Dulce Amenaza Capítulo 21 Hermandad #2
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Capítulo 21 Hermandad #2

“Oh, querida hermana.” -Respondió ella con fingida pena.

-“Te he odiado por siempre. ¿Es que no lo recuerdas? Guardo en mi mente cada momento. Dentro del vientre de madre anduvimos unidas, destinadas a nacer juntas, sujetándonos de las manos como ellos esperaban. Yo sabía entonces quién era, y tú lo sabías también. Tú, la hija buena, y yo… el lado perverso de la familia. Una oveja negra. Una traidora cuyo destino era vivir bajo la sombra del reinado de mi dulce hermana. Así que peleamos por el primer lugar. Sin embargo era duro combatirte. Eras una perra imposible de matar aun en el vientre. Si lograba deshacerme de ti no tendría competencia para un trono que al final no nos pertenecía a ninguna. Cuatro meses antes de nuestro nacimiento logré empujarte fuera del vientre de nuestra madre, segura de que no estabas lista para sobrevivir.”

Mientras escuchaba su confesión, no podía soportar su maldad. Me ocasionaba revulsión. Demasiada información que no podía procesar en este momento. Demasiado odio. Demasiada familia.

“¿Y adivina qué?” -Preguntó sin esperar una respuesta.

-“Nuestra querida abuela, la Reina de las Brujas y esposa de un rey humano normal, interfirió en tu favor salvándote la vida con sus grandes poderes. Aun en el vientre de madre, ella conocía mis intenciones y yo sabía las suyas. Me odiaba a pesar de no haber nacido y mientras te odiaba a ti también, comenzó a encariñarse contigo. Al final fue mi culpa que fueras la primogénita. También es mi culpa la forma en la que caminas pero no me arrepiento del daño hecho. ¡Me divertí mucho haciéndolo!”

Quise borrar sus palabras de mi cabeza y regresar a ser ignorante de nuestro parentesco.

Quise dispersar la sensación de empatía que sentía por Edora, pero era tan difícil como desplumar una gallina estando viva.

Mi cuerpo necesitaba café, una enorme taza de café negro bien cargado.

Mi sistema reclamaba azúcar para aplacar el ataque de nervios que sufría.

“¿Quieres saber porque vine a matarte?” -Preguntó Edora caminando hacia mí, intentando tambalear las caderas de lado a lado, pero -contrario a mí- ella no había sido bendecida con curvas.

“Porqué soy una bruja malvada. La peor. Una vergüenza para nuestra especie. Porque mi venganza no tiene propósito.” -Le aseguré, aceptando la muerte que se acercaba.

Había intentado matar a un pueblo entero.

Yo era la culpable de las pequeñas desgracias que habían pasado en otros pequeños pueblos, a pesar de mi fingida inocencia y mi silencio.

Edora se rió demente, sujetando sus costillas para controlar el dolor causado por la risa.

“¡Qué mucho estoy disfrutando! Eres justo como madre. Un corazón puro a pesar de lo letal de la mente. Tan dulce en echarte la culpa, tomar responsabilidad y pagar el precio. ¡Merecedora de castigos, mi pobre hermanita mayor! Tu no hiciste ninguna de esas cosas. Las hice yo con el deseo de que los humanos te quemaran viva en la hoguera. Deseaba comenzar una nueva cacería de brujas para poder eliminarte a ti y a los humanos, todos a la vez. Pero ninguna de esas veces fuiste atrapada. El humano se está tornando demasiado débil.”

Sus palabras me resultaban imposibles de creer.

Durante todo este tiempo ella ha sabido todo de mi pasado.

Pudo haberme ayudado a aclarar mis dudas…

a resolver las interrogantes en una vida que antes era insignificante.

A acompañarnos, ser aliadas, mejores amigas, hermanas.

A pesar de eso, Edora sólo estaba interesada en matar a su hermana gemela.

“¿Por qué haces todo esto, Edora? ¿Por qué me odias tanto? ¿Qué te he hecho yo?” -Pregunté, caminando hacia la puerta con la intención de que Edora me siguiera hasta el exterior.

-“Parece que fue completamente innecesario crear tanto drama cuando pudiste haberme matado inadvertida, en mi propio jardín.”

Edora me observó con la curiosidad con la que una bestia mira a un cazador, sabiendo que evitaría convertirse en trofeo en una pared, y la sangre del cazador sería decoración y sacrificio en la suya.

Había algo más. Todo este drama no era solo a causa mía.

Revisé los sucesos de las últimas dos semanas haciendo una lista de eventos desde que Edora apareció en la laguna de lirios.

Fui madrina en una boda. Conocí a un hombre muy guapo.

Tuve una pelea con el esposo de mi prima.

El guapo hombre comienza a coquetearme. Conozco a su familia. Me invita a mi primera cita.

Sam. Todo giraba en torno a él.

“¿Tiene Sam algo que ver, o es solo una terrible coincidencia en tu juego?” -Logré pronunciar intentando mantener un tono de voz brioso. A pesar de mi valentía, por dentro estaba destrozada.

“Oh, Morgan. Siempre tan lista. ¡La bruja digna del trono!” -Edora se burló. Con un movimiento de su mano y frunciendo los labios, Edora descartó mi pregunta. Con un vaivén de su otra mano, me lanzó contra la pared.

“¡Auch!” -Una queja adolorida escapó de lo profundo de mi ser.

“¿Duele, verdad? Mucho mejor.” -Se rió ella.

-“Verás, Morgan. La realidad es… Los aquelarres de brujas se están convocando. Las lunas que completan el reinado de la actual Reina llegan a término. La Reina Bruja debe escoger sucesora, pero hay un problema. La esencia de sangre real ha sido reconocida en un yermo rincón olvidado en el mundo, intentando camuflarse repugnantemente entre los humanos.”

Edora torció su nariz para mostrar lo asqueada que se sentía por mi causa.

“Tu sangre se ha mantenido lo suficientemente pura para merecer el trono. Ya has llamado demasiada atención.”

Logré ponerme de pie, manteniéndome pegada a la pared mientras ideaba algún plan para salvar a Lilly, pero para poder salvarla a ella necesitaría salvarme a mí primero.

“¿Qué tengo yo que ver en todo esto? ¿Por qué pierdes tu tiempo acosándome cuando solo debías ir a reclamar el trono y reinar sobre todos?” -Pregunté.

“Siempre tan inocente.” -Siseó. -“Abuela Guineverè felizmente me mataría para quedarse contigo. Si te mato antes que ella te encuentre, no tendrá más opción que nombrarme su heredera y cederme el trono. La sangre llama después de todo.”

Consideré su lógica. ¿Era una reina tan pasiva y complaciente para tomar solo las sobras?

“También puede matarte por tus recurrentes traiciones y dejar el trono sin heredera. Siempre habrá a quien escoger entre los aquelarres. Tal vez no sean de sangre pero serán de lealtad.” -Le dije desafiante, aunque dudaba de mis palabras.

Más aún, dudaba que nuestra supuesta abuela la matara solo por haber acabado conmigo.

“Por supuesto que me mataría… Como hizo con madre. Sin piedad.” -Edora me sacó a tirones del rincón en el que me había refugiado.

La satisfacción en su rostro igualaba al miedo que me carcomía por dentro.

-“Oh, hermana. Primero no eras nada para mí. Matarte era un plan sencillo. Una visita furtiva durante la noche. Decapitar a mi hermosa y coja hermana para llevar tu cabeza conmigo hasta Witch’s Hearth.

Entonces apareció Sam y comenzó a seguirte.

Las cosas se volvieron interesantes. Si él estaba tras de ti, eso te hacía una de las brujas más poderosas.

Los cazadores más ávidos son atraídos por brujas poderosas.

Al principio, ellos confunden esa atracción con deseo y amor…

luego comprenden la razón tras el magnetismo.

Verlo matarte debería ser algo interesante.

Entonces comenzaron a atraerse más allá de una muerte violenta y se está demorando más de lo que puedo esperar. ”

Me lanzó al suelo y me arrastró por el pelo, mientras pronunciaba un ritual desconocido en un raro lenguaje. El lenguaje era similar al del libro. Verdes llamaradas de fuego se dibujaron en el aire, otro pentagrama de muerte, y Edora me lanzó justo debajo del símbolo.

“No hay mucho que me apasione.” -Dijo riéndose como enamorada de sí misma. -“En nuestro reino comemos carne de dragones. El poder, la vida. Así de grande es. Pero matarte sobrepasará todas esas cosas.”

Acabar contigo me dará no solo una victoria. También me dará la corona de Witch’s Hearth.