¿Dónde estás, lobo feroz? (Maple Hollow 1) Capítulo 17
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Capítulo 17

–¿M e pones una Bud Light, por favor?

Aquella voz familiar llamó la atención de Ruby, pero era Macy quien se encontraba detrás de la barra.

Ruby había ido a la parte de atrás a por más cerezas al marrasquino.

Esa voz la detuvo en seco. Desde su posición, alcanzaba a ver al hombre que se había sentado junto a Sal, pero ellos no podían verla detrás de las baldas.

—Creí que te habíamos dicho que no volvieras por aquí —respondió Macy, fulminando con la mirada al hombre a quien Ruby había bautizado como Blaine.

Este levantó las manos en señal de rendición, ofreciéndole a Macy una sonrisa deslumbrante.

—He venido para disculparme por mi mal comportamiento de la otra noche.

«Mal comportamiento». Ruby visualizó al lobo blanco cuando se abalanzaba sobre Rafe, sobre ella. Decir mal comportamiento era quedarse muy corto.

—De hecho, me encantaría ofrecerle mis disculpas personalmente a la encantadora camarera que nos atendió, si fuera posible.

A Ruby se le puso la piel de gallina al oír cómo le salían las palabras de la boca.

Macy intensificó aún más su mirada de desprecio. No se tragaba ni una de las palabras de aquel hombre. Gracias a Dios.

—No es posible. No se encuentra aquí.

—Y ahora tiene un novio grandullón que impone mucho, así que será mejor que te largues —agregó Sal.

Ruby puso los ojos en blanco. Desde que Rafe empezó a llevarla y a recogerla del trabajo, la gente no hablaba de otra cosa. Los lugareños se habían pasado tres días seguidos preguntándole por él sin parar.

Ella les había brindado la mínima información posible y, desde luego, no se había referido a Rafe como su novio, pero, si eso le servía para librarse de Blaine, permitiría a Sal decir lo que le viniese en gana.

—Creo que no nos conocemos. Soy Wyatt. — El hombre antes conocido como Blaine en la mente de Ruby le tendió la mano a Sal.

— Sal. — El anciano le ofreció la suya en respuesta.

Wyatt se la estrechó con una sonrisa.

— Me gustaría invitar a un trago a este buen hombre — le dijo a Macy — . Se nota que es un tipo agradable en busca de un amigo.

— Exacto — convino Sal con gesto afirmativo — . Por aquí es difícil tener de eso.

Macy puso los ojos en blanco y le sirvió una cerveza a Wyatt y otro whisky escocés a Sal.

— En serio, me gustaría disculparme con la camarera. Me siento fatal por cómo me comporté la otra noche. Desde luego, había bebido demasiado, ya sabes cómo es eso.

— Ah, sí que lo sé — contestó Sal con una risotada. El muy traidor.

— El caso es que me siento fatal. A lo mejor podríais decirme cuándo volverá a estar aquí. Así hablo con ella.

Macy le lanzó a Sal una mirada de advertencia y el anciano no se atrevió a hablar.

— Lo siento, no ofrecemos esa clase de información.

Wyatt sonrió, pero su encanto había desaparecido. Ruby percibió la rabia que emanaba de su cuerpo. No le gustaba que le dijeran que no.

— Claro, sin problema, lo entiendo — respondió.

Ruby decidió que ya había oído bastante. Volvió a entrar en el almacén y se llevó una mano al corazón acelerado en un intento por recuperar el aliento. ¿Qué quería de ella ese tipo?

Se imaginó la cara que pondría Rafe si volvía a salir para preguntarlo.

Sin duda se pondría como una fiera.

Estuvo a punto de sonreír al pensarlo.

— Ruby, ¿estás aquí? — susurró Macy, que asomó la cabeza por el marco de la puerta.

— Estoy aquí. Perdona, Macy.

— ¿Por qué pides disculpas por los hombres siniestros?

— No sé. — Ella negó con la cabeza — . Es impropio de mí. Es que… me he asustado mucho.

Macy se cruzó de brazos y miró a Ruby con sus ojos amables.

— En cuanto se termine la cerveza, se larga de aquí. Me aseguraré de ello, incluso aunque tenga que pedir refuerzos.

— ¿Refuerzos?

— Ya sabes que mis hermanos no toleran gilipolleces de nadie.

Eso era cierto. Macy era la pequeña, la única chica entre cuatro hermanos mayores que jugaban al hockey. Solo con enviarle un mensaje a uno de ellos, aparecerían los cuatro, probablemente armados con palos de hockey.

— Gracias, Macy.

— No hay de qué. Deberías saber que también anda preguntando por tu hermana.

— ¿Por qué? ¿Qué quiere saber sobre Lena?

— Parece muy interesado en aquella vez en que Lena supo que había una fuga de gas antes que nadie y nos advirtió y nos salvó.

Ah, cierto, esa historia.

Era otra de las anécdotas favoritas de la localidad y, pese a que hubiese ocurrido tan solo unos pocos meses atrás, se había contado tantas veces que Ruby ya no sabía si era cierta.

Lo único que sabía era que Lena tuvo el extraño presentimiento de que en el bar ocurría algo malo.

Por suerte, Macy la creyó y evacuó a todo el mundo.

Para cuando llegaron los bomberos, dijeron que el comedor principal estaba lleno de monóxido de carbono.

De no haber sido por Lena, habrían enfermado todos, o algo peor.

Pero ¿qué le importaba esa historia a aquel forastero?

Y en ese momento recordó que la noche que le tocó el culo la llamó Lena. ¿Las habría confundido? ¿Estaría buscando a su hermana desde el principio?

El miedo le atenazó el pecho al imaginarse a Lena sola en casa. ¿Y si Wyatt abandonaba el bar y, a continuación, se dirigía hacia allí?

— De todas formas, por algún motivo milagroso, Sal está especialmente callado. La copa gratis no le ha llevado muy lejos.

— Bien, me alegro.

— Respira, cielo. — Macy le dio un apretón en la mano — . Estás más pálida de lo habitual.

Ruby se rio y el gesto sirvió para aliviar parte de la tensión que sentía en el pecho.

— Nos libraremos de él — le aseguró Macy—. Tú quédate aquí hasta que se vaya.

Ruby asintió y vio a Macy salir del almacén para ir a decirle a Wyatt que se marchase de allí.

Seguía dándole vueltas a lo que podría querer aquel hombre de ella o de su hermana.

Aparte del hecho de que fuese un puñetero hombre lobo, de lo que podría significar aquello y de lo que tendría que hacer ella al respecto.

Se sacó el móvil del bolsillo trasero y le envió un mensaje a su hermana.

No le abras la puerta a nadie

¡¿Qué clase de mensaje terrorífico es este?!

Lo siento. Pero no abras a nadie. Luego te lo explico

De todas formas no estoy en casa. Estoy donde Callie

¿En serio?

Sí, me está ayudando a rellenar solicitudes de empleos que pueda hacer desde casa

¿Como vender aceites esenciales?

Ja. Ja. No. Como codificación médica y facturación

Uh, qué nivel

Solo intento ayudar, Ruby

Ya lo sé. Te quiero. Quédate con Callie hasta que yo salga de trabajar

Me estás asustando

Mejor

Ruby se sintió un poco culpable por asustar a su hermana, pero era necesario. La tranquilizaba saber que estaba con Callie en lugar de en casa sola. Aunque Wyatt fuese allí a buscarla, no la encontraría.

Al menos era un consuelo.