Capítulo 6 Venganza Inútil #2
“¿Qué es lo que crees saber de mí?” -Tal vez la curiosidad era más grande que mi odio por él.
Jugar su juego y perder la gloriosa oportunidad de cortarle la cabeza de una buena vez era un riesgo que me atreví a tomar.
Jerome se rió como un psicópata demente que había abusado de los medicamentos por demasiado tiempo.
Bajé la guardia un instante y él me escupió en el rostro.
Lo pateé entre las piernas, haciéndolo caer de rodillas al suelo.
Mi agresión no fue lo suficientemente fuerte como para que él dejara de reír.
Jerome me jaló por la bota izquierda y me resbalé en el lodo, cayendo sobre mi trasero.
Arrastrándome hacia atrás entre las hojas marchitas, puse distancia entre los dos para poder levantarme.
“Sé lo que eres, Morgan. Brujas como tú no habían existido jamás pero…” -Dijo entre un ataque de tos. -“Pero ha llegado el momento de acabar contigo.”
“Jamás volverás a poner un dedo encima mío o de Lavender. Nunca jamás.” -Le aseguré.
“Lavender no es tan frágil como crees. Hay algo oculto en ella que no logro descifrar, pero lo haré.” -Dijo mientras se reía.
-“¿Quieres saber cómo te descubrí? Fue todo tan sencillo. Estaba tan obsesionado contigo que te seguía a todas partes sin que te dieras cuenta. Era solo cuestión de tiempo. Yo sería el único hombre en la familia, así que me deberías obediencia también. Tenía tantas cosas planeadas para nosotros dos. Tantas cosas por enseñarte. Tantas cosas para gozar contigo.” -Confesó mientras se sentaba de lado, lamiéndose asquerosamente los labios.
“Eres un cerdo. ¿Lo sabes? No creo en ninguna de tus palabras. Lavender es mi única familia. Jamás te permitirá hacerle daño. Si te gustaba tanto como dices… ¿Por qué casarte con mi prima?” -Pregunté con desdén.
Jamás habría aceptado que Jerome fuera mi esposo, pero me interesaba escuchar su respuesta.
Si de mí dependiera la raza humana… no me molestaba que se extinguiera.
“¡Porque eres defectuosa! ¿Acaso eres ciega también? ¿Nunca te has mirado en un espejo? Linda cara, atrayente cuerpo, pero caminas como una horripilante gallina. Habría sido semejante vergüenza sostener tu mano en eventos públicos. Lavender es la fachada perfecta para aprovecharme de las dos y salir victorioso.” -Se atrevió a decir.
“Cada palabra que dices confirma que mereces morir de la peor manera.” -Escupí las palabras mientras levantaba la daga con ambas manos.
Era muy tarde ya y necesitaba dormir para volver a reparar mi tienda en la mañana.
Necesitaba mi sueño reparador para continuar con mi vida como si nada hubiera pasado.
Jerome era una escoria menos de la que preocuparme mañana.
Estaba segura que matar a este idiota no me robaría el sueño.
Todo lo contrario. Sería la mejor noche de mi vida.
No estaría nada mal para ser mi primer gran asesinato.
“Tus zapatos… en la boda. Eso te delató.” -Me dijo.
“Qué estupideces dices cuando estás borracho.”
“¿Dónde conseguiste esos zapatos?” -Me gritó la pregunta.
“Por internet.” -Aun a sabiendas de que el internet es algo raro en este pueblo, mentí fácilmente. A Jerome no le importaba si yo los compraba en una tienda de dólar o un Salvation Army. Jerome se rió con mi creatividad.
“Mentirosa. Yo te vi. Llegaste a la boda con tus habituales botas negras desgastadas, pero cuando Lavender te cuestionó, tenías unas botas mágicas.” -Hizo el odioso tsk,tsk de desaprobación con la boca, mientras movía el dedo índice como estando convencido.
-“Y tengo otra razón. Los zapatos de Lavender fueron un regalo que yo le hice. ¿Y sabes por qué? Porque alguien como tú los hizo para mí.” -Me respondió triunfante.
-“Tal vez yo no sea lo suficientemente fuerte para acabar contigo. Pero ella sí lo es. Vas a morir a manos de ella.”
Me quedé sin palabras pensando lo que Jerome acababa de decir. No. Me estaba mintiendo. Trataba de ganar tiempo y distraerme para que no lo matara.
“¿Quién es ella entonces?” -Pregunté con incredulidad. ¿Acaso se refería a Lavender? ¿Era ella una bruja igual que yo y lo había ocultado de mí todos estos años?
“¿Morgan?” -Una tenue voz pronunciaba mi nombre a la distancia y el viento se detuvo como si fuera controlado por una fuerza exterior. Que inoportuno. Estoy a punto de matar a un hombre, quise gritar. -“¿Morgan?”
Decidí ignorar la voz. Un minuto me bastaría para matar a Jerome, pero necesitaba que me respondiera la pregunta antes de enviarlo a la otra vida. Aun si el precio de la espera resultara en dos muertos como ofrenda para un nuevo amanecer. Cada segundo valdría la pena.
“¿Quién es ella? Dímelo ya, imbécil.” -Lo pateé en las costillas con toda mi fuerza, pero Jerome no llegó a contestar. Se había quedado profundamente dormido en el bosque tras mi casa.
“¿Morgan?” -Alguien volvió a llamar. Esta vez reconocí la voz.
Miré de un lado a otro, de Jerome hacia donde Sam pronto aparecería.
Arrojé bastantes hojas secas sobre el cuerpo del ebrio durmiente y corrí entre saltitos hacia donde Sam venía.
Oculté la daga en un árbol cercano y traté de cubrirla un poco.
De ninguna manera permitiría que Sam conociera esa parte de mí.
Al menos no esta noche. Los animales nocturnos volvieron a cantar, y me cuestioné si había ensordecido mientras forcejeaba con Jerome y ahora volvía a la normalidad, pero no invertí muchas neuronas, pues con el cansancio no me quedaba demasiado cerebro.
Su inoportuna aparición me deja anhelando la merecida venganza para mi familia y el pudor mojigato de Lav.
Mil preguntas se mantenían adheridas a mi corazón. ¿Era Lavender una bruja igual que yo? ¿Era ella quien quería matarme? ¿Qué tiene que ver Sam en todo esto? ¿Y la mujer que encontré en mi laguna?
Cada vez me alejo más de mi venganza y me acerco a un abismo de acertijos en que se ha convertido mi vida.