Capítulo 27
Melody
—Os va a resultar muy complicado encontrar a un hombre entre un reino entero —pronunció la voz de Thomas.
Me había retirado a dormir hacía menos de media hora pero el insomnio me había conducido hasta el pasillo. Mi intención era tratar de trazar un plan para encontrar a Collin, pero antes de que pudiera llegar a la puerta de Archer para hablarlo, escuché las voces provenientes de la planta baja.
Por algún motivo, me detuve frente a las escaleras.
—Soy consciente —contestó Archer.
—¿No tenéis ningún tipo de información de ese Collin?
—No.
—Joder, muchacho. No me lo estás pintando demasiado bien.
Me apoyé contra la pared.
—Ir a ese baile puede ser mucho más peligroso de lo que piensas —añadió Thomas—. Ya has hecho suficiente. La sacaste del hospital y te metiste en medio de esta búsqueda sin sentido que…
—Ya estaba metido en esto antes de ir a buscarla —lo cortó Archer—. Y soy consciente de que no nos adentraremos en un campo de amapolas.
—No. Más bien de espinas.
Sentí cómo se formaba un nudo en mi estómago.
—Vamos a entrar en el palacio y vamos a regresar con respuestas —dijo Archer, y sonaba seguro de sus palabras.
—Sé que te propusiste cumplir con tu promesa, pero deberías pararte a pensarlo.
—No se trata de la maldita promesa, Thomas.
—Lo sé, lo sé. Pero, desde que llegaste aquí, no has hecho otra cosa más que buscar respuestas. Esa curiosidad va a ser lo que te acabe matando.
Apreté los dedos contra la pared.
—La curiosidad no fue la que destruyó mi vida —respondió Archer. Lo dijo con calma, pero también con una dureza que me puso la piel de gallina—. Fueron ellos.
—Precisamente por eso deberías mantenerte alejado.
—Precisamente por eso no puedo hacerlo.
Las palabras de Archer dejaron tras de sí un breve silencio. Era la primera vez que los escuchaba discutir de verdad. No había rastro de las pullas que solían lanzarse con cariño, y eso bastó para que contuviera el aliento.
—El palacio estará lleno de esos tipos — dijo finalmente Thomas, helándome la sangre—. ¿Qué ocurre si os reconocen y te disparan otra vez, chico?
—No lo harán. Y cuando vuelva…
—Si vuelves —intervino Thomas.
—... Sacaré a su hermana del hospital.
Me tensé.
Sloane.
Durante el último par de días le había recordado más de una vez a Archer que mi hermana permanecía en el hospital. Hasta el momento, no había dudado en que fuera a ayudarme, tal y como prometió, pero tampoco sabía cuándo pensaba hacerlo.
Lo que no entendí fue por qué dijo sacaré y no sacaremos.
—Ciertamente, cuando pensaba que no podías ser más idiota, te superas —pronunció al cabo de un rato Thomas.
—Lo hago solo para impresionarte.
Seguía con la mirada clavada en algún punto del pasillo cuando terminaron la conversación.
—Archer…
—Me ha encantado la charla —dijo de pronto, claramente irónico—. Pero la voy a dar por zanjada.
Lo siguiente que escuché fueron sus pasos acercándose a las escaleras.
El corazón me dio un vuelco.
Retrocedí a toda prisa por el pasillo, procurando que mis pasos no hicieran ruido sobre la madera. Cuando alcancé la puerta de mi habitación, la abrí con cuidado y la cerré justo antes de que Archer llegara al piso superior .
Me quedé inmóvil, con la espalda apoyada contra la puerta.
Según Thomas, la búsqueda estaba consumiendo a Archer desde antes de que yo apareciera. Y ahora también cargaba conmigo. Y, aún así, tenía pensado ir a por Sloane.
Cuando dejé atrás Ambolia, construí un muro para que nadie pudiera cruzarlo, un muro que me protegía del resto, pero esa noche dudé de si Archer había encontrado una grieta.
Y también temí que el muro pudiera llegar a derrumbarse en algún momento.