Capítulo 09
Akin
Anoche al quedarme dormido luego de haber estado con Melissa de una forma tan pasional y encantadora; no pude evitar acariciarla mientras ella se quedaba dormida. Una parte de mí sabía que lo que estaba haciendo era una locura, pero quería tanto estar con ella, que no me importaba nada más.
Sé que con mi situación actual no tengo permitido agregar a alguien más en quien pueda salir lastimado de todo esto, pero cuando estoy con esa castaña tan hermosa, me es muy difícil alejarla. Más bien siento que la atraigo más a mi vida.
Pensé tanto en rendirme con ella, en no insistir, pero fue imposible.
Y luego al ver que estaba a mi lado por la mañana, decidí que nos daría una oportunidad.
La cuidaría y protegería de cualquier problema o situación que pudiera presentarse, pero no podía darme el lujo de perder a una mujer tan increíble como ella.
Esto no ocurre dos veces en la vida, no quiero alejarme ni alejarla.
La quiero conmigo.
¿Eso me hace muy egoísta? ¡Joder, es que me encanta demasiado!
Sé que ella está aún reacia a darse una oportunidad, porque apenas salió de un divorcio este año; hoy hasta vimos a su exesposo y, por lo que percibí, aun le afecta cuando está cerca.
Eso es algo que espero que pueda contarme en algún momento. Estoy consciente de que ese no es mi problema, pero tengo curiosidad en qué sucedió entre ellos.
Ella tiene una gran historia detrás, lo veo en sus ojos y me doy cuenta en la manera en cómo trata a la vida y toma sus decisiones, o los pensamientos que tiene sobre algo.
Melissa Deniz es un misterio, pero muero por conocerla por completo.
Más temprano fuimos a desayunar, la pasamos tan bien, que me enoja demasiado el hecho de que ahora yo mismo me esté recriminando internamente si lo que estoy haciendo está bien o no. Porque este atentado a la sucursal de Yıldız en Bodrum es un aviso de que ellos no me van a dejar en paz.
El sobre que Melek me dio contiene tres fotografías de un incendio hecho en uno de los almacenes de mi empresa en Bodrum, además, adentro había una nota escrita a mano que decía:
"Pronto sabrás más de nosotros si no cooperas".
¿Qué quieren de mí? ¿Un «NO» no fue suficiente para ellos? ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Por qué me continúan persiguiendo?
Claro, los hermanos Erdem no se van a quedar quietos. Por lo que he investigado, son los hermanos más temidos de la mafia turca; pero qué carajos quieren conmigo.
Recordar esa reunión que tuvimos hace unos meses me hace sentir nervioso de nuevo, nada era normal en ese momento.
Mi asistente me avisó sobre esta reunión hace una hora atrás, el gerente de negocios de Yıldız la programó esta semana y ni estaba enterado de ello.
Pero aquí estamos, llegando a uno de los restaurantes más finos y caros de Estambul.
A nuestros alrededores hay murmullos, varios hombres vestidos de negro y el lugar está muy solo, no está concurrido cómo siempre.
Siento un mal presentimiento de lo que estamos haciendo. Filipo, mi gerente de negocios, me informa que una gran empresa del país quiere trabajar con nosotros, pero que su método de trabajo es diferente al nuestro. Pedí más información y solo me dijo que confiara en él y que aceptara este acuerdo.
Dos meseros nos aproximan a una mesa donde un hombre muy robusto y tres guardaespaldas detrás nos esperan allí, el que luce como el jefe está sentado en el centro de la mesa, está fumando y a un lado está una copa de alcohol.
—Hoşgeldiniz —nos dice al vernos.
Necesito averiguar qué ocurrió en la sucursal y por qué no me han llamado para notificarme lo qué ha pasado. Miro a Melek y ella ya entiende lo que está pasando, en cambio, Melissa me mira con preocupación y con muchas interrogantes en sus ojos.
—Llama a Conrad para que venga, espérame en el despacho, por favor —le pido a mi asistente, quien solo asiente.
Cuando sabe que su vida también está en peligro no revira, hace lo que le pido y nos deja a Melissa y a mí solos.
La castaña me da una mirada llena de preocupación.
—¿Qué ocurre? —pregunta con esa voz tan angelical que tiene. No puedo dejar de ver cómo sus ojos brillan—. ¿Puedo saberlo?
Suelto un suspiro.
—Hubo un incidente en Bodrum, voy a resolver eso. No te preocupes —decido no contarle lo que está sucediendo, no quiero involucrarla. Es mejor que no sepa que tengo a un grupo de tipos malos detrás de mí para que haga negocios con ellos.
—¿Puedo ayudarte en algo?
Niego con mi cabeza.
—No, cariño, pero gracias por querer hacerlo.
Le doy una suave sonrisa para calmarla un poco, ella hace una mueca, pero asiente.
—Estaré en mi habitación. —Es lo único que dice antes de girarse e irse.
Sé que no me ha creído, pero más tarde hablaremos. Ahora solo tengo cabeza para saber qué han hecho esos malditos en mi empresa.
Miro hasta donde ella se fue, bajo la cabeza, tomo aire y vuelvo a subirla para caminar hasta mi despacho, cuando entro, Melek está allí usando su teléfono.
—Conrad ya está subiendo —me informa, mirándome con exigencia a qué le explique lo que sucede.
Ella habla en turco, sé que el momento da para eso, por lo que a mí también se me sale hablar así.
—Las fotos son de un incidente en Bodrum, ¿por qué no me han llamado informándome sobre eso? ¡Joder!
Mi chófer entra a la habitación, disculpándose por la demora.
—¿Cómo carajos ocurre esto en Turquía y yo no me he enterado? —le pregunto a Conrad, mostrándole el sobre con las fotos y la nota. Él es mi mano derecha actualmente, él sabe cada movimiento que hago y ocurre a mi alrededor.
—Akın Bey...
—¡Akın Bey nada! ¡Explícame! —Mi voz se ha alzado, porque estoy cabreado. Esto está yendo más a allá y no hacemos nada para detenerlo.
—Señor, así como usted se acaba de enterar, yo también. Bodrum no ha enviado ni correo ni ha llamado; déjeme ver de nuevo mi teléfono.
Él chequea su móvil y cierra sus ojos con molestia.
—Discúlpeme, señor, sí tengo un correo de ellos. No lo había notado —dice el hombre al frente de mí. Quien mira a Melek y luego a mí—. El correo dice que ha habido un incendio en un almacén y que no hay víctimas que lamentar, pero que se ha perdido la mercancía que teníamos allí.
Intento respirar varias veces, pero se me dificulta.
Esto no puede estar pasando así sin más.
Apoyo mis manos sobre el escritorio de mi despacho. Melek no deja de mirar su teléfono.
—Estoy hablando con uno de los trabajadores de la sucursal, me está diciendo que fue en la madrugada y que los guardias de seguridad fueron adormecidos con jeringas.
Fue todo un asalto —cuenta mi asistente con seriedad.
Mira a Conrad y menea su cabeza—. No puede ser posible que nos enteremos tarde, porque ya en Turquía es más de las seis.
—Llamaré para pedir una investigación sobre esto, también involucraremos a la policía. No me voy a quedar de brazos cruzados —les digo mirándoles fijamente—. Ellos no pueden manejar mi vida más de lo que ya lo han hecho. ¡Mírennos dónde estamos por ellos!
—Señor, pido mil disculpas por no avisarle más temprano. No me di cuenta del correo.
—De ahora en adelante estén más pendientes de la empresa e infórmenme al momento.
—¿Y usted, señor Bozkurt? ¿Estará más pendiente de Yıldız o de la turca americana?
Frunzo el ceño al mirarla, lo ha dicho en inglés para cabrearme más.
—Eso no es asunto de nadie, señorita Özdemir. Haga lo que haga en mi vida, no le interesa a más nadie.
—Discúlpeme que me meta, señor, pero esto es involucrar a alguien más en esta situación. —Conrad da su opinión y luego baja su cabeza—. Es un peligro al protocolo que estamos llevando.
Me molesta el ver que las dos personas en quien confío en el trabajo sean las que me recuerden que está mal involucrar a Melissa a mi vida. Pero demonios, no les voy a hacer caso.
—Ya sabremos cómo protegerla también, pero Melissa seguirá viviendo en esta casa hasta que ella quiera. Así que, les agradezco que la traten bien —Miro a Melek—, y no le hagan saber nada de lo que está pasando conmigo y esos malnacidos.
Ellos no dicen nada, pero cuando Conrad quiere volver a hablar digo—: Bu bir emirdir.
Es una orden.
Y con eso, mis asistentes no vuelven a opinar sobre el tema Melissa, dan un asentimiento a regañadientes y empiezan a hablar sobre el trabajo, que es lo que realmente nos importa ahora mismo.
A pesar de que sigo con nuestra reunión, no dejo de pensar en que sí esté haciendo mal en dejar que Melissa entre a mi vida como lo está haciendo.
No sé qué hacer, pero no es una opción alejarla.
◆◆◆
Cuando termino de trabajar, salgo del despacho y me doy cuenta que ya se ha hecho muy tarde; reviso el reloj en mi muñeca izquierda y veo que ya son las seis de la tarde.
¿En qué momento pasó el tiempo tan rápido?
Me froto la cara, paso mis manos por mi barba y mi cabello.
Me siento cansado, fue mucho papeleo, correos, llamadas.
También hice la llamada a la policía, me dijeron que investigarán lo sucedido.
Odio no poder estar allí, no estar en mi país y hacer mi trabajo como se debe. Eso me frustra más de lo que debería.
Busco por la casa a Melissa, pero no la veo cerca, supongo que sigue en su habitación. Camino hasta allí y tampoco está. ¿Saldría?
Reviso mi recamara, ésta sigue con la luz apagada, pero cuando la enciendo, veo que la cama está arreglada e impecable.
¿Será que Melissa la arregló más temprano?
Una sonrisa se dibuja en mi rostro, meneo la cabeza y con la incógnita de dónde estará mi compañera de piso, me meto en el baño para tomar una ducha y así poder aliviar todo el estrés del día.
Ha pasado una hora desde que me bañé, y nada que Melissa llega. Me acerco a la cocina para preparar algo de comer, muero de hambre. Me causa curiosidad ver que en el mesón hay un papel con algo escrito, lo tomo y leo la nota.
"Saldré al supermercado, cuando vuelva haremos la cena juntos, ¿te parece? Ya vuelvo, xoxo.
Melis".
Melis...
Sonrío como un tonto. No sé qué tiene Melissa que tanto me encanta. Es tan dulce y hermosa.