Capítulo 45
Nash
El trayecto de mi casa al rancho es corto, pero eso no impide que desee parar el coche y tomar a CeCe en el asiento trasero de mi camioneta al menos cinco veces.
Han pasado tres horas desde que estuve dentro de su cuerpo, y ya vuelvo a estar desesperado por ella.
Cada vez que nos acostamos, me digo que será la última, y cada vez que terminamos, sé que me estoy mintiendo a mí mismo.
No puedo parar esto ni admitir que he perdido el control de toda esta situación.
—Déjame en la Stardust y ve a la casa principal. Quiero ducharme y cambiarme, luego iré para allá —me pide CeCe . No me mira, contempla la nada por la ventana. Detesto ver su bolsa de viaje en el asiento trasero.
Me detengo frente a la Stardust y todas las palabras que quiero decir se me atascan en la garganta.
CeCe se gira hacia mí.
—Nos vemos allí. —Me dedica una sonrisa deslumbrante y se baja de la camioneta antes de que me dé tiempo a decir nada.
—Joder —refunfuño y apoyo la cabeza contra el volante. Sabía lo que era esto cuando empezó, pero, no sé cómo, he sido yo quien ha roto las reglas. No solo su regla de «sexo sin sentimientos», sino también todas las mías.
Puedo sentir cómo derriba todos los muros que me he pasado años construyendo.
Voy cuesta abajo y sin frenos, rompiendo todas las putas reglas que tenía con CeCe , y no hay nada que pueda hacer para detenerlo.
Respiro hondo para recomponerme y me preparo para enfrentarme a la familia y al anuncio de Wade .
—¿ Nash ? — Cole me saca de mi ensoñación, esa en la que me imagino a CeCe rebotando sobre mi polla con el vestido negro sin tirantes que lleva puesto en el extremo opuesto de la mesa.
—Perdona, ¿qué? —pregunto.
—¿Te gustó Ivy cuando la conociste?
—Sí, parecía simpática —comento mientras intento concentrarme en la conversación familiar sobre la incorporación de Ivy Spencer al personal.
—Y es muy guapa —añade CeCe .
—Eso es lo que me preocupa. Haden , Brent y Dusty estaban en el granero cuando se lo enseñé y todos se comportaron como perfectos caballeros con ella. — Wade menciona a algunos de los vaqueros que se encargan del rancho.
—¿Y cuál es el problema? —pregunta CeCe , confundida.
—El problema es… que ninguno de ellos es un caballero —afirma Wade con seriedad—. Una cara nueva y bonita es precisamente el tipo de distracción que no necesitamos por aquí.
CeCe suelta una risita.
—Tendría que empezar un período de prueba —continúa Wade —. Su currículum es muy bueno, pero aún no estoy seguro de que tenga lo que hay que tener. Tiene muchísimas ideas para cambiar las cosas, pero le dije firmemente que aquí las cosas se hacen de cierta manera y que eso es inamovible.
—¡Madre mía, cariño, ten un poco de fe! Personalmente, a mí me gustó desde el primer momento —confiesa Jo mientras deja más sándwiches encima de la mesa.
—A ti te gusta todo el mundo —masculla Wade .
—Eso no es verdad. Según el día, tú no le gustas. — Cole se ríe.
Wade gruñe.
—Bueno, se quedó el tiempo suficiente para la entrevista después de que la recibieras con tu habitual mal humor, así que yo diría que es perfecta para el puesto. — CeCe sonríe, y no puedo evitar devolverle la sonrisa porque es jodidamente adorable.
«¿Cómo es posible que nadie más se dé cuenta de lo adorable que es?».
—Bueno, entonces está decidido. Empezará a finales de septiembre y se quedará hasta marzo con un período de prueba de treinta días. Mamá, puedes redactar y preparar el contrato —ordena Wade mientras le da un gran sorbo a su humeante taza de café.
—Ahí está el sargento que todos conocemos y amamos. — CeCe suelta una risita.
—Simplemente no le gustan los cambios —suelta Jo—. Un pequeño cambio podría ser justo lo que necesitamos. Nada de período de prueba, lo hará genial, y el contrato durará un año entero.
Ni siquiera Wade discute con Jo, se limita a apretar la mandíbula y asentir con la cabeza.
—Por el nuevo fichaje y, con suerte, otra carrera en el derbi. — Cole levanta su taza de café. Todos lo imitamos.
—Deberíamos salir a celebrarlo esta noche. ¿ Ivy sigue en la ciudad? ¿En el Motorside ? —pregunta Jo, y Wade se quita el sombrero y se frota la frente.
—Dios mío, mamá. ¿No podemos ser profesionales por una vez?
—Oh, venga ya. Vamos a asegurarnos de que se divierte al estilo Ashby —dice Jo, y le guiña un ojo.
Le sonrío a CeCe desde el otro lado de la mesa.
Esto será interesante.