DONDE EMPIEZA LA MUERTE Capítulo 6 #4
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Capítulo 6 #4

Caelum observó nuevamente el informe.

Y cuando leyó las palabras escritas por los testigos... El corazón de Nerea se congeló.

—Dijo que el Durmiente está despertando.

Las grietas brillaron nuevamente.

Más intensamente que nunca.

Y entonces llegó la segunda frase.

La que terminó de destruir cualquier esperanza de tranquilidad.

—Y que ya ha comenzado la cuenta atrás.

Nadie habló.

Porque todos comprendieron exactamente lo mismo. El tiempo se estaba acabando.

Y algo antiguo.

Algo que existía desde antes del mundo.

Estaba cada vez más cerca de despertar.

La noche cayó sobre la Ciudad de los Ecos.

Pero nadie descansó.

Las noticias seguían llegando.

Las Sombras del Umbral aparecían cada vez en más lugares. Las grietas crecían.

Los ejércitos continuaban enfrentándose.

Y el mensaje del Durmiente se extendía por el mundo como una enfermedad.

La cuenta atrás ha comenzado.

Aquellas palabras se repetían en todas partes.

En informes.

En testimonios.

En relatos de viajeros.

Como si algo estuviera intentando preparar al mundo para lo que venía.

O advertirle.

Nerea no sabía cuál de las dos opciones era peor.

Horas después, ella, Eryan, Asrael y Caelum regresaron al santuario oculto.

Nadie quería hacerlo.

Pero todos sabían que debían encontrar respuestas. Porque el tiempo se agotaba.

Y cada revelación parecía acercarlos un poco más al final. La inmensa cámara permanecía silenciosa.

Antigua.

Inmutable.

Como si hubiera esperado miles de años para volver a ser visitada.

Caelum avanzó directamente hacia las placas más antiguas. Las que todavía no habían sido traducidas por completo. —Hay una última sección.

Dijo.

—La encontramos antes de salir.

Asrael frunció el ceño.

—¿Y por qué no la leíste?

—Porque necesitábamos regresar a la ciudad.

Respondió Caelum.

—Y porque quería que todos estuvieran presentes. Aquello no tranquilizó a nadie.

El Guardián respiró profundamente.

Y comenzó a traducir.

Las palabras aparecieron lentamente.

Una por una.

Como si la propia piedra dudara en revelarlas.

—"Cuando el Durmiente despierte..."

—"Las dos llaves deberán elegir."

Nerea sintió cómo el corazón comenzaba a acelerarse. Ya conocían parte de aquello.

Pero no todo.

No todavía.

Caelum continuó.

—"Si la puerta se abre..."

—"El Final caminará sobre la creación."

El silencio cayó sobre la sala.

Nadie necesitaba una explicación.

Todos comprendían lo suficiente.

Si la puerta se abría...

Todo terminaría.

Entonces apareció la siguiente línea.

Y todo cambió.

—"Si la puerta permanece cerrada..."

Caelum se detuvo.

Su voz tembló.

Por primera vez desde que Nerea lo conocía. —¿Qué ocurre?

Preguntó Eryan.

Caelum tardó varios segundos en responder. Y cuando finalmente leyó...

El mundo pareció detenerse.

—"Una de las llaves deberá desaparecer."

El aire abandonó los pulmones de Nerea.

Nadie habló.

Nadie se movió.

Nadie respiró.

Porque todos entendían exactamente lo que significaba. La puerta podía permanecer cerrada.

Había esperanza.

Había una alternativa.

Pero esa alternativa tenía un precio.

Un precio terrible.

Caelum continuó leyendo.

Aunque cada palabra parecía costarle más que la anterior. —"Solo mediante la pérdida de una llave..."

—"La cerradura quedará sellada para siempre." Nerea sintió que las piernas dejaban de responderle. Tuvo que apoyarse en una de las columnas.

No.

No.

No.

Aquello no podía ser.

No después de todo.

No después de Daniel.

No después de Adrián.

No después de encontrar finalmente a alguien que podía permanecer a su lado.

Entonces llegó la última línea.

La última verdad.

La que había permanecido oculta durante milenios. Caelum la leyó en voz baja.

Como si pronunciarlas fuera peligroso.

—"Y será la Vida quien deba decidir."

El silencio fue absoluto.

Nerea giró lentamente la cabeza.

Hacia Eryan.

Él estaba inmóvil.

Observando las palabras.

Sin apartar la vista.

Como si ya supiera.

Como si una parte de él hubiera conocido aquella verdad desde siempre.

Y poco a poco...

Comenzó a comprender.

La elección.

La profecía.

El sacrificio.

Todo encajaba.

Demasiado bien.

Porque solo había dos opciones.

Abrir la puerta.

Y condenar al mundo.

O mantenerla cerrada.

Y perder a una de las llaves para siempre.

Nerea negó con la cabeza.

Retrocediendo.

—No.

Susurró.

—No.

Eryan levantó la vista.

Y cuando ella vio sus ojos...

Sintió un miedo que jamás había conocido. Porque no vio sorpresa.

No vio confusión.

Vio comprensión.

Como si acabara de descubrir exactamente cuál era su papel.

Y lo hubiera aceptado.

—Eryan...

Su voz se quebró.

Él no respondió.

Asrael cerró los ojos.

Caelum bajó la mirada.

Porque ambos entendían lo mismo.

Mucho antes que ellos.

Mucho antes que nadie.

El destino de la Vida nunca había sido gobernar. Nunca había sido vencer.

Nunca había sido sobrevivir.

Su propósito siempre había sido elegir.

Y si llegaba el momento final...

La elección recaería únicamente sobre él.

Entonces las grietas del cielo brillaron una vez más. Más intensamente que nunca.

Y una voz antigua.

Inmensa.

Lejana.

Resonó por todo el santuario.

No provenía de ningún lugar.

Y al mismo tiempo parecía venir de todas partes. Una sola frase.

Un único mensaje.

Una advertencia.

O una promesa.

"El despertar está cerca."

La luz inundó las antiguas paredes.

Las placas comenzaron a resquebrajarse.

Y Nerea comprendió algo terrible.

Ya no estaban intentando evitar la profecía. Ahora estaban corriendo contra ella.