Capítulo 10 No es magia, es Maghkia #4
Lilly comenzó a abrir los regalos mientras yo ayudé a Elizabeth y Mamá recogiendo las mesas. Me estremecí cuando alguien me abrazó por la espalda. Un beso en mi cuello hizo que mis rodillas se volvieran merengue de pistacho.
“Soy yo.” -Susurró Sam justo donde había plantado el beso. -“Me siento muy feliz y es gracias a ti.”
“Tu familia es adorable.” -Dije escapando de su abrumador abrazo de oso.
Era cierto. Había recibido más abrazos este día que en toda mi vida.
Los de Lilly en particular tenían un significado muy especial.
Mi corazón sentía una calidez que nunca había existido en mí.
Podía sentir la sinceridad y el amor. Todas esas personas me trataron como familia.
No me miraban con desprecio ni con enfermiza curiosidad o vergüenza.
Mi caminar no les resultaba merecedor de burlas.
Valmont era completamente opuesto a vivir en Cadence.
Cadence era el pasado y Valmont era el presente, o el futuro.
Una idea surgió. Podía mudarme aquí. Dejar atrás el pueblo retrógrado que nunca llamaría hogar.
Cadence, el pueblo conservador y de ideas machistas, podía quedarse en un pasado olvidado.
Formar una vida real en un lugar tan agradable como este, con personas cariñosas como la familia Whilhey… Eso sonaba a un sueño perfecto.
No, Morgan. Ellos te descubrirán. Tan pronto sepan tu secreto, estarás perdida. Hay una hoguera con tu nombre grabado. El fuego ya está ardiendo.
“Olvidé mencionarte de una muchacha que te busca.” -Hice una mueca curiosa cuando Sam me informó. ¿Alguien está buscándome aquí… a mí? ¿Tan pronto comenzaban las órdenes de bizcochos? -“Se me hace algo conocida… como que la he visto pero no recuerdo donde. Se ve angustiada.”
Seguí a Sam hasta donde la misteriosa persona esperaba.
De camino, no podía evitar reírme con las bromas que Sam me contaba.
Era un payaso natural. Mi risa falleció de súbito cuando -para mi desgracia- Edora estaba parada sobre la verde yerba cerca de mi minivan.
Estaba de espaldas a nosotros, mirada absorta en la calle, y aun así pude reconocer la maldad que flotaba a su alrededor.
“¿Necesitas que te acompañe?” -Preguntó Sam.
Por un instante consideré decir que sí. No. Era mejor si él volvía a su casa con su familia.
“Estoy bien. Volveré en un instante.” -Le aseguré.
Por respuesta, Sam me dio un fuerte y posesivo abrazo antes de darse la vuelta.
Caminé hacia Edora mirando atrás. Necesitaba asegurarme que Sam no me seguía.
El rostro de Edora me causó revulsión. No es que se viera distinta.
Era exactamente igual, intentando aparentar alguien que no era en realidad.
Pero eso me había quedado claro tras el incidente de mi van y la casa de dulce. -“¿Qué estás haciendo aquí?”
“Tranquilita, amiguita.” -Se mofó mientras agitaba sus manos como dos banderas de paz. -“¿Ahora festejas con ellos?”
“No sé de qué estás hablando. No tienes derecho a estar aquí.” -Le dije muy enojada.
“La bruja que se mezcla con los cazadores. Eso es algo interesante de ver.”
“¿Cazadores? ¿Quién es un cazador?” -Ahí estaba otra vez. La curiosidad atacándome. Ella se rió ante mi ignorancia.
“Mamá tiene la inocencia de Lara Croft y los impedimentos de Mary Reed. No dejes que te engañen con sus historias de amor. Cualquiera de ellos sería capaz de matarme mientras te roba un beso.” -Edora respondió casualmente.
Mi corazón intentaba calmarme y convencerme de que quizá Edora solo trataba de asustarme. Un día atrás ella hablaba de Sam con intenciones de boda.
Por otro lado, mi cerebro, mi parte racional, me decía que Edora no me mentía.
Aun así, no podía creer en sus palabras. No quería creerlo. Sé que ser policía requiere ciertas habilidades físicas, pero de eso a ser un cazador… ¿Y un cazador de brujas?
“No más tarde de la medianoche debes ir a la casa que te mostré ayer. Alguien te espera allí.” -Pareciera que Edora entregaba un mensaje enviado por alguien más.
“¿Estás loca? No me acercaré a esa casa jamás. Ya imagino lo que estás planeando.”
“¿O sí? No tienes ni la mínima idea de lo que está pasando en tu vida.” -Edora se burló.
“No me interesa. No iré.” -Le aseguré, cruzando mis brazos protectoramente frente a mi pecho.
“Sí. Sí irás. Si desobedeces las órdenes, la bruja a la que debes temer se llevará a la pequeña niña.” -¿Acaso me estaba amenazando con secuestrar a Lilly?
Edora estaba fuera de control. Primero me roba mi van y ahora inventa mentiras y amenaza la seguridad de Lilly.
-“¡Pobre cosita! ¿Sabías que esa niñita es la única sin dones en toda la familia?”
“¿Qué tengo que hacer para que acabemos con esto? Tu presencia es incómoda. He tratado de ser amable contigo, pero no tengo razones para tolerarte.” -Le dije derrotada.
“Medianoche. Ni un segundo tarde. Y asegúrate de enviar a tu novio a casa esta noche. De una vez por todas.” -Respondió Edora antes de desvanecerse entre dos carros en movimiento.