Capítulo 15
Agustina
La Chismosa
D esde una de las ventanas que da a la fuente de los Cuatro Caños, Agustina aparta la cortina poco a poco, fiel a su costumbre de observar todo lo que sucede fuera de su casa.
Lo hace varias veces al día. Nunca las ha contado.
Quien sí lo ha hecho es su marido. Quince.
Podría decirse que son muchas, pero para ella son pocas.
Clava los ojos en un hombre al que no reconoce.
Nunca lo ha visto en el pueblo. Está apoyado contra una de las paredes de la biblioteca, la que da al albergue.
No aparta la mirada de las mesas y sillas que Graciela coloca cada mañana para que sus clientes desayunen.
Más tarde servirán los almuerzos, a media tarde algún tentempié y, finalmente, la cena.
Al final del día, las apila y las asegura con un candado, dejándolas a la intemperie.
Agustina lo examina de arriba abajo. Calcula que es relativamente alto, un metro ochenta, quizá más. Se oculta bajo una capucha negra y unas gafas de sol. Eso le chirría: el cielo está encapotado y aún es invierno.
Siente un retorcijón en el estómago. No le da buena espina.
Podría ser un ladrón , piensa.
Se aparta de la ventana y da un par de pasos. La incertidumbre sobre su presencia le roe por dentro.
O un mendigo, se corrige, volviendo a asomarse.
Lo descarta enseguida al fijarse en las zapatillas: deportivas, llamativas, de alta gama.
Un ladrón no las llevaría. Un mendigo, tampoco.
Pegada a la ventana, decide no perderlo de vista. Han pasado cinco minutos desde que activó el cronómetro de su reloj. Duda si llamar a José; no es policía —en el pueblo no hay—, pero se ha erigido en su guardián. Mantener el orden es casi su segundo oficio, y a los vecinos les parece bien.
Para Agustina, Graciela es alguien a quien proteger. Desde que enviudó, ella y su marido son lo más parecido que tiene a una familia.
—No tendrá otro sitio donde tirar la colilla. ¡Será guarro! —murmura, malhumorada.
Agustina sabe que, en cuanto se marche, bajará a recogerla. No es la barrendera del pueblo, pero no soporta que nada rompa su armonía.
Y esa colilla lo hará.