Capítulo 15
CAPÍTULO
QUINCE
RYDER
La decoración del Langston Books una muerte lenta y dolorosa con la perspectiva de verlo junto a Owen. Un sinvivir todo.
Me dirijo a la otra punta, a la silla de cuero que descansa junto a la pared de enfrente, y me dejo caer con mi cerveza y mis palitos de queso. Dejo la botella a mis pies, el plato sobre las piernas, y me dedico a observarlo mientras como.
Lleva una camiseta negra ajustada a su maravilloso torso y unos pantalones blancos.
Si lo ves al lado de Owen puede que no destaque.
Owen es más abierto y simpático, brilla más, quizá.
Pero James es distinto. No es oscuro exactamente, pero es sombrío.
Todo él es un «si te acercas, te muerdo».
Para su desgracia es una amenaza que a mí no me importa que cumpla porque da la casualidad de que me gusta que lo haga.
Que me muerda fuerte; en el cuello, en el hombro, mientras me folla aún más fuerte desde atrás.
El móvil me tiembla en el bolsillo. Es mi hermano.
Me pregunta si necesito algo más para hacer la cena y me manda una foto de los ingredientes.
También me pregunta a qué hora voy a ir.
Estoy muy cerca de casa, apenas a diez minutos andando desde la cafetería, así que le prometo que llegaré antes de las cinco.
Muy fuerte me tiene que morder James para que no salga por patas en cuanto me pueda escaquear, y solo son las dos de la tarde.
Abro Soul Finder porque mirar a James y fantasear con sus mordiscos está bien, pero mi masoquismo tiene un límite. Y cuál es mi sorpresa al ver que él también está conectado.
Levanto la vista y lo miro de nuevo. Sí, debe de estar mirando algún foro.
Participa poco, pero pasa bastante tiempo ahí dentro.
Y no es que lo esté acosando, me fijo en esas cosas.
En realidad, solo me fijo en él; puede que sí tenga alma de acosador y no me haya dado cuenta hasta ahora. Pero es que James es James.
Me muerdo el labio y decido entrarle por privado como hago siempre.
El Espectro: ¿No bebes? A lo mejor es más fácil.
El Espectro: Me refiero a que es más fácil que estar ahí, escondiéndote de los demás para que nadie se fije en tu cara de pena.
El Espectro: Estás guapísimo, por cierto, con cara de pena o sin ella.
Veo que levanta la vista. Parece sorprendido, como si no se esperara verme ahí.
Para que luego Owen diga que soy ruidoso.
James me dedica una de esas miradas de borde perdonavidas que me la pone durísima y luego vuelve a centrarse en su teléfono.
Pero no me contesta. Tampoco me sorprende que no lo haga.
El Espectro: Podrías decirle que no estás preparado para ser testigo de su tórrido romance o algo así. Lo de tórrido no se les va a quitar. Es lo que tienen las almas gemelas. Follar es guay incluso cuando ya empiezas a hablar de cacas y te tiras pedos.
El Espectro: Es sexi, ¿sabes? Tirarse pedos con alguien que te gusta.
El Espectro: Una vez vi una película donde la pareja protagonista se metía debajo de las sábanas y se tiraban pedos para ver cuál olía peor.
El Espectro: Me pareció una fantasía, por si te interesa mi opinión.
Detective Marciano: El mal olor puede ser signo de mala alimentación, o de algún tipo de afección intestinal. No sé qué le ves de fantástico.
El Espectro: Los míos a veces huelen y no tengo problemas de nada.
El Espectro: Mi cuerpo es un templo, ya lo sabes. Quizá alguna vez como mal, pero eso es porque voy cambiando de casa y a veces me toca improvisar.
El Espectro: No me lo digas. Tus pedos son perfumados. Seguro que huele a eau de imbecile.
El Espectro: Pues permíteme que te lo diga: los pedos huelen mal. Y a veces, los humanos también. Puedes hacerte el loco, pero te he olido en el gimnasio.
Me río cuando veo que casi se le cae el móvil al suelo.
El Espectro: Vale, vale. Dejemos de hablar de cosas desagradables. ¿Quieres algo de beber? Eres un poco más simpático cuando bebes.
El Espectro: No mucho, no te flipes. Pero un poco sí. Y más cariñoso, también.
Detective Marciano: ¿Quieres dejar de recordármelo? No es gracioso.
El Espectro: Sí lo es. ¿Cerveza o algo más fuerte?
Detective Marciano: No bebo.
Eso me hace reír. Bien fuerte. Incluso Zero me escucha por encima de la música y enseguida se me acerca para lamerme la mano y llevarse un palito de queso. Luego le da un lametón a James y se va a perseguir a su dueño. Me gusta ese perro. Va a por lo que quiere.
Detective Marciano: No bebo cuando tengo a Owen al lado. ¿Te vale eso?
El Espectro: Vaya, vaya. ¿Te da miedo ponerte muy cariñoso con él o qué?
Detective Marciano: Mira, déjalo.
El Espectro: Si lo entiendo. Incluso te olvidas de las cosas que haces cuando bebes. Imagina lo que harías con tu amiguito. Seguro que hasta le pones un anillo. Una pena que su dedo esté ocupado. Y su culo, y todo lo demás.
El Espectro: ¿Cómo son los pedos de Owen? Seguro que esos sí que son perfumados.
Detective Marciano: ¿Por qué eres tan gilipollas?
El Espectro: Solo intento que te cambie la cara de perro apaleado que tenías cuando entré. Me gusta mucho más la de cabreo.
El Espectro: Tengo condones. ¿Te apetece uno rápido en el baño? Ese nunca lo he usado para tales fines, y seguro que aquí nadie me echa.
El Espectro: Bah. Aburrido.
No me vuelve a hablar y yo miro la hora para ver cuánto tiempo de tortura más tengo por delante; teniendo en cuenta que ni siquiera he felicitado aún al cumpleañero, me temo que la respuesta es mucho.
Muuucho tiempo. Pero entonces suena una canción lenta y mi tormento se dispara y ralentiza a la vez cuando veo que nuestros queridos amigos empiezan a bailar muy juntos en el centro de la pequeña pista improvisada que los Langston han dejado libre para ese fin.
Es de día, todos los miran y… a ellos se la sopla.
Miro a James y descubro tal dolor en su cara que decido volver a tocarle los huevos para distraerlo. Si se enfoca en mis chorradas, no le dolerá tanto. Yo prefiero no pensarlo.
El Espectro: ¿También estabas borracho la primera vez que nos liamos? Porque no lo parecía.
Detective Marciano: No lo estaba.
El Espectro: Soy irresistible, con o sin alcohol. Lo sé.
El Espectro: Pensé que eras hetero hasta que me empujaste contra la pared y me di cuenta de lo poco hetero que eres. Me gustan mucho los empotramientos de pared, sobre todo cuando los empotradores están tan bien dotados. Fue mágico.
Detective Marciano: ¿Mágico? ¿En serio, Ryder?
El Espectro: Mágico, sexi, una puñetera maravilla. Sí. Luego te fuiste sin darme tu teléfono. Te diría que me sentí ofendido, pero no soy de segundas citas, así que está bien.
Detective Marciano: No suelo liarme con nadie así, te lo aseguro.
El Espectro: ¿Así cómo? ¿En fiestas, dices?
Detective Marciano: Me refería a chicos. Normalmente me lío con tías. Hacía mucho que no estaba con un chico. Y no pensaba que repetiríamos.
El Espectro: ¿Y eso por qué? ¿Te ponen más las chicas?
Detective Marciano: No exactamente.
Levanto la vista para verle la cara. Está concentrado en el móvil con el ceño fruncido.
Él nota mi mirada y enseguida sus ojos de un verde oscuro, casi marrón, se encuentran con los míos.
Más cristalinos, aunque no tan sinceros, eso seguro.
Lo veo tragar saliva y dirigir la vista hacia la pista. Joder. Qué obvio es a veces.
El Espectro: No me lo digas. El problema no son los chicos, sino un chico en concreto.
El Espectro: El problema es que el resto no seamos él, ¿no?
Detective Marciano: Prefiero no hablar de eso.
El Espectro: No te importa liarte con tías porque nunca se parecerán a él. Pero te cuesta encontrar tíos que estén a su altura.
El Espectro: Venga, niégalo. Corrígeme.
El Espectro: Pues tuviste que pasarlo de pena conmigo, porque no me parezco en nada a Owen.
El Espectro: ¿Por eso bebes? ¿Así es más fácil estar conmigo o con cualquier otro?
El Espectro: Vamos, tío. Mójate un poco. Solo soy yo.
El Espectro: ¿Soy más soportable con un par de litros de alcohol o cómo va la cosa?
Mierda. Me estoy cabreando. No debería cabrearme por eso.
Desde el principio supe que James era mala idea.
Levi me dejó claro que el tipo al que me estaba tirando estaba enamorado de otro; de su mejor amigo, ni más ni menos.
Del perfecto Owen. Yo no tenía nada que hacer a su lado, eso lo tenía claro, y tampoco es que me importara.
Es decir, me gusta James, pero no quiero nada serio con él.
Solo es sexo. Un sexo cojonudo, eso sí. Solo esperaba que él también disfrutara como yo de lo mismo.
Y ahora… Ahora pienso que quizá no se ha tratado de mí en ningún momento.
¿Pensaba James en él cuando follábamos? Solo de pensarlo me entran ganas de potar todo el queso que me he comido.
Porque encima del «solo es sexo», hemos pasado a esta extraña relación de amienemigos que ni yo mismo entiendo, pero a la que me he enganchado un poco.
Acosar no trae nada bueno, a la vista está.
Detective Marciano: No quieres que te responda a eso. Y resulta que Owen me ha hecho prometerle que me comportaría contigo. Así que deja de hablarme y vete a darles a tu corrillo de admiradores lo que tanto parecen querer.
Levanto a la vista y veo a los tíos del gimnasio. Obvio su comentario.
El Espectro: Ja. ¿A ti también te ha tocado leer una lista de mierda sobre cómo no comportarse? Sin duda son almas gemelas, qué rollo.
El Espectro: ¿Quieres saber qué he hecho con mi lista ?
No me responde, pero levanta la vista. Eso me hace sonreír con malicia.
Mucha mucha malicia. Porque todo esto me toca los huevos sobremanera, igual que el hecho de que me quiera hacer creer que no ha disfrutado ninguno de nuestros encuentros sexuales.
Porque yo tengo cada uno de ellos grabados en el cerebro y en la piel, y me niego a pensar que no era a mí a quien veía cuando estábamos juntos. Me putoniego.
Y porque me la soplan Levi, Owen y sus normas de mierda, me termino la cerveza y me levanto.
Me planto delante de él, que no me quita la vista de encima, y me meto la mano en los pantalones.
Saco el papel arrugado bien calentito de mi entrepierna y se lo lanzo.
Luego me voy a buscar a alguno de esos admiradores.
Creo que ya va siendo hora de mancillar el baño del Langston Books & Coffee.
O de hacerle creer a James que puedo hacerlo.