Capítulo 27 Bésame Hasta Nunca #2
Me sentí conmovida por sus palabras aunque no podía entender por qué. Si Sam me odiaba, si su familia me odiaba, no tendría otro lugar al que ir aparte de Witch’s Hearth. A pesar de eso, Guineverè me había dado la oportunidad para decidir.
“Un regalo de reconciliación de nuestro reino.” -Ofreció con un guiño mientras reforzaba la palabra nuestro. -“Tienes una semana para ir a casa o volveré a buscarte.”
Sam me agarró de la mano para acercarme a él. Ser atrapada intentando escapar me llenaba de inmensa tristeza, sin contar la vergüenza de verlo a la cara. Empujé mi equipaje de vuelta a casa y cerré la puerta a mis espaldas. Me quedé quieta, observando únicamente la punta de mis Uggs.
Una vez más estaba mordiéndome el labio inferior por los nervios.
Impacientemente, Sam golpeaba el suelo con su zapato mientras ambos permanecimos en silencio.
Sam se recostó relajadamente contra el barandal de mi balcón. Levanté la mirada para descubrir que estaba hipnotizado mirándome. ¿Por qué estaba pasándome esto? ¿Por qué, de todos los hombres del mundo, tuve que venir a enamorarme de un cazador de brujas?
“Debes volver al hospital, Sam.” -Logré decir cuando la tensión me aplastaba. -“Estás débil. El doctor te ayudará a sentirte mejor.”
“No soy un hombre débil, Morgan. Poseo fuerza y desarrollo tolerancia para cada enfermedad o medicina. Es solo cuestión de un día o dos y estaré perfectamente bien.” -Dijo Sam. -“Mi vida es complicada también, pero no huyo cuando me siento acorralado. Hablo. Amo. Confieso lo que siento.”
Sam se irguió y con su mano levantó mi barbilla. Mirando directo a sus ojos quise gritar. ¿Por qué yo? ¿Por qué tú?
Toda la verdad que no habíamos compartido brillaba a través de nuestros ojos. Las confesiones que no éramos capaces de pronunciar. Los sentimientos que no estábamos preparados para aceptar.
“Déjame ayudarte a cargar tu pesado equipaje. No hay necesidad de que huyas de mí. Si no quieres verme jamás, solo tienes que pedirlo. Lo que menos intereso es ser un obstáculo para ti. Te quiero a ti.” -Sam se acercó peligrosamente.
Yo podía sentir la penetrante mirada de Guineverè atravesando la puerta de mi casa como flecha venenosa.
-“A lo que me refiero es que te quiero ver feliz.”
La cercanía de su cuerpo era un castigo. Un abrazo suprimido quería escapar de mí.
Mi creciente Maghkia no era de mucha ayuda. Esta Maghkia se había convertido en un ser pasional con mente propia. Quería forzarme a actuar contra lo que debía ser correcto.
“No tienes nada que ver con esto. La decisión estaba tomada hace mucho. Tengo algunos negocios en otro lado. Puede que esté de vuelta en una semana. No lo sé.” -Mentí. -“No quiero herirte. Has sido bueno conmigo, pero es mejor que sigas adelante sin mí.”
Sam dio dos grandes pasos, cerrando la distancia entre los dos. Esto iba a terminar mal, yo podía sentirlo. Él estaba a pulgadas de mí y mi fuerza de voluntad era muy frágil. Mi carácter y tenacidad temblaban hasta derretirse como un tembleque patéticamente hecho.
Sam era mi debilidad a pesar de siempre ser la más fuerte. Él era el calor que derretía mi glaseado, era la cafeína que me levantaba en la mañana. Su sonrisa me dejaba en desventaja, forzando a que mis esperanzas mengüen. Solo quería acurrucarme con él y sentir sus cálidos abrazos.
No podía dejar de culparme por el resto de mi miserable vida, ya que en este largo viaje que me espera, jamás dejaría de pensar en los besos que no tuve el valor de tomar.
Di dos pasos hacia atrás, y me quedé contra la pared. Sam dio esos pasos hacia mí. Su pecho subía con agitadas respiraciones mientras se reclinaba contra mí.
“¿Seguir adelante sin ti?” -Me preguntó acariciando mi rostro. -“¿En serio estás dejándome? No me lo esperaba. De hecho esperaba que vinieras con nosotros. Lilly espera por ti en el carro. Muere por hablar contigo.”
“¿Lilly está ahí?” -Pregunté incrédula mientras lo empujaba. -“¿Cómo está? ¿La dejaste sola? ¿El aire acondicionado está encendido?”
“Ahora estoy oficialmente celoso.” -Una torcida de labios más y mi corazón estaría retorciéndose también. -“Siempre supe que dejarías de quererme cuando la conocieras. Ella le roba el corazón a cualquiera.”
“Es en serio, Sam. No se dejan los niños solos en los carros.” -Le advertí mientras caminaba hacia el carro.
“Ella está bien. Solo quiere hablarte.” -Dijo mientras me detenía por el brazo.
-“El aire está encendido. Está perfectamente bien. Y no, no está sola. Mamá y Elizabeth están con ella, probablemente burlándose de mí en este momento. Solo espero que no puedan leer los labios. Descubrirán que acabas de dejarme sin haber preguntado aún.”
Me quedé quieta y sin palabras, mirando a Sam con atención profunda. Era demasiado atractivo. El sol golpeaba su piel con placer, como si cada rayo de sol quisiera darle un beso francés.
Y yo… hoy no era diferente al sol.
Estaba enamorada de él.
Me había enamorado del cazador.
Tenía que irme antes de delatar este sentimiento y evitar que Sam hiciera la pregunta.
“Escucha.” -Lo interrumpí mientras él intentaba acercarse más. Sabía que si no lo detenía, no tendría la fuerza para alejarme. -“Tengo una reunión y no debo llegar tarde. Lo siento. Dile a Lilly que la llamaré esta noche.”
“¡Morgan Caprice!” -Me llamó. -“No te atrevas a dejarme así. Hablemos.”
“Lo siento, Sam. No soy buena para ti. Eres un sueño hecho realidad y yo solo soy una pesadilla. Ambos tenemos secretos que no seremos capaces de compartir jamás. Es mejor de esta forma.”