29 #2
—¿Qué es lo peor que me puede pasar? ¿Enterarme de que mi mejor amigo en realidad nunca me quiso o lo hizo de una forma que no entiendo ni entenderé? ¿Descubrir que siempre minimizó mi dolor? —Cierro mis ojos con fuerza, sopesando mis palabras y el tono que las acompaña—. Iré contigo.
* * *
Cuando Theo me dijo que tenía algo que decirle a Logan pensé que sería, no sé, en la cocina del hotel, en un lugar privado donde nadie pudiera escucharlos, donde yo pudiera escabullirme, sentirme segura pero a la vez sin estar muy lejos de él.
Lo cierto es que al dirigirnos a la recepción, el ruido de la música y las voces me distraen por un segundo.
La fiesta de la boda se celebra en una de las piscinas, una típica celebración veraniega con bebidas refrescantes, toldos gigantes y centros de mesa con flores exóticas.
Los invitados están estratégicamente sentados en las mesas, mientras los camareros se mueven ágilmente entre ellas con bandejas repletas de bebidas de colores y canapés.
Yo me detengo cerca de una de las mesas del fondo; Theo se da cuenta de que es lo más lejos que pienso llegar, así que simplemente asiente y sigue caminando.
Logan se acerca a él, le da una palmada en la espalda y sonríe mientras le dice algo que, evidentemente, no alcanzo a oír porque estoy demasiado lejos, y la música de la banda en directo, que toca una canción de ¿Elvis Costello?
, resuena por todo el lugar. «Vaya hipócrita», pienso mientras se me acelera el pulso al verlo reír como si Theo le estuviera contando un chiste.
¿Es eso? ¿Acaso están hablando de mí? ¿Todo este tiempo se han estado riendo de mí... ?
No, basta, Willa.
Puedes confiar en él .
Puedo confiar en Theo.
Cierro los ojos y sacudo la cabeza. Al abrirlos, Theo está en el escenario, hablando con el vocalista del grupo. Este se gira y, con un gesto, pide a los músicos que paren; lo sé porque enseguida la música se detiene y él le cede su sitio a Theo.
—¿Qué tal? —Su voz suena aún más grave delante el micrófono, más profunda, casi melodiosa.
No me extraña que, con solo dos palabras, tenga la atención de todos puesta en él—.
Soy Theo, la mente brillante detrás de todo lo que van a comer en esta fiesta.
En caso de que les guste, claro. Si no es así, solo soy un tipo cualquiera.
—Su comentario genera una carcajada general—.
Solo bromeaba, en realidad todo está muy bueno, ¿a que sí?
—Se dirige a una señora sentada cerca del escenario, que alza el aperitivo que tiene en la mano, como si fuera a brindar, y asiente—.
Ya, bueno. No estuve solo en esto, quiero agradecer a los cocineros que estuvieron conmigo, y sobre todo, soportaron cada una de mis órdenes.
—Más risas—. ¡Oh, mierda! ¡Qué es verdad que no estoy aquí para hablar de mí!
¿Puedo dejar de hacer eso por unos minutos?
Creo que sí. —Se mete una mano en el bolsillo del pantalón, adoptando una imagen relajada, y en la otra sostiene una copa, no sé en qué momento la ha tomado—.
Estoy aquí para hablar bien del novio, porque así me lo ha pedido él mismo.
Vale, eso no ha sonado bien, ¿verdad? Me ha pedido que diga unas palabras sobre él, pero se supone que lo que diga debe ser bueno —corrige.
Entrecierra los ojos, con una expresión pensativa, y empieza a hablar de nuevo—: A ver, conocí a Logan a los siete años, en el primer día de clase.
Yo estaba jugando con mis figuras de acción de Star Wars y él se acercó a mí para decirme que era lo más genial que había visto en su vida.
Hablaba de las figuras, no de mí —hay algunas risas mientras sigue hablando—, pero yo pensé que era lo mejor que me habían dicho nunca.
Le dije que podíamos jugar juntos si quería, y así fue.
Algo se me retuerce por dentro, como un cuchillo clavándose en mis entrañas. Cuando Theo descubrió lo de Logan y Andrea, ¿se sintió tan fatal como me siento yo ahora?
—Íbamos juntos al colegio, venía a casa.
Nos volvimos inseparables, ¿te acuerdas, Log?
Mi madre lo quería como a otro hijo, mi padre también.
Cuando cumplí nueve años, tuve una fiesta en Disneylandia y él viajó con nosotros.
A la vuelta, Logan se pasó todo el viaje llorando porque él nunca tendría una fiesta así.
Estuve tres meses intentando convencer a mis padres de que le organizaran una fiesta como la mía.
Y lo conseguí. Siempre estábamos haciendo las mismas cosas, jugando a los mismos juegos, porque queríamos compartir las mismas experiencias y alguna que otra trastada.
Y qué bien sentaba tener a alguien tan dispuesto a hacer el tonto como tú.
—Se oyen más risas entre los invitados—.
Cuando entramos en el instituto todo siguió igual.
Bueno, ya no jugábamos con muñecos de plástico, pero seguíamos coleccionándolos.
Joder, Logan, ¿podía decir eso o he destrozado tu imagen de tipo cool ?
—Todos ríen, incluido Logan, que está a un lado del escenario, escuchando con atención todo lo que su amigo tiene que decir—.
Yo me apunté al equipo de béisbol, él también.
Me inscribí al club de atletismo, él también.
No tenía ningún problema porque queríamos compartir experiencias, ¿no?
Para eso están los amigos. Pero los amigos también están ahí para apoyar, para echar una mano.
Como cuando mis padres se divorciaron y aquel verano no supe nada de él, aunque le envié cien mensajes diciéndole que me sentía fatal.
Él me dijo que había estado fuera de la ciudad, y me lo creí.
Unos meses después, cuando le pedí que se uniera al Club de Cocina, el que había fundado, o intenté fundar, me dijo que no podía.
Que no tenía tiempo. Me dije a mí mismo que quizás la cocina no le interesaba lo suficiente como para apoyar a su mejor amigo, así que lo dejé pasar.
No debí hacerlo. —La expresión de Theo, que hasta ese momento había sido risueña, se torna seria—.
Los amigos están ahí para compartir las experiencias.
Pero no solo las buenas, y me di cuenta de que Logan tenía cierta tendencia a desaparecer cuando más le necesitaba.
Bueno, en su defensa diré que tal vez él no quería compartir únicamente mis mejores experiencias, tal vez quería tenerlas para él y ya está.
—Theo se detiene y el silencio que reina en el espacio es sepulcral.
Parece que hasta la brisa cálida se ha detenido y las palmeras han cesado su movimiento y ruido—.
Un par de años después de graduarnos, retomamos nuestra amistad, aunque no estaba tan seguro de si podía llamarlo así.
Me di cuenta de que definitivamente no podía llamarlo así cuando…
—«Se acostó con mi novia». Creo que eso es lo que va a decir, pero no.
Solo los observa y sacude la cabeza—. No debería estar aquí, y lo sabes.
—Ahora le habla directamente a Logan—. No debí darte alojamiento en Los Ángeles, y lo sabes.
No debí confiar en ti. Y me arrepiento de haberlo hecho, pero no me arrepiento tanto de eso como de seguir considerándote mi amigo cuando decidiste burlarte de la persona que más te quería en este mundo.
—Se detiene y añade—: He cometido muchos, muchísimos errores, pero el peor de todos fue no haberme alejado de ti cuando mostraste tu verdadera cara, cuando me di cuenta de la clase de mierda que eres.
—Alza la copa y antes de darle un sorbo, dice—: Salud por los novios.
Theodore baja del escenario en total silencio, mientras todas las miradas lo siguen hasta que llega a mi lado. Me toma de la mano y, tan pronto empezamos a caminar juntos, uno al lado del otro, algo dentro de mí se rompe. Una nueva grieta, una pequeña grieta que da la bienvenida a una cálida luz.