Dulce deseo Capítulo 10 #2
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Capítulo 10 #2

Miradas vacías, otras con lástima y sorna.

No hay sinceridad. No hay verdad.

Solo falsedad y rencor.

Me despierto de pronto, el galopeo de mi corazón me hace sentir como si estuviese asustada. Soñar con el pasado nunca ha sido bueno. Solo me trae tristeza y recuerdos que cada día quiero olvidar. Ya ocurrió, ya pasó y debo olvidarlo.

Akın se mueve a mi lado, me mira somnoliento y me pregunta si estoy bien. Como puedo, esbozo una sonrisa que no llega a hacer una, más bien sale como una mueca falsa. Pero no quiero preocuparle, no quiero que sepa de mi pasado ni que pueda juzgarme cómo tantos hicieron en su momento.

Él suspira, se levanta un poco y me atrae a su cuerpo, para darme un abrazo. No puedo negarme a ello, en estos momentos me siento vulnerable y sé que él lo sabe, aunque no diga nada.

Apoyo mi cabeza sobre su pecho, lo abrazo e intento quedarme dormida de nuevo. Deben ser como las cinco de la mañana, es muy temprano aún.

—Duerme, hermosa. Todo está bien aquí —susurra por encima de mi cabeza, me da un pequeño beso y vuelve a quedarse dormido.

El tiempo transcurrió y me quedé dormida a la media hora, no podía dejar de pensar en ese camino por el que transité... Huyendo de todo y de todos.

◆◆◆

Es sábado por la mañana, todo está muy tranquilo en casa, Akın se está arreglando para ir a trabajar.

Dijo que debe hacerlo porque tiene un asunto importante que resolver, así como una reunión con un empresario de Israel que vino especialmente a hablar con él.

Por lo que entiendo que será un día ajetreado para mi compañero de piso.

Y de cama...

Ese hecho aún no lo hemos aclarado, tengo una semana durmiendo con él. Se nos hizo costumbre y ninguno de los dos menciona algo para poder hablar de lo que tenemos. Por los momentos, simplemente lo dejamos pasar.

Más bien, lo he dejado pasar a pesar de mis pensamientos sobre lo que sucede entre nosotros... Soy tan testaruda.

—Esta noche vayamos a cenar, digamos que... —Hace como si pensara—, será una cita muy formal. ¿Qué te parece?

—¿Muy formal? —inquiero sin entender lo que quiere decir—. ¿Celebramos algo especial?

Su dedo índice acaricia mi nariz, haciendo que cierre mis ojos por su toque.

—Dos meses conociéndonos —afirma él con una sonrisa—. Y algo más... Pero más tarde lo sabrás.

Sus palabras me ponen nerviosa, ¿Algo más? Él me sonríe, por lo que también lo hago. Es imposible no hacerlo, él te envuelve con su simpatía y hoyuelos matadores.

—Buscaré mi mejor vestido entonces.

—No te preocupes, ya pedí uno para ti, Melek lo traerá más tarde.

—¡No! Yo tengo uno, no te hubieses molestado, Akın. —Lo reprendo porque él no puede estar haciendo cosas a mis espaldas.

—Haré oídos sordos, güzelim. Sé que te verás hermosa con él —me dice, dándome un beso en ambas mejillas.

—¿Nos vemos en la noche, señor Bozkurt?

—Nos vemos más tarde, Melis.

Y sin que me dejara pestañear, se aproxima a mi boca y me da un beso suave y rápido. Sonríe cuando se aleja, dejándome atontada.

Él se va, dejándome sola en el apartamento. Dejándome con la emoción por esta noche. Me rio negando, al darme cuenta que estoy saliendo con alguien que es tan impredecible que me desequilibra por completo.

Saliendo...

¡Oh por Allah!

◆◆◆

Hace un rato fui al salón de belleza para que me arreglaran para esta noche, vine al local que siempre voy cuando quiero cortarme el cabello o a teñirlo, actualmente mi cabello es más oscuro de lo que realmente es.

Las ondas han desaparecido por el alisado que le ha hecho el estilista, me veo diferente, pero muy hermosa.

Cuando uno se arregla de más y luce de esta manera tan radiante, me hace subir la autoestima más alto que las nubes en el cielo. Tenía mucho tiempo sin arreglarme tanto para una cena o una cita.

Akın está sacando a relucir a la Melissa de hace muchos años, aquella que se arreglaba, maquillaba y salía a citas.

Todo eso acabó cuando me casé con Ferit, quizás duró un año como mucho, luego todo fue cambiando y cada año ya no era igual que el anterior.

Y ni siquiera para decir que evolucionábamos cómo pareja, eso era más decadencia que otra cosa.

A veces, me pongo a pensar de porqué duré tanto con él. Quizás... No quería estar sola en un país nuevo dónde no conocía a nadie y aún estaba abierta la herida que me había hecho mi familia.

Y sé que esa herida nunca se ha cerrado por completo, al igual que la otra que nunca menciono... Más bien la he ocultado con muchos kilos de maquillaje y ahora ni la miro; pero aún sigue en mi corazón y no se ha borrado desde hace cinco años.

El timbre de la casa suena, haciéndome saber que es Melek con el vestido. No nos llevamos para nada bien, ella sigue con sus comentarios sarcásticos cuando me ve, y yo tampoco es que me quedo callada ante ella.

Camino hasta la puerta de entrada, abro y ella esboza la sonrisa más falsa que una vez haya visto en mi vida. Me da una mirada de arriba abajo y bufa.

—Ni porque te arregles tanto dejas de ser corriente —sisea entre dientes.

—¿Ese es el vestido que me regaló Akın? —le pregunto ignorando su comentario, más bien afianzando el nombre de su jefe para que se moleste más de lo que está.

Ella pone los ojos en blanco. Me entrega la gran caja de color blanco que lleva en sus manos.

—A las doce se termina el encanto, Cenicienta, si es que se da —comenta antes de irse.

Me mofo de ella al cerrar la puerta, ¡mujer tan pedante!

Dejo de pensar en ella y corro hasta la habitación para ver el vestido que está dentro de la caja. Estoy ansiosa de verlo.

Cuando la abro, quito el papel de seda que cubre la prenda de vestir; quedo boquiabierta al ver que es un vestido de color negro con tirantes de cristales a los lados, lo saco y veo que tiene dos mangas que cuelgan de una forma increíble.

Es corto, pero es tan hermoso que no creo que esto sea mío.

Frunzo mi ceño al notar que dentro de la caja hay una nota. La tomo y sonrío con lo que dice.

"Para la mujer más hermosa, benim güzelim".

Mía, hermosa mía.

Un suspiro se me escapa como cualquier mujer emocionada por este regalo. ¡No puedo dejar de mirarlo! Akın es un hombre tan increíble y detallista. No sé qué hice para encontrarme a una persona, así como él. No lo puedo creer aún.

Dejo el vestido sobre la cama, miro el reloj y ya es tiempo de que me empiece a arreglar.

Akın me dijo que lo esperara en el restaurante al que iremos a cenar, porque él llegará unos minutos después.

Por lo que envió a su chófer a buscarme y llevarme hasta el local.

Doy las buenas noches, le sonrío a todos y agradezco porque me hayan traído.

Le digo mi nombre al mozo que atiende en la entrada del restaurante tan lujoso al que Akın me ha dicho que viniese.

Él me da una sonrisa y me lleva hasta la mesa en dónde esperaré a mi acompañante.

Me ofrecen vino, jugo, por lo que solo pido un vaso con agua, sé que Akın llegará en cualquier momento, así que esperaré para beber y comer con él.

Reviso mi teléfono por si me ha enviado un mensaje, el único que tengo de él fue en la tarde al avisarme de que viniese primero; también aproveché de agradecerle por el vestido.

Luego no hablamos más.

El tiempo pasa y ya voy por la segunda copa con agua, miro a todos lados, no dejo de ver hacia la entrada en espera de Akın, pero no llega por lo que me comienzo a preocupar. Ya tengo treinta minutos aquí, el mozo ha venido a preguntarme por quinta vez si ya voy a pedir algo para comer.

No sé qué sentir, si preocupación, enojo o decepción. ¿Tanto alboroto para que no viniera?

Marco otra vez su número, pero éste solo repica dos veces y la operadora me envía a buzón de voz.

Las personas de las otras mesas me miran con lástima, murmuran entre ellos y yo solo afianzo mi agarre al pequeño bolso que he traído. No tengo otro número al que llamar, porque ni el teléfono de Conrad he agregado antes.

Cuarenta y cinco minutos... Nada.

Akın no llega ni llama. ¿Le pasó algo?

Vuelvo a llamar, pero esta vez me contesta alguien.

Es una mujer.

—Akın no puede contestar en estos momentos, si desea comunicarse con él, llámelo más tarde.

¿Esa era Melek? ¿O alguien más? ¡No pude reconocer la voz, ugh!

La ira me consume todo el cuerpo en el momento en que la llamada se finaliza, ni siquiera me dejaron hablar. ¿Está con otra mujer y yo como tonta esperando por él? ¡¿A qué juega?! ¿Por qué me ilusionó con esta cena? Y yo siendo una ilusa creyendo en sus palabras.

Resoplo con enojo varias veces, fui una idiota en creerle.