Dulce Amenaza Capítulo 10 No es magia, es Maghkia #3
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Capítulo 10 No es magia, es Maghkia #3

Tomé tres esponjosos bizcochos y los corté horizontalmente para añadir crema en el medio.

El primer bizcocho era chocolate con fudge, una gruesa capa de suave y aterciopelado chocolate blanco en medio.

El bizcocho del medio era ‘pink velvet’ relleno de crema de fresas.

Y el último y más grande de los bizcochos era un arcoíris con crema de vainilla y avellanas.

Sin mucho detalle, cubrí el bizcocho con un ligero frosting de vainilla y apliqué la pasta laminada de marshmallow que tanto les gusta a los niños.

Seamos honestos un instante. La pasta laminada se ve muy elegante y hermosa pero tiene un terrible sabor -dependiendo del repostero, por supuesto.

Pero los niños aman los marshmallows y tengo una increíble receta secreta para hacerla.

Un castillo de azúcar rosa era el perfecto adorno.

A un lado del castillo, una suntuosa y empalagosa cascada de chocolate blanco solidificado descendía hasta la base del bizcocho.

Detrás del castillo de azúcar, un puente arcoíris de azúcar se abría paso hasta desaparecer en el aire.

Un pequeño estanque de piping gel azul daba a los ponis un oasis perfecto.

Acomodé algunos caballitos plásticos alrededor del bizcocho, pero los amoldé de manera juguetona en poses inusuales, haciéndolos juguetes de edición especial.

Lilly pidió más chispas en el bizcocho inferior y -por supuesto- tuve que consentir a la cumpleañera.

Mientras Lilly estaba absorta jugando con unas espátulas de silicón y el frosting sobrante, yo comencé a jugar con mis propios juguetes para crearle un maravilloso regalo.

Con unos minutos de sobra, corté otro bizcocho, le di la forma de un poni, y lo rellené de dulces antes de cubrirlo con una doble capa de la pasta laminada especial.

Todo realizado sin que Lilly se percatara del uso de mi Maghkia. Discreción digna de un premio.

“¡Mira, Lilly! ¡Tu regalo!” -Extendí mis manos y le di el bizcocho en forma de Little Pony y ella lo sujetó como una lujosa cartera. -“Es un bizcocho para después.”

“Awwwww… ¡Gracias! Lo amo.” -Chilló con una emoción que yo nunca había visto. Lilly agitó el bizcocho con curiosidad. -“¡Y suena!”

“Porque en su interior tiene una sorpresa para ti.”

Después de veinticinco minutos, caminábamos de vuelta con un increíble bizcocho para el momento cumbre de la fiesta. Lilly saltaba a mi lado y el bizcocho en forma de poni se movía en sus manos como muñeco de trapo. Temía que el pobre obsequio no sobreviviera para ser la envidia de todos.

“¡El mejor bizcocho del mundo!” -Lilly gritó cuando entramos por la puerta principal hasta la sala donde Mamá descansaba. Sus espejuelos cayeron de su rostro en su intento de levantarse del sofá. -“¡Tía Morgan es mágica!”

Me reí tratando de minimizar lo que Lilly acababa de decir, pero todos ellos me observaban como si yo fuera una monstruosidad. Transcurrieron largos segundos en los que sus rostros me advertían a correr, escapar a un desierto y nunca regresar.

“¿Qué pasó?” -Preguntó Elizabeth, entrando por la puerta que guiaba a la fiesta. -“Wao, Morgan. ¡Mira esa belleza! ¡Oh, Dios, en serio tienes magia! Deja que todos vean esta obra de arte. Por Dios, Lilly tiene razón. Es el mejor bizcocho que he visto. Ya siento que lo estoy saboreando.”

Todos se pusieron de pie y caminaron hacia mí. El rostro de asombro de Sam era tanto una sorpresa como una censura. Creo que me dejé llevar en el intento de ser aceptada. Tal vez había exagerado un poco con lo que podía hacer en solo treinta minutos.

“Estoy sin palabras, Morgan.” -Me dijo por fin. -“Tienes un don excepcional. ¡Mira la maravilla que puedes hacer en tan poco tiempo!”

“¿Es un elogio? No puedo leer la expresión de tu cara. No sé si me estás halagando o si debo subir a mi van y desaparecer.” -Le susurré.

“¿Qué? Por supuesto que es un elogio. ¿Por qué debería ser lo contrario? Es un bizcocho glorioso.” -Entonces Sam agarró el pesado espejo en el que había acomodado el exuberante bizcocho y me ayudó a cargarlo entre la multitud. -“Gracias por salvar la fiesta.”

“Lilly es una gran ayudante. La voy a contratar. Es mi Sprinkle Fairy oficial.” -La elogié y chocamos las manos.

Los ecos de asombro de la familia de Sam no me decepcionaron.

Tan pronto pasamos por su lado, los invitados comenzaron a hablar de cuan hermoso era el bizcocho.

Pronto estábamos cantando canciones de cumpleaños y tomando fotos familiares.

Intenté esconderme en el baño para evitar las fotos, pero Mamá me tenía vigilada.

“Gracias.” -Silenciosamente, Sam hizo el gesto de agradecimiento con sus labios.

Todos comieron del bizcocho y repitieron cuando un nuevo sabor era presentado.

Recibí decenas de cumplidos por el exquisito sabor y muchas madres pidieron mi teléfono para hacer sus órdenes para las próximas fiestas.

Mi pasta laminada de marshmallow fue un éxito y los chicos la lamían muchas veces antes de masticarla como chicle.

El bizcocho de pony que le obsequié a Lilly era la envidia de las otras niñas.

Todas venían a mí al borde de las lágrimas haciendo cucharitas.

“Lo siento, chicas. Es una sorpresa solo para la cumpleañera.” -Me disculpé mientras ellas se sujetaban a mis piernas como tiernos koalas. Sus tonterías me hicieron reír. Los niños son tan increíbles que solo se preocupan por todos los dulces que no se pueden comer.