Capítulo 62
Melod y
La sangre brotaba de su pecho sin reparos. Fui consciente de que esa imagen me acompañaría el resto de mis días.
Había visto a su familia, miré a su mujer a los ojos. Y luego lo maté.
Era una asesina en el sentido más completo de la palabra.
Caí rendida en los brazos de Archer. Me sujetó al vuelo, apretando mi cuerpo contra su pecho.
—Se ha acabado, princesa —susurró—. Lo has hecho.
Su dedo trazaba círculos sobre mi brazo en una dulce caricia.
—Soy… —apenas supe si llegó a oírme—. Soy una asesina.
Mis párpados cayeron.