirando como si nos adoráramos uno al otro.

—Me pasó igual, güzelim. Estoy enamorado de ti, y no me importa el tiempo, lo que siento por ti es algo que no sentía desde hace tanto. ¿Te sientes lista para una relación?

Sé que él se preocupa por mí, por mis opiniones y mis decisiones. Eso suma muchos puntos cada vez más.

—Estoy lista, aşkım.

Akın me da una sonrisa que enamora, sus ojos se entrecierran y sus hoyuelos hacen aparición.

—A partir de este momento somos pareja, güzelim —dice a centímetros de mi boca, acaricia mi nariz con la suya y me mira a los ojos. No puedo dejar de sonreír. Me encanta esta cercanía.

—Me parece muy bien, aşkım.

No hay más nada qué decir, los labios de Akın se aproximan a los míos, capturándolos para empezar a dar besos suaves y lentos, de esos matadores y sensuales.

Mi cuerpo reacciona por sus toques. Las manos de mi novio recorren mi cuerpo haciéndole sentir tantos corrientazos y anhelo por sentirle más y más cerca.

Me dejo querer, me dejo desear por él, quien aclama mi amor, así como yo aclamo el suyo.

Poco a poco, Akın empieza a quitarme la ropa, dejándome completamente desnuda. Ni el frío del aire acondicionado ni las sábanas a nuestro alrededor es impedimento de que el juego de la pasión comience.

Mis manos recorren su cuerpo también, tocan cada parte de su piel, doy apretones cuando su boca encuentra mis pezones y los hace suyos.

No solo me besa allí, no, sino que va bajando por todo mi abdomen hasta llegar a mi zona íntima.

Dejando pequeños besos alrededor, pero cuando empieza a lamer y a succionar las zonas sensibles, todo en mi cuerpo se tensa.

Mi espalda se arquea, siento como mis pies se retuercen por el placer y mis piernas se mueven sin control.

Me está volviendo loca.

Loca por él.

—Akin... Me estás... Volviendo loca.

—Disfruta, cariño. Me encanta verte así, retorcida de placer.

—Solo tú me haces sentir así... Esto... Es increíble.

—Y no solo será esto —asegura, dándome una mirada de picardía y travesura que me encanta.

Akın deja de hacer lo que estaba haciendo, da caricias a mis piernas y vuelve a subir para capturar mis labios.

Yo también le beso por todas partes, mi mano traviesa se posiciona en su miembro y comienzo a acariciarle, escucho sus jadeos y eso hace que mi cuerpo se tense más.

Hago lo mismo que él hacía conmigo, lamo, succiono, toco y le hago sentir tanto que me siento una diosa cuando lo veo moverse sin poder evitarlo.

Él me dice que me detenga, busca el preservativo en la mesa de noche a un lado de la cama, se lo pone y me mira con tanto deseo, que me hace emocionar más.

—Esta vez te toca a ti estar arriba, hermosa —me dice con una voz tan rasposa que me pone la piel de gallina.

Sonrío y asiento.

Hago lo necesario para subirme en él y el juego de la lujuria hace su inicio, haciéndonos sentir tantas sensaciones que los jadeos, los gemidos y las palabras se quedan cortas.

Los embistes de parte y parte se vuelven más intensos.

De pronto, Akın se detiene para que yo salga y acostarme a la cama. Me mira por un momento, me sonríe y me dice que soy hermosa.

—Esta vez déjame hacerte el amor, hacerte sentir bonito y dejarte saber cuánto te amo, Melissa Deniz.

¿Ha dicho que me quiere? Mi respiración se entrecorta.

Él hace lo que dice, me hace sentir querida y cada caricia es diferente, es más suave, con más cariño.

Las palabras bonitas siguen a flote, así como las mías hacia él.

Le digo cuánto quería estar con él, que estoy feliz de tenerle en mi vida y que todo lo que estoy sintiendo es tan diferente a lo que alguna vez pude sentir en el pasado.

Cuando sus movimientos se hacen más constantes y profundos, las palabras salen por si solas.

—Sen seviyorum, Akın Bozkurt.

Te amo...

Veo como sonríe con felicidad en sus ojos.

—Sen çok seviyorum, güzelim.

Te amo mucho.

◆◆◆

No sé cómo explicar el aura de felicidad que cargo encima. Es como si todo estuviera bien. Tenía tanto tiempo sin sentirme así de plena. Me da hasta miedo tanta felicidad.